PENSANDO EN VOZ ALTA: “LA CALLADA POR RESPUESTA”

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PENSANDO EN VOZ ALTA

LA CALLADA POR RESPUESTA

El pasado día 11 de los corrientes comenzó a publicarse, en este medio “Cartagena Actualidad”, mi columna “Pensando en voz alta”. El título de la misma fue «Aprender a decir no». La misma acababa de la siguiente manera: ‘Dentro de la “comunicación no verbal” entra ‘la callada por respuesta’… pero, a propósito de esto, les hablaré en una próxima columna’.

Aquí está lo prometido. “Pensando en voz alta” comenzó su andadura en el diario ‘La Opinión’ el día 27 de septiembre de 2015, a petición de la dirección, el título de la misma fue «Listas de espera». Desde ese momento se han publicado, regularmente, 144 columnas. La última vio la luz el 6 de octubre de 2018, titulada «Ferias del libro».

A partir de ese momento envié, por tres veces, a la redacción una columna que modificaba en cada envío; pues la actualidad variaba de una semana a otra, y no aparecía impresa. La última que remití la titulé, y fue la primera que apareció en este medio, «Aprender a decir no».

No sé, al día de hoy, que he hecho mal para que se me ignore y no se me dé ninguna explicación, ninguna razón… nada de nada. Jamás tuve un tropiezo ni una palabra más alta que otra en los tres años que estuve colaborando. Se me pidió y acepté (sin ninguna contraprestación); por supuesto que el diario podía prescindir de mí en cualquier momento… pero ¡leches! dime algo… tengo mi corazoncito… y los lectores próximos a mí, me preguntan que ocurre… no se contestar. Esas explicaciones se las he pedido al responsable de la sección, Ángel Montiel, tanto por ‘Messenger’ como por ‘WhatsApp’ (leídos todos los mensajes) y ha pasado de mí como quien pasa de… Aquí reproduzco los envíos:

«Estimado Ángel. Como verás soy Francisco Marín Pérez y quiero comunicarte que mi columna “Pensando en voz alta” lleva dos semanas sin publicarse (bien es cierto que La Opinión no tiene ninguna obligación de hacerlo) y me gustaría saber si ya no interesan (gustaría saber motivos, si es posible) y han pensado prescindir de mi colaboración. En cualquier caso, muchas gracias. Un abrazo fuerte.» (Messenger. 22/10/2018 – 12:11 horas).

«Hoy…tampoco se ha publicado mi columna. Entiendo que mi colaboración YA no interesa. Si no es mucha molestia, por favor, dime si sigo enviando las columnas.» (Messenger. 29/10/2018 – 9:27 horas).

«¿…?» (Messenger. 31/10/2018 – 9:21 horas).

«Ángel no quiero ser pesado y no deseo molestarte… pero si no se cuenta conmigo… más… dímelo y no pasa nada. Ha sido un placer colaborar todo este tiempo con La Opinión. Un abrazo.» (Messenger. 5/11/2019 – 9:26 horas).

«Buenos días. Soy Paco Marín autor de la columna “Pensando en voz alta”. En primer lugar, quiero disculparme por ser tan insistente, pero no entiendo que se me ignore y no se me diga si SE HA PRESCINDIDO DE MI COLABORACIÓN en el diario. Si es así, no pasa nada… pero dígame algo para saber a que atenerme, por favor. Muchas gracias de antemano. Un fuerte abrazo.» (WhatsApp. 6/11/2018 – 8:23 horas)

«Definitivamente y viendo que no se que hacer… te pregunto: ¿Mando mi columna para el lunes 12? Saludos.» (Messenger. 8/11/2018 – 9:05 horas y WhatsApp. 9:08 horas).

Por eso decía que una forma de decir no, es la callada por respuesta. Pero yo pensaba que la mayoría de las personas que forman parte de la redacción eran serias, pero alguna de ellas, han dejado claro la poca talla profesional que tienen.

Quede claro que el diario podía prescindir de mi en cualquier momento, pero lo mismo que se me pidió que colaborara con ellos, se me podía decir: ‘Paco tu andadura semanal ha acabado. Muchas gracias’. Y tan amigos. Deseo que cuando mi “trabajo” en el medio actual no interese… se me diga. ¡Es lo menos!

 

 

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