El Rincón Literario de Paco Marín: “Aroma de vainilla”

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TÍTULO: Aroma de vainilla

AUTOR: Isabel Martínez Barquero

EDITA: Raspabook (2016)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15 x 23 cm. Número de páginas: 450. PVP: 17,90 €. ISBN: 978-84-945186-2-1

«Siempre estamos partiendo y regresando»

Multitud de veces me he preguntado si sería saludable saber todo de mi familia. ¿Conocer todo de todos mis antepasados, me sería útil para seguir caminando? Podría ser interesante sin duda alguna, ya que podríamos entender actitudes y aptitudes de los miembros actuales de nuestras respectivas “tribus”. Yo que tengo la dicha de ser abuelo, con lo que esto conlleva de responsabilidad, y, por lo tanto, conocer dos generaciones posteriores a mi, hijos y nietos, puedo llegar a entender algunas circunstancias y comprender cuitas que de otra forma y manera sería imposible. Todos llevamos impresos algo que nos señala y nos hace distintos del resto…puede ser ese lunar, ese pronto que surge en un momento determinado –que nadie entiende, excepto los pertenecientes al círculo íntimos-, ese olor familiar que arrastramos generación tras generación, en algunos casos es ese Aroma de vainilla que se deja al paso.

Aroma de vainilla es la historia de cuatro generaciones –hay quien dice que lo ideal es conocer tres generaciones después de la tuya-. Escrita en una cadencia y en un tempo tranquilo y reposado, no puede ser de otra manera pues se desarrolla, la historia, en los últimos años del siglo XIX y principios del XX en un pueblo de la huerta murciana, con el dolor consiguiente y rencor debidos a una guerra.

Al ir leyendo y anotando, según mi costumbre, no pude por menos que recordar el momento en que leí Cien años de soledad (Gabriel García Márquez) ya que organicé un remedo de árbol genealógico para no perderme. Al leer este gratificante aroma, también, es conveniente hacerlo…no son numerosos los personajes pero el ritmo de la narración lo agradece, los cruces de protagonistas principales con otros secundarios e incluso de tercera fila, son constantes.

La prosa que emplea Isabel es clara y con ritmo, en muchos pasajes…densa, por la cantidad de información que nos suministra. Tres momentos claves: Todo un curso de uso y manejo de las especias. Hierbas curativas, y recetas de cocina impresionantes. La redacción está repleta de frases que ejercen de argamasa en toda la historia y nos da pié para la reflexión: «Todos nos enfrentamos con el pasado cada día» o «Siempre estamos partiendo y regresando».

Hay pasajes que no tienen desperdicio al mostrarnos el amor que un hombre tiene por su mujer, en circunstancias nada favorables para él, – páginas 133-136- (en mis notas las tengo anotadas como ‘agujero en la pared’)…no se las pueden perder. Momentos tristes (página 151, 304, 438); y muchas más, yo diría que todo el libro es más que aprovechable: nos entretenemos, reflexionamos y aprendemos.

La crueldad mental, la envidia, la incomprensión, están presentes al mismo tiempo que la tozudez y la cabezonería en las mujeres de la familia –auténticas estrellas que iluminan y desprenden aroma de vainilla y algún que otro punto de ‘mala leche’-. Además, todas ellas aparecen muy adelantadas a su época. No faltan zancadillas múltiples para que más de un sueño, no se puedan llevar a cabo.

Aroma de vainilla es una historia tuya, mía, nuestra. Por ello hay que leerla con calma sin prisa, provistos de papel y útil de escritura. Animen a sus amigos y familiares a hacerse con la obra a través del “aparato de las voces a distancia”.

Isabel Martínez Baquero (Murcia), se licenció en Derecho y ha ejercido de asesora jurídica, abogada, redactora de documentos legales y administrativos, profesora ocasional, árbitro y oficial de notaría.

