PENSANDO EN VOZ ALTA: ESTUDIAR ¿PARA QUÉ? por Paco Marín

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PENSANDO EN VOZ ALTA

 

ESTUDIAR ¿PARA QUÉ?

Cada equipo gubernamental que llega a lo más alto de su inoperancia lo primero que hace es cambiar la ley de educación… no para mejorar sino para apesebrarun poquito más a la posible clientela. Evidentemente, si muchos de ellos han llegado a donde han llegado consiguiendo masteres’ y títulos varios por la geta, lo que quieren es que sus seguidores no los superen.

Les recuerdo algunas de las leyes aparecidas: LODE (1985), Ley Orgánica del Derecho a la Educación. LOE (2006), Ley Orgánica de Educación. LONCE (2013), Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa Cada una de ellas da uno o varios pasos atrás. Se prepara, sino está ya, una nueva ley por la que: «Los alumnos de Bachillerato podrán obtener el título con una asignatura suspensa, según la “Propuesta para la Modificación de la Ley Orgánica de Educación” del Gobierno, que, como ya sucede en la Universidad, incorpora “mecanismos de compensación” que valoran la trayectoria académica del estudiante. Esta es una de las medidas que establece el documento que ha elaborado el ministerio de Educación, que dirige Isabel Celaá, con la intención de eliminar los “aspectos más lesivos” de la Lomce y corregir los artículos “que más vulneran la igualdad”».

Anteriormente, apareció otra brillante idea: “El alumnado de ESO podrá graduarse y pasar a Bachillerato sin llegar al cinco de media y con dos asignaturas suspendidas, que no sean simultáneamente Lengua Castellana y Literatura y Matemáticas”.

Si señor, con un par, con esas condiciones se puede obtener el título de ESO, el de Bachillerato y la Carrera correspondiente si señor dejando conocimiento por el camino.Personalmente me parece un auténtico disparate. Un disparate, promocionar al Bachillerato sin llegar a la nota de cinco. ¿Cuál va a ser la nota? Y también con dos asignaturas suspendidas. Cuándo estén en el Bachillerato ¿tendrán que superarlas o quedarán esas asignaturas en el limbo del olvido? Por lo que he podido recabar dichas asignaturas fueron y ya no serán, o sea nunca más se volverán a cursar. No se que es lo que persigue el Ministerio correspondiente dando pasos hacia atrás en las exigencias a los alumnos –y alumnas, no las olvidemos-. De esta manera y forma la exigencia y el esfuerzo se van por el desagüe de la mediocridad. Al día de hoy no se pueden suspender y mandar a paseo Matemáticas y Lengua…que no se preocupen los estudiantes porque a medida que pase el tiempo; como en España, en cuestión de estudios vamos de mal en peor; se permitirán que esas dos asignaturas vayan de la mano al retrete de la ignorancia. ¿Qué utilidad tienen las Mates y la Lengua/Literatura? Al parecer, ninguna. Vaya pandilla de responsables ministeriales tenemos. Se está fomentando el que haya asignaturas que ni se van a tocar, vamos, ni se va a abrir el libro ¿para qué?, una de ellas será, ya se los garantizo, las Matemáticas.

Con este espíritu quien va a poner freno a las futuras peticiones de obtener el título de cualquier carrera sin haber aprobado todas las asignaturas. Cuando alguien pone unas bases es muy difícil echarse hacia atrás. ¿Por qué siempre se intenta igualar por abajo y no por arriba? En lugar de motivar lo que consiguen es desmotivar a los estudiantes normales. ¿Por qué los estudiantes más flojos tiran de los buenos? Reitero: es un auténtico disparate.

Lo que se siembra queda y de esta forma estamos educando a individuos –e individuas- en la ley del mínimo esfuerzo y, por lo tanto, del mínimo o ningún conocimiento y esta grey es la que en un futuro tendrán que gobernar y legislar; miedo me da, ya que ellos seguirán bajando un poco más los límites. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Es para tener un número de votantes agradecidos? Evidentemente si los conocimientos son pocos o casi ningunos, si no los acostumbramos a pensar y a cuestionar, si lo que formamos son estómagos agradecidos…más fácil será el manejo del rebaño –y rebaña-. ¿Los padres no exigen enseñanzas excelentes para sus hijos? Yo, cuando me tocó, les pedía a los profesores de mis hijos que apretarán sin llegar a hacerles “sangre”. Nunca me he arrepentido y ellos tampoco.

Con estos mimbres, en un futuro, en vez de ir las notas de cero a diez, irán de cero a ocho así el cuatro será el aprobado. Si vemos que los malos estudiantes siguen cavando su ignorancia de forma continuada, no pasa nada pues podremos seguir bajando las calificaciones y el intervalo irá de cero a seis, el tres será el aprobado. Alguien dirá que soy muy exagerado, pero tiempo al tiempo. Aquí, cada vez que se intenta colocar barreras lógicas para que sean superadas y avanzar por la senda real del conocimiento y de la formación competitiva, sale la pandilla de ‘genios’ y con razones más que dudosas las tiran para atrás no vaya a ser que la población estudiantil se hernie y además tengan que estudiar. Eso nunca. Están fomentando la vagancia y la ley del mínimo, mínimo, pero mínimo esfuerzo. Que estudien y piensen otros, yo voy a tener mi título de igual manera. Penoso.

Desde estas líneas propongo algo que será del gusto de todos, papás incluidos: Cuando vayan a formalizar la matrícula, al tiempo que pagan las tasas correspondientes les entreguen a los jóvenes la lista de las asignaturas y sus notas amen del título correspondiente. Se marchan a casa tranquilamente y vuelven a final de curso para graduarse con sus compañeros. Esta ficción daría respuesta a mi pregunta: estudiar ¿para qué?

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