PENSANDO EN VOZ ALTA: “ EL SILENCIO Y SUS MINUTOS“

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PENSANDO EN VOZ ALTA

EL SILENCIO Y SUS MINUTOS

¡¿Y van?! No sé cuantos minutos de silencio van acumulados a lo largo de este año y ¿Cuántos desde ni me acuerdo? ¿Cuántosminutos más hemos de esperar para que dejen de ser necesarios?

Quizás cuando ustedes estén leyendo estas palabras, quede lejos (¡ojalá que no!) el asesinato de Laura Luelmo, a garras de unaalimaña con forma humana. Digo lejos porque se haya producido otro asesinato (¡ojalá que no!) o porque el sistema de borrado de nuestro cerebro lo haya eliminado. Por supuesto que la rabia, la indignación, la impotencia han ido acompañadas de los correspondientes minutos de silencio. Algo que yo, particularmente, no acabo de entender Permítanme que me auto cite y lesreproduzca algo que hace varios os escribí

«Un minuto de silencio es una expresión de luto y condolencias realizada con un silencio, rezo, reflexión o meditación durante un tiempo determinado. El minuto de silencio está considerado como un gesto de respeto en homenaje a una persona recientemente fallecida o como conmemoración de un acontecimiento trágico, del mismo modo que lo es el izado de una bandera a media asta.

Su origen se remonta a 1919. El soldado australiano Edward George Honey, que combatió por el ejército británico en laPrimera Guerra Mundial y residía en Londres, propuso el 8 de mayo de ese año que los ingleses guardaran dos minutos de silencio a las 11:00 horas del 11 de noviembre como conmemoración del primer aniversario del tratado de armisticio, firmado un año antes. De este modo, consideró que se rendía un homenaje respetuoso a los fallecidos durante el conflicto. La idea llegó hasta el rey Jorge V, que apoyó la medida.

Aunque la duración habitual de este gesto es de un minuto, puede considerarse acortar o aumentar la duración dependiendo de lo que se esté conmemorando. En el momento que éste se hace la gente se mantiene en silencio, y en ocasiones realiza otros gestos como ponerse de pie, bajar la cabeza, quitarse sus sombreros y/o rezar. Habrá una persona que se encargue de dar comienzo y término al tiempo de duelo, y muchas veces la genteconcluye el momento con un aplauso general. Aunque lo más frecuente es permanecer simplemente en silencio, puede haber otros actos simbólicos, como acompañarlo con música.

Me cuesta trabajo, hoy día, más allá del respeto que lleva implícito, entender que cada vez que ocurre algún hecho luctuoso se lleve a cabo dicho “minuto de silencio”; me cuestatrabajo entenderlo porque no sé para que sirve. No veo que consiga poner remedio a hechos similares (parece más un conformarse con rabia) y una y otra vez…, cada vez más, el minuto. Esta falta de entendimiento y el no sumarme a ninguno de ellos pienso que se debe a mi (de)formación científica, en la que todo planteamiento va dirigido a obtener una solución. Lo que no se hacen son planteamientos reiterados para no llegar a ningún puerto.

¿Somos elementos raros, o sin sentimientos, los que no acudimos a los minutos de silencio? Los que acuden, no dudo, lo hacen de corazón y me imagino que al finalizar se cuestionarán si con eso han conseguido frenar “el motivo” para el cual han sido requeridos. Me produce tristeza la multiplicación de minutos por los asesinatos de mujeres, fundamentalmente.Tristeza, porque ninguno de ellos, los minutos, ha conseguido disminuir o parar estos crímenes. Lo siento en el alma, pero no me uno a ellos; prefiero educar de verdad a los jóvenes para que no lleguen a esas situaciones. Más de una vez he pensado que se hace un uso político de los mismos, siempre viene bien la foto, pero… después de la foto ¿qué? Mejor sería, cuestión ilusoria, más vida, más legislación consensuada y no partidista y menos “minutos”.

La reacción en el momento en que algo desagradable ocurre es muy efectiva, muy llamativa, muy, por desgracia, televisiva… y al cabo de los días ¿qué?, ¿prepararse para la próxima concentración? Me rebela y me da mucha rabia la impotencia y el no poder hacer más. Mi corazón está con las familias sufrientes, no un minuto, sino las 24 horas del día».

Volquemos nuestros esfuerzos, no uno sino todos los minutos que sean necesarios, en exigir a los poderes públicos que arbitren medidas eficaces contra todo aquello que nos hace daño y puede llevarnos a situaciones irreversibles. Me imagino que el daño es igual en todos los signos ideológicos, por ello yo emplearía minutos en rodear el Congreso de los Diputados y no dejaría salir a sus ¿señorías? hasta que se pongan de acuerdo en unas leyes realmente efectivas para salvaguardar a todas las personas de este país, llamado, les recuerdo, EAPAÑA Ahí si me encontrarán.

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