Epidemia en el deporte causada por la bacteria de la crisis
La bacteria de la crisis ha infectado al deporte con claros efectos paralizantes, unos síntomas que se manifiestan más activos en algunos. Como lo es en el deporte cartagenero.
En tiempos de bonanza no se acometieron las necesarias obras de instalaciones para dotar convenientemente la práctica del deporte en nuestro municipio, como tampoco nuestros clubes, al manos algunos de ellos, curiosamente los más representativos, crearon una estructura desde las bases adecuada.
Ahora con los efectos de la crisis, estancamiento casi absoluto en la creación de infraestructuras. Ni siquiera la eterna obra del Palacio de Deportes lleva camino de terminarse, ya que las obras están prácticamente paradas , al parecer porque a la empresa constructora le deben bastante y no está dispuesta a que la deuda aumente más.
Los clubes, faltos de patrocinios fuertes y la carencia de ayudas institucionales, dadas las actuales circunstancias críticas, no tienen el respaldo mínimo suficiente para poder hacer frente a sus compromisos y poder mantener las categorías o participar en competiciones nacionales e internacionales de nivel. Es el caso del equipo femenino de tenis de mesa que está atravesando una situación tan dramática como para que el alma máter de este deporte en Cartagena, Enrique Pérez Miras, anunciase incluso no participar en el Campeonato de Europa.
Es curioso que se trate de potenciar uno de nuestras fuentes potenciales de riqueza como es el turismo y no se valore adecuadamente la promoción que el deporte realiza en España y en Europa.
No digamos de las pruebas populares, especialmente las de atletismo o del ciclismo, abocadas a su desaparición en nuestra ciudad.
Llegan a mis oídos también, aires de reestructuración del Patronato de Deportes, por lo que habrá que pensar en menos y peores servicios a las personas que quieran realizar prácticas deportivas.
Sí, la bacteria de la crisis invade nuestro deporte, pero al menos queda la esperanza de poder encontrar alguna vacuna para neutralizarla ya que afortunadamente no es un virus, con sus consiguientes mutaciones y por tanto más difícil de prevenir.
Estamos convencidos de que nuestros doctores-políticos estarán centrados en las investigaciones necesarias para encontrar la solución a nuestro mal y seguros de que no dejarán que nuestro deporte quede paralítico, o peor aún, llegue a un fatal desenlace.


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