Rincón literario de Paco Marín

El Rincón Literario de Paco Marín: “No cerramos en agosto”

TÍTULO:     No cerramos en agosto

AUTOR:      Eduard Palomares

EDITA:       Libros del Asteroide (2019)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 12,5 x 20 cm. Número de páginas: 250. PVP: 19,95 €. ISBN: 978-84-17007-81-2

Llevo varios meses leyendo primeras obras de autores que se han lanzado a la difícil tarea de transmitir, a través de la escritura, sus impresiones, sus inquietudes, sus sueños, sus esperanzas, al público en general. No es fácil moverse dentro del género negro, como es el caso de No cerramos en agosto.

Una vez más, y van unas cuantas, me tropiezo con una historia perfectamente ensamblada y en la que asistimos al nacimiento de un nuevo protagonista -detective en ciernes- de nombre Jordi Viassolo. De la mano de este recién nacido asistimos a varias denuncias: Cómo se abusan de los becarios -en cualquier profesión-. Trapicheos varios en el tema de la compra/venta/alquileres de viviendas. Engaños y peligros por las calles de una Barcelona profunda… Todo esto en un relato compuesto por capítulos no muy amplios -26 y epílogo- de lectura ágil y diálogos precisos. Un estilo, el de Eduard, que me recuerda a los escritos de Agatha Christie -planteamiento, nudo y desenlace preciso y, casi, en el último momento, sin Poirot.

Jordi Viassolo consigue un trabajo de becario –temporal y mal pagado– en una agencia de detectives de Barcelona. La misión que le encargan es simple: mantener el despacho abierto durante el verano sin meterse en líos. Todo cambia cuando aparece un cliente desesperado asegurando que su mujer ha desaparecido. Se trata de una investigación aparentemente sencilla, perfecta para que el tímido e inexperto Viassolo comience a foguearse en la calle. Sin embargo, el caso se complica y el aprendiz de detective deberá alejarse de la burbuja en la que ha vivido como estudiante y empezar a poner en práctica lo que hasta ahora solo conocía de oídas.

Eduard Palomares recoge el legado del género negro barcelonés para darle una sacudida y adaptarlo a la realidad del siglo XXI: contratos basura, alquileres por las nubes, turismo masivo… El autor convierte así el crimen en una excusa para retratar con lenguaje fresco y directo una Barcelona que evoluciona a un ritmo vertiginoso, la mayor parte de las veces a pesar de sus vecinos. Una novela que es negra, pero también luminosa.

Auguro a Eduard un futuro prometedor, si no abandona la línea que ha dibujado en esta primera novela. Deseando leer otro caso de Viassolo.

Eduard Palomares (Barcelona, 1980) trabaja como periodista en El Periódico de Catalunya desde hace más de quince años. Tras una vida de lector compulsivo de novela negra y de misterio, ha escrito su primer libro, No cerramos en agosto, en el que combina su afición por el género negro clásico –de Chandler a Vázquez Montalbán– con una voluntad de describir la Barcelona actual.

Una delicia departir con un escritor novel… al que le auguro un futuro nada negro… Gracias…

P.- Por favor, presente a Eduard Palomares.

R.- Es un periodista de base, todoterreno, de esos que no tiene ninguna presencia mediática, pero que intenta hacer su trabajo lo mejor posible. Después de muchos años como lector de novela negra (los viejos libros de Agatha Christie que mis padres tenían en casa fueron el inicio de todo), un día decide que también él quiere intentar escribir una. Y después de vencer miedos, resistencias y tonterías varias, se pone a ello.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace No cerramos en agosto?

R.- Creo que no hay un momento exacto, sino que es fruto de una evolución. De todo lo que he ido aprendiendo como periodista, de la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de un detective privado, de las ganas de explicar desde otro punto de vista la Barcelona actual, de descubrir lo mucho que disfruto escribiendo ficción… Un día todo se junta y la bola de nieve se hace imparable.

P.- ¿Cuál ha sido su base documental?

R.- En primer lugar, algunas conversaciones con detectives privados, para conocer cómo trabajan actualmente, más allá de la idea romántica que podamos tener los lectores de novela negra. Luego me interesé por algunas nociones de criminología y también indagué a través de artículos periodísticos sobre la especulación inmobiliaria y todas sus derivadas. Aparte, claro está, de una observación atenta de la ciudad, sus dinámicas y problemas.

