Economia

Siendo secretario de Hacienda, De Guindos quiso imponer en las mutuas los mismos órganos de gobierno que tenían las cajas

Lunes 12/11/2012 19:51 | Comentarios

Mientras el Gobierno sigue encontrando obstáculos para la reforma financiera y el sistema español sigue en entredicho en los mercados, el ministro de Economía y Competitividad levanta desconfianza en parte de los expertos por su errática trayectoria

Federico Núñez / Madrid
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El test real de nuestro sistema en estos momentos es la ampliación de capital del Banco Popular, que pretende equilibrar sus cuentas de forma rápida sin acudir a la ayuda pública. Es el viejo estilo del banco el que parece haberse despertado y, con el apoyo de sus inversores institucionales más la labor de su potente red, podrá sacar adelante la ampliación de capital sin llamar a la puerta de los dineros públicos.

Pero la falta de percepción de la realidad y la inexistencia de un plan concreto y viable sigue manteniendo en vilo a todo el sistema, que solo gracias a la solvencia de entidades como Santander, BBVA y La Caixa sigue salvando los muebles, mientras que el antes poderoso sector de las Cajas de Ahorro da sus últimas bocanadas, dejando el terreno lleno de cadáveres gracias a la inoperancia de sus directivos y, sobre todo, al enorme número de políticos y sindicaleros que pertenecen a sus Consejos de Administración, los mismos que han conducido al desastre.

La desconfianza en la toma de decisiones de Luis de Guindos es patente. En el mundo económico se recuerda su paso por la Secretaría de Estado de Hacienda, en la que quiso promover la idea de que las Mutuas de Seguros adoptaran el mismo sistema de nombramientos en sus consejos que tenían las Cajas de Ahorros. Razón por la cual un diputado de Coalición Canaria llevó al Congreso una propuesta en este sentido para cambiar la forma de los nombramientos de los consejeros de las Mutuas.

Preguntado por un profesional del sector sobre el porqué de ese interés del partido canario en inmiscuirse en el mundo de las Mutuas, respondió que a ellos era un tema que no les importaba, porque en Canarias no había mutuas. Pero era un favor que les había pedido CiU, para no ser ellos los protagonistas. Igual que a CiU se lo había pedido De Guindos.

Afortunadamente, la propuesta no salió adelante, y alguna Mutua, viendo el peligro que suponía la entrada de políticos y sindicaleros en sus Consejos de Administración, iniciaron una carrera por su desmutualización y reconversión en sociedades anónimas.

Luis de Guindos se quedó con un palmo de narices y alguno de sus colaboradores no se cansaron de decir a quien quisiera escucharlos que era hora de meter mano a las Mutuas y reconvertir sus formas de gobierno en el que manejaba las Cajas. Menos mal que el hecho no ocurrió y las mutuas han seguido prestando sus servicios sin la pecadora mano de los políticos en sus cuentas corrientes.

Durante la crisis las Cajas de Ahorro y algunos bancos han costado miles de millones de euros a los contribuyentes españoles. Sobre todo las primeras, por la presencia de políticos y sindicaleros indocumentados en sus Consejos de Administración.

Pero ninguna compañía de seguros ni ninguna mutua han dejado de hacer frente a sus obligaciones, siendo la parte del sector financiero más sana y profesional que existe.

Nunca sabremos cuánto dinero realmente han recibido sindicatos y partidos políticos de las Cajas de Ahorro por ellos controladas, ni cuánto les ha sido condonados. Los actuales responsables del asunto son muy cuidadosos en no descubrir el secreto porque las vergüenzas de su casta quedarían al aire.

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