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PENSANDO EN VOZ ALTA: CAPERUCITA ROJA

PENSANDO EN VOZ ALTA

CAPERUCITA ROJA

También podría haber titulado esta columna como “La gilipollez al poder”, por ejemplo. Pero no… dejo el título tal cual porque posiblemente, en no mucho tiempo, veremos una nueva versión de dicho cuento. Me imagino que estará patrocinada por la escuela Tàber de Barcelonahan decidido retirar la cifra de 200 libros asegurando que sonsexistas y pueden ser tóxicos para los más pequeños.

Digo una nueva edición porque hace seis años, más o menos, reseñé una publicación sobre ‘Caperucita Roja’ de Nørdicalibros… en ella apuntaba, entre otras cuestiones:

«De vez en cuando disfruto repasando mi biblioteca y recordando los libros que me gustaron, con los que más he disfrutado, aquellos que me han gustado menos… en fin, recordar. De pronto te encuentras alguno que te llamó poderosamente la atención y necesitas compartirlo con los amigos. Este es el caso.

Caperucita Roja, sí. Editado con un gran acierto por Nørdica. Apenas 83 páginas, en las que más personas han trabajado/colaborado. Entre autores, traductores e ilustradores suman 14 personas.

Tenemos ante nosotros tres formas distintas de ver y leer el cuento de Caperucita Roja.Sus títulos originales son Le Petit ChaperonRouge, Rothkäppchen y Leben und Tod des kleinen Rothkäppchens.

Caperucita Roja es el cuento de hadas de transmisión oral que mejor ha sobrevivido al paso del tiempo, como manifiestan múltiples versiones que de esta historia se han realizado a través de los siglos.

Tiene muchas lecturas, pero ante todo es un cuento para jóvenes que, de alguna manera, simboliza el paso de la niñez a la adolescencia.

Esta edición reúne las tres principales versiones del cuento.

En 1697 Charles Perrault fue el primero en incluir en un volumen de cuentos la historia de Caperucita. Escribió una fábula moralizante con la intención de advertir a las «señoritas»de la corte sobre los peligros de «ciertos hombres», disfrazados de lobos.

En 1812 Jacob y Wilhelm Grimm retomaron el cuento y su versión es la más conocida hoy día.

Por último, una rareza, la versión dramática y en verso que el gran escritor alemán Ludwig Tieck escribió en 1800.

De esta forma termina la versión en verso:

Ahí yace el lobo y también está muerto,

esto para todos ha de servir de ejemplo,

nadando en su roja sangre está.

Cualquiera un delito cometer podrá,

pero al castigo jamás escapará.»

Cuando al feminismo radical y la ideología de género se le une la dictadura de lo políticamente correcto -me pregunto: ¿Qué es lo políticamente correcto? ¿Hay una oficina de lo correcto? – ocurren hechos como los acaecidos en varios colegios catalanes donde decenas de cuentos infantiles, algunos de ellos tan conocidos como, el ya mencionado,Caperucita roja o La bella durmiente, han sido retirados de las bibliotecas. Para estos centros escolares son “tóxicos” porque reproducen “patrones sexistas”.

Me imagino que las consultas de los psiquiatras estarán a rebosar de toda esta gente, que ahora se dedica a la censura, por haber leído en tiempos pretéritos dichos cuentos. Hay que restablecer los patrones mentales a la normalidad. Me da pena el sufrimiento que han padecido durante años, pienso que en silencio. Por eso propongo recoger firmas para aupar la tontería, el analfabetismo, la gilipollez, en definitiva, al poder. Apunto, así mismo, que hagamos piras con los libros -como en Fahrenheit 451 que durante tantos años han dañado las mentesde estos próceres de la cultura y ahora vienen a rescatarnos de nuestra ignorancia e idiocia.

¡¡¡MIL GRACIAS!!! ¿Cómo hemos podido vivir durante 322 años -primera versión, en 1697, de Perrault- con esta losa sobre nosotros? Reitero mi agradecimiento a esta gente que nos ha abierto los ojos. No queda esto aquí, no, un ejemplo es lo que se está dando alrededor de Sant Jordi (San Jorge), patrón de Cataluña. El 23, dentro de ocho días, de abril se celebra la festividad de este santo y en la región se acostumbra a regalar libros aprovechando esta jornada. También aquí entra lo políticamente correcto. De hecho, la leyenda de Sant Jordi -el héroe que acaba conel dragón y salva a la temerosa princesa- es uno de los libros que ha retirado la escuela Tàber.  Sin embargo, en el mercado ya irrumpen títulos alternativos. De repente Sant Jordi se convierte en Santa Jordina. La protagonista es ahora una mujer, que ahora sí puede ser una heroína que vence al dragón, que además no debe morir no vaya a ser que se ofendan los animalistas.

Repasemos algunos títulos, por si hay que retirarlos o reescribirlos: “Tres cerditos” (¿sería acertado, o un insulto, renombrarlo como “Tres cerditas”?) ¿Qué pasa con “El patito feo”, “Los tres mosqueteros”, “Tres lanceros bengalíes”? Acabo, hay cientos, con“Las cuatro plumas”. En fin, me quedo con la versión de siempre de Caperucita Roja.

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