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Javier Sánchez defiende en el Congreso la reforma del Estatuto de Autonomía, advirtiendo que “acabar con los aforamientos es una medida necesaria, pero no suficiente”

Javier Sánchez defiende en el Congreso la reforma del Estatuto de Autonomía, advirtiendo que “acabar con los aforamientos es una medida necesaria, pero no suficiente

El diputado de Unidas Podemos apuesta por “reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal del PP y sus plazos de instrucciónde los que se han beneficiado muchos imputados, dotar de medios a la justicia, garantizar la independencia de la judicatura y aumentar la transparencia” como recetas contra la corrupción

El Congreso de los Diputados ha debatido esta tarde la reforma del Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia. El diputado murciano de Unidas Podemos, Javier Sánchez, ha defendido el voto favorable a la propuesta aprobada en la Asamblea Regional. El fondo de esta primera reforma trata principalmente sobre la supresión de los aforamientos políticos, algo que tal y cómo ha explicado Sánchez, por supuestocompartimos, tal y como hemos manifestado en multitud de ocasiones. Los aforamientos representan hoy día un privilegio difícil de justificar. En un contexto, además, donde la corrupción ha venido operando en España, y muy particularmente en la Región de Murcia, como una forma de relación entre el poder político y el poder económico, que se servía de figuras legales como los aforamientos para entorpecer la acción de la justicia.

Sin embargo, a pesar del voto favorable del grupo Unidas Podemos, Sánchez ha advertido que “no nos podemos dejar engañar. Acabar con los aforamientos es una medida necesaria, pero no suficiente. Una política anticorrupción efectiva requiere de medidas y políticas públicas algo más ambiciosas. En esta línea, el diputado de Unidas Podemos ha planteado la conveniencia de reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal del PP y sus plazos de instrucción de los que se han beneficiado muchos imputados por corrupción”, dotar de medios suficientes a la Justicia, garantizar la independencia de la judicatura o aumentar la transparencia. Además, Javier Sánchez ha puesto sobre la mesa demandas como “garantizar que los bancos y las grandes empresas no puedan comprarse partidos políticos”, para lo que es necesario poner fin a las puertas giratorias, garantizando que en política se viene a servir a la gente y no a servirse de ella”.

Por todo ello, el diputado ha denunciado la “hipocresía de quien hace bandera política de la supresión de los aforamientos y, a la primera de cambio, apuntala al Partido Popular, que tiene decenas de imputados en la Región de Murcia. Si Ciudadanos hubiera tenido voluntad real de regenerar las instituciones y acabar con la mancha de la corrupción en la Región de Murcia, no estaría gobernando ahora mismo con el Partido Popular después de décadas de pillaje y saqueo de lo público”.

Javier Sánchez ha finalizado su intervención transmitiendo su temor de que “con nuevo estatuto, la regeneración democrática de la Región de Murcia seguirá pendiente. No podemos esperar mucho del nuevo Gobierno Regional de PP, Vox y C’s en este sentido”.

Gracias presidenta.

Señorías

Quiero comenzar esta intervención saludando a los comisionados de la Asamblea Regional y al resto de autoridades de la Región de Murcia que esta tarde nos acompañan.

Volvemos a debatir la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia que,

a raíz del adelanto electoral del pasado 28 de abril,

quedó sin completar y que, por tanto, sigue pendiente.

Nos reafirmamos, en todo caso,

en la posición que ya expresamos desde esta tribuna el pasado 12 septiembre de 2017 y, en consecuencia,

hoy y volveremos a votar a favor

para reiniciar el trámite y completar dicha reforma.

El objeto de esta primera reforma estatutaria

–digo primera, porque hay también una segunda reforma aprobada en la Asamblea Regional y que está pendiente de llegar a esta cámara-  

tenía que ver, principalmente, con la supresión de los aforamientos políticos.

Una propuesta que este grupo confederal, por supuesto,comparte y así lo hemos manifestado en multitud de ocasiones.

Los aforamientos, efectivamente, han ido perdiendo su función original y hoy representan un privilegio difícil de justificar. En un contexto, además, donde la corrupción

corrupción ha venido operando en España, y muy particularmente en la Región de Murcia,

como una forma de relación entre el poder político y el poder económico,

que subordinaba las instituciones a la consecuencion de fines de parte,

y que se servía de de figuras legales como los aforamientos

para entorpecer la acción de la justicia.

Los aforamientos han funcionado, así, como un mecanismo de cierre de entramado.

De modo que el conocimiento de la instrucción y el enjuiciamiento de las causas que afectaban a responsables políticos

correspondía a tribunales

en los que este poder político tenía y tiene una notoria capacidad de influencia.