Premio Hucha de Plata en la XXIV edición del concurso de cuentos Hucha de Oro. Segundo premio en el XVI Certamen de Relatos Cortos «Imágenes de Mujer». Ganadora del mes de marzo de 2015, en la categoría en castellano, en la IV Edición del Concurso de Microrrelatos «Microconcurso La Microbiblioteca».

Tiene publicados siete libros: dos de relatos, Linaje oscuro y El cauce de los días; dos poemarios, Lunas de ausencia y El nervio de la piedra; y las novelas La historia de los mil nombres, Aroma de vainilla y Diario de una fuga.

Colabora asiduamente en diversos medios, en numerosos libros antológicos y revistas literarias, así como en páginas culturales de internet. Imparte un taller de relato en la Escuela de Formación de Escritores, EFE. Miembro de la redacción de la revista Scribere.

Autora del blog literario: www.elcobijodeunadesalmada.blogspot.com.es

CHARLA REPOSADA CON ISABEL…MIL Y UN OLORES NOS RODEAN…

P.- Con Aroma de vainilla me ha pasado lo mismo que con Cien años de soledad, he tenido que ir leyendo y, al mismo tiempo, construyendo un árbol genealógico. ¿Le ha comentado alguien esta misma circunstancia? ¿Le parece una exageración este comentario?

R.- Hasta el momento, nadie me había comentado esto del árbol genealógico; pero en modo alguno me parece una exageración: la lectura es un acto personal e intransferible y cada lector lo lleva a cabo desde su mundo y sus costumbres a la hora de leer, lo cual es muy respetable.
Lo que sí me han indicado diferentes personas en varias ocasiones es que la lectura de Aroma de vainilla les ha producido sensaciones placenteras similares a la lectura de Gabriel García Márquez, unos de forma genérica, sin hacer alusión a título alguno, otros refiriéndose a Cien años de soledad. Por supuesto, para mí se trata de un gran piropo literario, pues admiro a García Márquez. No sé si tengo influencia de este grandísimo escritor, pues lo considero absolutamente inimitable; pero, si la tuviera, es para mí un motivo de orgullo. Me encantaría parecerme a él, claro que sí, ser capaz de transmitir tantísimo como él lo hace, crear mundos maravillosos como los que él crea con una ternura que siempre me ha ganado.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace Aroma de vainilla?

R.- Aroma de vainilla nació fuera de Murcia hace muchos años, al final de la década de los ochenta del siglo pasado. En un principio surgió la primera parte de la historia, la de Segundo Ortega con Julia Abellán. Estos dos personajes calaron en mí de manera honda, por lo que, al poco de escribir ese primer germen, ya andaba preguntándome qué habría sido de la vida de Segundo Ortega y de su descendencia. La curiosidad, el placer de ejercitar la imaginación y el propio gusto por escribir me hicieron continuar con la historia de esta familia. También me impulsaba la nostalgia. Viví muchos años fuera de Murcia e introducirme en Aroma de vainilla me curaba esa nostalgia, era un modo de estar conectada con esta tierra.

P.– ¿Qué pretendía al redactarla? ¿Cuánto hay de autobiografía en ella? ¿Cuánto hay de su familia?

R.- No me movió ninguna idea predeterminada a la hora de redactarla. Nunca sé muy bien qué me mueve a escribir en una dirección u otra, solo escribo. En el caso de Aroma de vainilla solo deseaba contar la historia que me bullía dentro, ejercitar la imaginación (como he dicho anteriormente) y hacerlo en el contexto de Murcia y su provincia para apaciguar la nostalgia.
Y no tiene nada de autobiográfica ni refleja a nadie de mi familia cercana o lejana. Todos sus personajes son imaginarios, no tienen nada que ver con personas que conozca o haya conocido. No me gusta escribir sobre mi vida o sobre la vida de las personas que me rodean.

P.- Referencias miles a las especias más diversas, a plantas y sus propiedades curativas… ¿Cuál ha sido su base documental?