P.- ¿Por qué se ha decidido a escribir… y precisamente una novela negra/policiaca?

R.- Creo que más o menos todos pasamos por ese momento en el qué nos preguntamos qué estamos aportando a la sociedad. Y, asimismo, buscamos aquello que nos satisfaga, que nos haga sentir vivos y conectados. Yo llegué a la conclusión que lo que mejor se me daba y lo que más me hacía vibrar era escribir. Una vez llegué a esa conclusión, todas las historias que se me ocurrían se enfocaban al género negro, así que fue una decisión de lo más natural.

P.- ¿Hay modelos reales para los personajes de la novela?

R.- Todos los personajes son fruto de lo observado en la vida real, pero nunca tomo como modelo a nadie al 100%. Son como retazos de aquí y de allá para crear una nueva personalidad.

P.- ¿Le ha costado trabajo encontrar editorial?

R.- Sorprendentemente todo fue muy rápido. Libros del Asteroide se interesó por el manuscrito y al cabo de muy poco tiempo ya estábamos trabajando juntos. Superó con creces mis expectativas como autor novel.

P.- ¿Tiene referentes en la novela negra? ¿Con qué personaje ‘negro’ se identifica más?

R.- Tengo muchas referencias, aunque creo que podríamos dividirlas en dos principalmente. La novela ‘hard-boiled’ americana, con Chandler y Hammett a la cabeza. Y luego la novela negra mediterránea, con Vázquez Montalbán, Mendoza, Camilleri, Márkaris… Eso sí, el objetivo siempre fue tomar estas referencias y aplicarles un nuevo filtro, más actual y propio del siglo XXI. El personaje que veneramos tanto mi personaje principal (el detective-becario Jordi Viassolo) como yo mismo es Philip Marlowe. Pero en la novela ya queda claro que Viassolo no se parece en nada a él.

P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?

R.- A lo dicho anteriormente en el caso del género negro añadiría a Philip Kerr y Leonardo Padura. Y vuelvo a nombrar a Eduardo Mendoza en todas sus vertientes. Pero, al mismo tiempo, me gustan mucho autores de una novela más contemporánea, que bucea en la vida cotidiana y cultural: Nick Hornby, Irvine Welsh, el propio David Trueba… En el terreno de los clásicos, Hemingway, Carver, Orwell, Steinbeck y, de vez en cuando, alguna novelaza rusa.

P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo?

R.- Justo he acabado Los asquerosos, de Santiago Lorenzo. Y ahora empiezo la última (desgraciadamente) de Kerr y su detective Bernie Gunther, que compaginaré con Operación Masacre de Rodolfo Walsh.

P.- Como lector, prefiere: ¿Libro electrónico, papel o audio libro?

R.- En general, papel. Pero por la noche, en la cama, me va perfecto el libro electrónico, que te permite leer con la luz apagada y sin molestar a tu pareja. No he probado todavía ningún audiolibro.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- Creo que ninguna. Es lo bueno de trabajar como periodista de prensa escrita: se te quitan miedos y manías. Al final, escribir se convierte en algo cotidiano.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha contado hasta ahora.

R.- Soy bastante nuevo en esto, así que tampoco tengo mucho que explicar. ¡Espero poder acumular anécdotas y curiosidades para la próxima vez que hablemos!

P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer No cerramos en agosto?

R.- Estoy muy contento, porque hay muchos lectores que me están comentando sus sensaciones, así que puedo hacerme una idea de los puntos fuertes de la novela: es divertida, engancha, fácil de leer, y a la vez retrata una Barcelona muy real, con una mirada crítica sobre problemas que nos afectan a todos, como los contratos basura, la burbuja del alquiler y el turismo masivo. Aparte, funciona como homenaje a la novela negra clásica, a la vez que rompe con algunos estereotipos del género. Y creo que el personaje principal conecta muy bien con el lector, quien lo acompaña en su complicado debut como detective privado.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Desconectar un poco estas vacaciones, seguir trabajando como periodista y aprovechar el tiempo libre para imaginar las próximas aventuras de Viassolo.

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