Sociedad y Cultura

Bienes Culturales envía a los ayuntamientos recomendaciones para realizar tareas de desinfección del patrimonio cultural regional

Bienes Culturales envía a los ayuntamientos recomendaciones para realizar tareas de desinfección del patrimonio cultural regional

 

El director general de Bienes Culturales, Rafael Gómez, señala que “ante cualquier duda con los procesos de limpieza lo mejor es no aplicar ningún tratamiento y lo más recomendable es consensuar todas las medidas con los profesionales del ámbito de la conservación”

 

La Consejería de Educación y Cultura, a través de la Dirección General de Bienes Culturales, ha enviado tanto a los ayuntamientos como a instituciones y entidades propietarias de bienes de interés cultural de la Región de Murcia una serie de recomendaciones sobre procedimientos de desinfección y protección del patrimonio cultural de la Región de Murcia con motivo del Covid-19.

 

La situación de crisis sanitaria vivida en estos momentos ha hecho que muchos ayuntamientos lleven a cabo una serie de medidas para poder reducir el contagio por coronavirus, entre las que se encuentra la desinfección y limpieza en zonas y áreas de uso colectivo (calles, plazas, parques, edificios) con el fin de mantenerlas seguras.

 

Según el director general de Bienes Culturales, Rafael Gómez, “en ocasiones estas desinfecciones se aplican sobre monumentos y elementos emblemáticos del patrimonio de nuestros pueblos y ciudades como, por ejemplo, edificios históricos, iglesias, fuentes, esculturas, pinturas, entre otros, por lo que la Consejería, en su labor de protección y conservación de este patrimonio cultural regional, ha visto necesario indicar una serie de recomendaciones a la hora de llevar estos trabajos”.

 

Según los técnicos, si no se utilizan las soluciones desinfectantes adecuadas, así como su modo de aplicación, podría ser contraproducente para los materiales que componen estos bienes protegidos, por lo que, a medio y largo plazo, podrían producir manchas, cristalización de sales y reacciones perjudiciales que aceleran el envejecimiento y el deterioro de dichos materiales.

 

“Pensando en el futuro, y conscientes de que la crisis afortunadamente pasará, debemos velar porque nuestro patrimonio siga en su sitio y pueda ser heredado en las mejores condiciones posibles”, añadió Gómez. 

 

Entre las recomendaciones enviadas a los ayuntamientos está la contraindicación del uso en monumentos de productos corrosivos como la lejía, el amoniaco y los detergentes, ya que ponen en peligro los materiales que los componen como piedra, ladrillo, cerámica, metales, vidrios, madera, pinturas y policromías, papel, pergaminos, textiles, etc.

 

Desde la Dirección General se indica que en los casos necesarios, y en consonancia con las recomendaciones de las autoridades sanitarias, se podrían utilizar soluciones hidroalcohólicas diluidas o jabones neutros, aplicados siempre con presión controlada y bajo el asesoramiento de un técnico en conservación de bienes culturales.

 

Teniendo en cuenta que la mayoría de los edificios históricos y monumentos visitables están cerrados al público y sin uso por las medidas de confinamiento establecidas, y que, según la comunidad científica, la pervivencia del virus en los materiales es limitada en el tiempo, la Dirección General aconseja evitar las tareas de desinfección y limpieza en estos bienes en la medida de lo posible, ya que la mejor forma de protegerlos es que permanezcan cerrados.

 

En el caso de bienes culturales situados en espacios públicos (cascos históricos, plazas públicas, parques o calles), hay que evitar rociar de manera directa los objetos o edificios de valor histórico-artístico. Asimismo, en el entorno directo de los bienes -a menos de un metro de distancia, como aceras próximas o zócalos de edificios-, se aconseja preferiblemente el uso de una disolución de etanol disuelto al 70 por ciento en agua y proyectada a baja presión.

 

Por otro lado, en estas recomendaciones se indica que los tratamientos desinfectantes se evitarán siempre en las proximidades de los bienes culturales policromados, por ejemplo, portadas de iglesias o retablos, siendo mucho más recomendable el vallado perimetral para evitar la aproximación y contacto directo de las personas.

 

También se destaca que “en ningún caso se puede desinfectar una obra de arte o documentos históricos, ya que se pueden generar daños irreversibles”, según subrayó Gómez, quien insistió en que “ante cualquier duda con los procesos de limpieza y desinfección lo mejor es no aplicar ningún tratamiento. Lo más recomendable es consensuar todas las medidas con los profesionales del ámbito de la conservación y la restauración”.

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