R.- Fue muy amplia, eso lo recuerdo muy bien. Lo mismo consultaba tratados sesudos que artículos más livianos. Leí muchísimo sobre especias, todo lo que caía en mis manos, y tomé notas que llegaron a formar dos carpetas nutridas.

P.- ¿Le gusta la cocina? Hay momentos en que la boca se hace agua con esas maravillosas recetas que se deslizan a lo largo de la obra.

R.- Me gusta la cocina, aunque con moderación, no para todos los días. No me importa dedicarle unas horas cuando me apetece; entonces, me enredo en varias recetas, congelo y consigo almacenar acopios para los días en los que no tengo tiempo o ganas, que suelen ser la mayor parte.

P.- Una historia de lucha, de caer y levantarse para seguir encarando la vida. Yo que siempre busco frases, me he encontrado con muchas… una de ellas ‘Siempre estamos partiendo y regresando’ (página 441), a mi entender, resume toda la historia ¿opina usted lo mismo?

R.- Sí, es posible, ¿por qué no? En esta novela hay lucha, la misma lucha que existe en la vida. Raro es el ser humano que no se cae en repetidas ocasiones, pero nos levantamos una y otra vez, no nos queda otra opción.
Personalmente, aplico a diario una idea que leí siendo muy joven, del italiano Antonio Gramsci, y que viene a decir que frente al pesimismo de la inteligencia, ha de alzarse el optimismo de la voluntad.

P.- Abarca un amplio periodo de la historia de España, de Murcia y sus pueblos, donde ciertas actitudes, modos de vida y de pensar no estaban bien vistos… muchos eran los sambenitos que se colgaban ¿todo eso está hoy superado o hay rincones donde aún se ejerce esa mala praxis?

R.- Se han superado muchas posturas necias con el transcurso de los años; pero aún hoy existen censuras, críticas a lo que no es igual, entorpecimiento a lo diferente. Desaparecen unos dogmas y aparecen otros que los sustituyen, acabamos con unos prejuicios y surgen otros de nuevo cuño. Así somos los humanos, así nos desenvolvemos en la vida a lo largo de los siglos. Si desempeñáramos menos el papel de jueces con nuestros semejantes…

P.- Las ideas personales ¿siguen siendo actualmente un lastre… sobre todo si se es mujer? ¿El enchufismo sigue funcionando a nivel académico?

R.- Aunque hemos avanzado mucho las mujeres, aún nos queda para la total equiparación con los hombres. Se nota a todos los niveles; sin ir más lejos, en el hecho de que en nuestro país, en un mismo puesto o cargo, una mujer cobre menos que un hombre.
No sé con certeza si actualmente funciona el «enchufe» a nivel académico. Me huelo que sí por eso de la naturaleza humana, pero es una simple suposición en la que puedo estar errada.

P.- Otra frase, página 365, ‘Todos nos enfrentamos con el pasado cada día’… gran verdad ¿tanto pesa el pasado en las familias? ¿Qué ocurriría si realmente conociéramos todo de todos nuestros familiares?

R.- Depende del tipo de familia. En unas tiene un gran peso el pasado mientras que en otras no se da. Supongo que en las familias de rancio abolengo el conocimiento de la propia estirpe es prioritario. Pero lo cierto es que la familia actual nada tiene que ver con la de hace algunos años. El núcleo familiar es cada vez más pequeño, se reduce sin remedio, se sabe menos de nuestros familiares más directos y nada o casi nada de los más alejados.
De todas formas, es probable que nunca supiéramos todo de todos: los secretos existen. Lo que ocurre es que a los novelistas les gusta meterse en historias donde se desvelan secretos; resultan muy literarias y nos dan el consuelo de atar todos los cabos, cosa que no suele ocurrir en la vida.

P.- ¿De donde ha recogido la expresión ‘Aparato de las voces a distancia’ (página 395) para referirse al teléfono? Es sencillamente genial.

