Centésima cuadragésima segunda entrega del Rincón Literario por Paco Marín

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TÍTULO:     Lo que está por venir

 

AUTOR:      Pablo de Aguilar González

 

EDITA:       Ediciones del Serbal (2015) Colección El Biblionauta

 

Encuadernación: Tapa blanda. Tamaño: 13 x 21 cm. Número de páginas: 368. PVP: 18,00 €. ISBN: 978-84-76288-20-7

 

«Las cosas son lo que parecen y lo que está por venir presumo que ha llegado de la mano de Pablo de Aguilar pues cada uno, en este mundo de las letras, hace la guerra como sabe…».

Lo que está por venir no es una novela más sobre la Guerra Civil española. Es una novela con alma y, como todo lo que tiene alma, viva.

 

Toda una galería de personajes, como si de un ballet perfecto se tratara, giran alrededor de Magdalena, relatora de la historia… Fidel, Lisandro, Matías, Lucas, Gabinito, Onofre, Victoria, Libertad, Jacinta, Adolfo… conforman las distintas subtramas que, en algún momento, convergen en el eje… Magdalena, para conformar una única trama.

 

La lectura es un puro placer. Ágil, clara, limpia… Pablo ha conseguido una auténtica obra de arte. Ambientada en un momento de la contienda del año 1936; huye de los personajes históricos, no se detiene en ellos. Los importantes son las personas normales, las gentes de la calle que exponen, al aire asfixiante de una guerra, sus alegrías, tristezas, miserias, desengaños, amores, odios, envidias, hambres… como la vida misma.

 

En el invierno de 1936, las tropas rebeldes que se habían sublevado contra la Segunda República Española bombardearon la ciudad de  Madrid. El Gobierno republicano decidió entonces iniciar la evacuación de las obras pictóricas más valiosas del Museo del Prado. Se trataba  de una misión muy aparatosa y compleja. Una arriesgada aventura en la que se verán involucrados dos de los protagonistas de esta novela, Fidel y Lisandro, compañeros de trabajo en el almacén de una importante ferretería de Madrid y que comparten una pasión a la que dedican todo su tiempo libre: la pintura. Los avatares de la contienda situarán a ambos amigos en facciones distintas dentro del mismo bando.

 

Con la distancia que da el tiempo, es un buen momento para leer Lo que está por venir. Novela que nos va a llegar muy dentro y nos hará vibrar cada fibra de nuestro cuerpo. Es imposible dejar de leer, buceamos en un estilo de escritura muy peculiar, salpimentado con frases que ejercen de cemento para ir redondeando la intención del autor: “Las cosas son lo que parecen”, “Cada uno hace la guerra como sabe”, “Lo que está por venir”…

 

Como cosa curiosa se despliega a lo largo de la novela una magnífica galería de “pitos”… Lean Lo que está porvenir y entenderán lo que digo, completándose con la entrevista…

 

Me descubro y presento mis respetos a Pablo de Aguilar González.

 

Pablo de Aguilar González (Albacete, 1963) reside en Molina de Segura (Murcia) desde el año 2000. Es analista-programador de software, labor que combina con la escritura.

 

Ha publicado las novelas Los pelícanos ven el norte (ganadora del Tercer premio Qué Leer Volkswagen, 2010) e Intersecciones (finalista del Segundo premio Qué Leer, 2009) así como varios relatos breves por los que también ha recibido premios. Entre otros, Marcelina (Tercer premio Certamen de Narrativa Breve Canal Literatura, 2009); Regreso (Segundo premio relato corto «Concurso literario de poesía y relato corto Emilia Pardo Bazán, 2007»); y Angustia (Tercer premio en el IX Concurso de Narraciones Breves del Ideal de Granada, 2005).

 

Pablo de Aguilar González es, además, miembro de la Orden del Meteorito de Molina de Segura.

 

Entre presentaciones y calores… Pablo nos recibe y nos pone al día…

 

P.- ¿Qué es Lo que está por venir?

R.- Para los personajes, que están al borde de una guerra civil lo que está por venir es algo muy gris. Sin embargo, creo que a pesar de por todo lo que tienen que pasar, siempre les queda un hilo de esperanza.

P.- ¿Cuando, cómo y por qué surge en usted la necesidad de escribir esta novela?

R.- La idea de la novela surge hace varios años, cuando veo la noticia de la exposición que se hace en el Prado del éxodo de los cuadros del museo. Reconozco que no conocía la historia y desde ese momento me picó la curiosidad. Indagué sobre ella y me fue atrapando hasta que decidí comenzar a crear unos personajes que se movieran en torno a toda aquella aventura.

P.- ¿Cual ha sido su base documental?

R.- Cuando comencé la novela no había mucha información más allá del ensayo y el documental que se publicaron con motivo de la exposición y, sobre todo, otro documental de TVE que se titula “Las cajas españolas”. Además de esos, algunos artículos encontrados por Internet. Esto en cuanto al viaje que hicieron los cuadros. En cuanto al resto de la época y la guerra, hay miles de libros, páginas web y documentales donde encontrar información.

