A NOELIA MOTA (Rejoneadora)
Este prudente y humilde aficionado a la Fiesta Nacional, que colabora en la sección taurina del diario que edita El Deportedecartagena, y que todavía no tiene el gusto de conocerte personalmente, tiene la necesidad de testimoniarte la profunda impresión que me llevé, o mejor dicho nos llevamos los aficionados y no aficionados a la Fiesta, al ver por televisión el dramático percance que sufriste cuando rejoneabas en la plaza de toros de Marbella.
Y tuvo que ser en la ciudad marbellí, donde tengo la otra mitad de mi corazón, tuvo que ser allí, donde sufrieras la cruz de la fiesta, concretamente el 26 de septiembre. Una estremecedora caída cuando lidiabas al tercer toro de la tarde, el caballo que montabas en esos momentos perdía las manos y caía sobre tu esbelta figura. Ya estando inconsciente en el ruedo, el astado ,en su instinto natural de bravura arremetía contra ti de forma sobrecogedora. Pero, ya en esos instantes tú no te dabas cuenta de nada. Nosotros sí, los que sentimos, los que amamos la Fiesta, éramos los que quedamos impactados, herida el alma y la sangre helada en nuestras venas, presintiendo, intuyendo la tragedia. Que decir como los viviría, que más te siente y te quiere, tu padre que lo presenció in situ, y tu madre y hermanos cuando les llegara la alarmante noticia.

Las consecuencias, un traumatismo craneal, cervical, torácico y abdominal, según recogía el parte médico ofrecido por el doctor Juan Pedro Luna.
Desde ese día permaneciste en la UCI del Hospital Carlos Haya de Málaga, en coma inducido, a consecuencia de los dos coágulos cerebrales que padecías.
Después de quince días sedada, y veintitrés en la Unidad de Cuidados Intensivos, por fin, llegó el milagroso 20 de octubre, y regresas, vuelves al ruedo de la vida, sintiendo y recobrando la conciencia de la situación. Has bajado a planta, y empiezas una faena que, no por larga, debe de dejar de ser enriquecedora, merece la pena Noelia.
Me estremecí y me abatí cuando escuchaba a tu padre José Luis Mota en exclusiva ante los micrófonos del programa Tiempo Taurino de Solo – Radio Marca que dirige mi gran amigo Pepe Castillo. Eran los peores momentos, tú no despertabas, aunque los médicos lo intentaban, así nos lo relataba un hombre roto por el sufrimiento. Dormías, quizás todavía soñabas con la gran faena que le estabas haciendo al toro, ese que intentó robarte tu joven vida. Hemos temido y sufrido todo este tiempo por ti y por las consecuencias de este grave percance. Pero ya está, has terminado la faena, esa que has regalado a los Ángeles. Y ahora ya de vuelta, nos emocionas con tu entereza y tu casta torera cuando en tus primeras declaraciones nos dices ‘’que claro que voy a seguir toreando, estoy deseando volver a montar mis caballos’’. Esa es la grandeza del toreo, vuestra grandeza torera para honra de nuestra Fiesta; sí, la nuestra, la Fiesta Nacional, la que tantos valores eternos atesora. ¿la recuerdas?. Noelia, todo estos días en los que tu has estado en inducido sueño, nosotros los hemos vivido en insufrible pesadilla, pero llenos de esperanza, que se ha hecho realidad al volverte a ver y escucharte, animando a todos. Eres líder del escalafón de rejoneadores con 52 corridas toreadas, 141orejas y 30 rabos cortados, a 101 reses lidiadas, en tardes de gloria y triunfo. Te estás recuperando, como los grandes, como lo hacia el ‘’león de Cehegín’’ nuestro querido paisano Pepín Liria. Has dado una lección demostrando que eres ¡torera!, en los ruedos, y en la vida.
¡Vaya susto Noelia!, ¡vaya susto! Pero ya está, ya pasó, has querido quedarte entre nosotros para engrandecer la Fiesta con tu presencia, y DIOS, te ha obsequiado, porque a parte de torera, que lo eres y mucho, estoy seguro que eres un Ángel, igualita a esos a los que brindaste tu faena en largos sueños. Y que suerte la nuestra, que podemos expresarte nuestros sentimientos, y a la vez, seguiremos disfrutando de tu arte y tu pasión por la FIESTA NACIONAL.
Bueno Noelia, que te espero pronto en Cartagena, quiero llevarte a un sitio muy especial, un rinconcito donde todos los cartageneros y cartageneras tenemos un trocito de nuestra vida. Quiero llevarte ante nuestra Patrona, La Virgen de la Caridad, esa Señora, a la que tanto he implorado. La mía, solo ha sido una mas entre las incontables oraciones que se han elevado pidiendo tu recuperación, y ahí estás. Por eso, tenemos una cita pendiente, cuando estés completamente restablecida y con los ánimos firmes, te espero en Cartagena, verás que ciudad mas acogedora, ¡y lo bonita que es!, ¡ah! , y también muy taurina. Ven pronto, la Caridad nos espera, ¡quiere verte!, y luego, será obligada una degustación de un calderito. Pero sobre todo, deseo que te lleves en tu corazón, el cariño, la admiración y el respeto de la muy flamenca y torera ciudad de Cartagena.
Matías Barco Cabrera.


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