R.- Me agrada mucho que le guste. Fue una ocurrencia personal mía al ponerme en la mente de alguien que acaba de acceder al concepto de teléfono y que no recuerda el término con el que se designa el aparato.

P.- ¿Cuando escribe lo hace pensando en el lector?

R.- Cuando escribo, no; pero sí lo hago cuando corrijo. A la hora de revisar el texto, me distancio de mí misma, lo leo con los ojos de otro, finjo que no conozco la historia y me pregunto si me ha expresado de la forma más adecuada para que cualquier lector pueda comprenderlo sin grandes acrobacias intelectuales.

P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?

R.- Leo de todo, soy muy curiosa, aunque predominan los libros de literatura, sean novelas, conjuntos de relatos o poemarios. Dentro de las novelas, no soy lectora adicta a ningún género en concreto. Leo todo lo que me interesa y me atrapa, sea del género que sea.
En cuanto a autores favoritos, es siempre difícil dar una respuesta sin sentir que me quedo corta. Me gusta muchísimo leer y me he enamorado, literariamente hablando, de grandes escritores. Resulta casi imposible mencionarlos a todos, pero sí quiero nombrar a unos cuantos, como al ya citado Gabriel García Márquez, Luis Landero, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Espinosa, Enrique Vila-Matas, Clarice Lispector, Thomas Mann, Franz Kafka, Dostoievski, Djuna Barnes, John Cheever, Iris Murdoch, Irène Némirovsky, Paul Auster… En esta relación, tan limitada para no resultar excesiva, no he mencionado a los clásicos por no extenderme, pero sí debo incluir a algunos poetas cuyos versos son para mí fuente permanente de placer, desde mi querido San Juan de la Cruz hasta Rainer María Rilke, Antonio Machado, Luis Cernuda, T.S. Eliot, César Vallejo o Emily Dickinson, entre otros muchos.

P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo?

R.- Tras un reciente viaje a Praga, estoy releyendo toda la obra de ficción de Kafka. Resulta apasionante, pues descubro muchos matices que me habían pasado inadvertidos cuando era más joven.

P.- Como lectora, prefiere ¿libro electrónico o papel?

R.- Adoro el libro impreso, aunque cada vez me aficiono más a leer en el lector electrónico: caben muchos libros en poco espacio (lo que me evita quebraderos de cabeza para ver dónde instalo más libros en unas estanterías colmadas) y es de una gran comodidad en viajes o salidas fuera de casa por su poco peso. Ah, también cuenta el aspecto económico, ya que el libro electrónico es mucho más asequible que el impreso. Si me gusta mucho un libro que he leído en formato electrónico, lo adquiero en papel.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- No tengo especiales manías o supersticiones a la hora de escribir, excepto que me gusta hacerlo con ropa cómoda y holgada y que me aíslo de internet, el gran ladrón del tiempo del escritor de nuestros días.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y permanezca inédita hasta hoy.

R.- Con Aroma de vainilla me ocurrió una cosa muy curiosa que me desveló lo falso que es el mundo editorial. Como se dice el pecado, pero no el pecador, solo indicaré que la novela la remití a una reputada editorial para su publicación. Aguardé con estoicismo la respuesta durante casi seis meses, la cual llegó al cabo de ese tiempo en forma de negativa: no se ajustaba a su línea de publicaciones. Pasados un par de años, cuando la novela se convirtió en un fenómeno de ventas en Amazon, recibí en mi correo electrónico una propuesta de aquella editorial: querían la exclusiva de Aroma de vainilla.

P.- Venda su libro ¿por qué hay que comprar y leer Aroma de vainilla?

R.- Daría una sola razón, que creo que es la que debe darse con todo libro: para pasar unos buenos ratos de lectura.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- A corto plazo, quiero ordenar un libro de relatos; y a medio, ver cómo y dónde publico el referido libro, además de otros que esperan ver la luz.

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