P.- Se que usted es muy meticuloso… ¿Le ha ayudado esto a la hora de escribir o ha sido una carga?

R.- En realidad yo no me considero muy meticuloso, aunque quizá lo sea en ciertas ocasiones, con algunas frases o palabras concretas con las que me puedo pasar un buen rato dándoles vueltas. Una carga seguro que no ha sido porque esa parte de la escritura es la que más me divierte. Seguro que se me escapan muchas cosas que son muy mejorables y por eso no me considero tan meticuloso; pero también es cierto que disfruto bastante cuando repaso, no tanto buscando fallos (que también) sino con lo que yo llamo (aunque quizá suene pretencioso) “poniendo literatura”

P.- Véndanos la novela ¿por qué hay que leerla?

R.- Con tanto y tan bueno que hay para leer, es difícil decir por qué la mía. En realidad no hay que leerla. Nada de leer por obligación. Ahora bien, puestos a decir algo, que es una novela con unos personajes que son gente normal, como cualquiera de nosotros, que se ven envueltos en toda la vorágine de la guerra, que tienen sus sentimientos, sus pasiones, sus lados oscuros también y que una vez cerrada la última página creo que nos acompañarán todavía por un tiempo.

 

P.- ¿Con qué le gustaría que se quedase el lector? 

R.- Con que han leído una novela que les ha hecho sentir. Eso es lo que más me gustaría.

P.- Una cosa me ha llamado la atención… ¿Cual ha sido su base para construir el catálogo de “pitos” que adorna la novela?

R.- ¡Desde luego no he hecho investigación de campo! Imaginación… solo imaginación.

P.- Encuentro la estructura de la obra, muy compleja ¿cuanto tiempo ha tardado en redactarla?

R.- Calculo que desde que empecé con las primeras notas hasta que terminé el último repaso, debí de tardar entre año y medio y dos años.

P.- La novela cuenta una parte de la Guerra Civil española desde un punto de vista, para mi, distinto a lo que he leído ¿por qué la centra en “el arte”?

R.- Pues como he dicho antes, porque la historia del éxodo de los cuadros del museo me atrapó desde el principio. No quería escribir una novela histórica que contara los hechos de los grandes personajes de la época. Pretendía escribir una novela de gente común que se viera envuelta en todo aquello, que la evacuación del Prado fuera el decorado. Aparte de los grandes nombres, alguien tuvo que conducir aquellos camiones, embalar aquellos cuadros, cargar y descargar… Esa gente común es sobre la que yo quiero escribir.

P.- ¿Cuales son sus géneros y autores favoritos?

R.- Me gustan todos los géneros y, al mismo tiempo, me echan un poco para atrás. Me explico. Me da la sensación de que un género, por el mero hecho de serlo, encorseta al autor dentro de ciertas pautas que debe cumplir. Y a mí, como escritor, eso no me gusta y, como lector, si detecto este encorsetamiento me molesta. En cuanto a autores, muchos. Siempre nombro en primer lugar a Tom Spanbauer, autor norteamericano no demasiado conocido pero gran escritor. Y, después, escritores de todo tipo como Auster, Eduardo Mendoza, Tabucchi, en fin, un montón. Y por supuesto, otros más cercanos, a los que tengo a mano a menudo para poder intercambiar impresiones con ellos como Paco López Mengual, Mónica Rouanet, Manuel Moyano, Antonio Parra, Rubén Castillo…

P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo?

R.- Pues precisamente ahora estoy con el último de Tom Spanbauer que acaba de salir al mercado después de siete años sin publicar un libro. ¡Ya tenía ganas! Se titula Yo te quise más.

P.- Como lector prefiere: ¿libro electrónico o libro en papel?

R.- Preferir, prefiero el libro de papel, pero no le hago ascos al libro electrónico. Lo importante es el contenido, no tanto el continente. Cualquier dispositivo que no me haga daño a la vista (los ordenadores y las tablets lo hacen) me va bien.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- Sobre todo, que no me miren mientras escribo. Escribir para mí es un acto íntimo y me bloqueo si alguien me mira mientras lo hago. Por lo demás, no tengo grandes manías y, además, pueden cambiar de una novela a otra.

P.- Confiesenos alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no se ha desvelado hasta ahora.

Pues lo más curioso que me pasó fue la semilla que hizo germinar una de mis novelas: Intersecciones. Un tipo con cierto olor a coñác se me acercó en el hiper y cuando vio que no lo conocía me dijo: ¡No me digas que no me conoces! ¡Con la de veces que hemos estado tú y yo en comisaría! Después de asegurarle que yo no había pisado una comisaría y de él insistir en que si no era yo, tenía un hermano gemelo andando por ahí, salí al aparcamiento con el germen de lo que sería después la novela.

P.- Sus planes inmediatos y futuros ¿son?

R.- Pues básicamente seguir escribiendo. A mí lo que me gusta es escribir, contar lo que quiero contar y del modo que quiero contarlo, sin pensar demasiado en publicaciones, promociones, y todo lo que eso conlleva. De momento, estamos moviendo un manuscrito ya terminado y voy más o menos por la mitad del siguiente.

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