Lo decía ayer la ex presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes,

cuando aseguraba que se equivocó al dejar su escaño porque si su caso hubiera ido al Supremo se habría archivado.

Dice el refranero que “quien hizo la ley hizo la trampa”. Y,desde luego, esta es la conclusión a la que llega buena parte de la ciudadanía.

Ahora bien, conviene no engañarse ni engañar.

Acabar con los aforamientos es una medida necesaria, pero no suficiente. Una política anticorrupción efectiva requiere de medidas y políticas públicas algo más ambiciosas.

Por ejemplo, reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal del PP y sus plazos de instrucción, de los que se han beneficiado muchos imputados por corrupción. O por ejemplo, dotar de medios suficientes a la justicia,garantizar la independencia de la judicatura o aumentar la transparencia.

Pero también necesitamos garantizar que los bancos y las grandes empresas no puedan comprarse partidos políticos. Y por eso, también, se hace necesario poner fin a las puertas giratorias, para garantizar que en política se viene a servir a la gente y no a servirse de ella.

Porque las puertas giratorias son un mecanismo estructural de corrupción, un dispositivo sistémico que evidencia a las claras que hay determinados políticos que no trabajan para el interés general sino para intereses muy particulares.

Y, finalmente, para acabar con la corrupción hay quelimpiar de una vez las cloacas del Estado. No se puede clamar contra la corrupción y a la vez ponerse de perfil cuando las cloacas atacan a los adversarios políticos.

Pese a todo, la supresión de los aforamientos, pese a seruna medida de mínimos, nos parece positiva.

El problema, en todo caso, estaría en la hipocresía de quien hace de esta cuestión una bandera política y a la primera de cambio ha apuntala a un partido, el Partido Popular, que tiene decenas de imputados en la Región de Murcia. Porque, señorías de C’s, si ustedes hubieran tenido una voluntad real de regenerar las instituciones yacabar con la mancha de la corrupción en la Región de Murcia, no estarían gobernando ahora mismo con el Partido Popular.

La Región de Murcia, desde luego, se merecía algo mejor, después de décadas de pillaje y saqueo de lo público. Y la gente que nos está viendo sabe de lo que estamos hablando: caso auditorio, caso zerrichera, operación Totem, caso umbra, caso Barraca, Novo Carthago. Y también del caso Púnica de que, conocíamos la semana pasada, que estafaba a cooperativas de profesores en Madrid y en Murcia.

Esta corrupción que hemos padecido en la Región de Murcia hunde sus raíces en la persistencia del caciquismo oligárquico heredado de la antigua sociedad rural, pero también de unas redes clientelares tejidas con la burbuja inmobiliaria y que conectan intereses financieros, empresariales y políticos. El resultado no es otro que el secuestro de las instituciones de todos por parte de unos pocos y para los negocios de unos pocos. Es lo que el economista José Manuel Naredo ha definido como un neocaciquismo con ropajes democráticos, señalando que frente al presunto liberalismo esta forma de Gobierno requiere de una fuerte intervención pública, a través de la gestión urbanística y de la permanente transferencia de dinero público a manos privadas. Por tanto, la corrupción nos cuesta el descrédito de las instituciones, erosiona los valores que deben regirlas y atenta directamente contra los ciudadanos y ciudadanas que depositan su confianza en ellas.

El Consejo General del Poder Judicial ha cifrado en más de 1700 las causas abiertas en juzgados relacionados con delitos de corrupción. Pues bien, muchos de estos cargos imputados o investigados han sido aforados o son aforados y, por tanto, no se enfrentarán a la justicia con el mismo recorrido que un ciudadano de a pie, ya que se les asignará directamente un tribunal especial y, seguramente, jueces conocidos. Los llamados aforamientos que garantizan la inviolabilidad, la inmunidad y el fuero jurisdiccional, es decir, una excepción procesal que tiene su origen en la reivindicación histórica de proteger la tarea parlamentaria y el ejercicio de la libertad de expresión, se han convertido en un privilegio tras el cual se han parapetado representantes públicos para dilatar los procesos judiciales, logrando que incluso algunos casos lleguen a prescribir.

Por tanto —y termino—, hoy vamos a votarnuevamente a favor de tramitar esta reforma del Estatutode la Región de Murcia. Porque no existen razones objetivas para mantener estos privilegios. Pero, desgraciadamente con nuevo estatuto o sin él, me temo que no podemos esperar mucho del nuevo Gobierno Regional de PP, Vox y C’s y que la regeneración democrática de la Región de Murcia seguirá pendiente.

Muchas gracias

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