Sociedad y Cultura

Carta del Párroco de San Diego, Joaquín Ferrando, a los padres de los niños que hacen la primera comunión

Queridas familias:

En este momento tan complicado donde todos estamos consternados y sobrecogidos por esta tremenda pandemia que nos ha obligado a cambiar por completo nuestro ritmo de vida y nuestra actividad social, laboral y religiosa, lo primero que os manifiesto es que os llevo en el corazón y en la oración.

Como no podría ser de otra manera, echo de menos a vuestros hijos, a vosotros, sus padres, y a toda la comunidad parroquial. Los salones parroquiales están vacíos, tristes, expectantes. Tan solo percibo en estas estancias el eco de las voces infantiles recitando el Padre Nuestro, leyendo un pasaje del Evangelio, escuchando la voz serena y cargada de mensaje de sus catequistas o cantando con ojos vivos y labios sonrientes, algunas de las canciones que aprenden en nuestra comunidad parroquial.

El templo de nuestra Parroquia se mantiene igual que lo dejamos en el Domingo que, recién iniciada la Cuaresma, celebramos juntos la Eucaristía, por ultima vez, antes de establecerse el estado de alerta, que nos ha forzado a no poder asistir a la Fiesta de cada Domingo. El altar está vacío, no solo por la ausencia de los sacerdotes, sino por el bullicio de los niños dándonos la paz o comentando, con sus creativas respuestas, algunos de los rasgos esenciales del Evangelio del día. También, los bancos de la Iglesia, aguardan acogernos, lo antes posible, en la fiesta de la acción de gracias que celebraremos, cuando hayamos superado este duro momento y podamos restablecer nuestra cotidianidad con la alegría de los abrazos y las lágrimas del gozo que comporta la fraternidad. Entonces, nuestro coro juvenil sonará con más fuerza que nunca. Las guitarras y la percusión acompañarán nuestras voces alegres y entrecortadas por la emoción contenida. Entonces, daremos juntos gracias a Dios porque, en medio de la noche oscura de estas semanas interminables, mantuvo su luz encendida. La luz de la esperanza y del consuelo; la luz de la solidaridad y la ayuda mutua, la luz de la fe. De hecho, cada vez que ahora entro a la Parroquia lo único que se percibe, nada más atravesar la puerta, es la luz del sagrario que nos recuerda que Jesús está siempre con nosotros y no hemos de tener miedo.

Aunque en muchos colegios y parroquias ya se han establecido nuevas fechas para la PRIMERA COMUNIÓN, os comento que, de momento, y hasta la Semana Santa, nosotros mantenemos las establecidas. Queda poco para Semana Santa, pero quiero darme unos días más de plazo para asegurar que el estado de confinamiento se va a prolongar o no. Todo apunta a que se va a alargar durante todo el mes de Abril, pero, os garantizo que, en Semana Santa me definiré, en torno al reajuste definitivo. Sea como sea, daré posibilidad de atrasarla para aquellos que prefieran posponer este acontecimiento bonito y familiar donde los niños reciben por primera vez a Jesús en la pan de las Eucaristía.

En caso de suspender las comuniones, en la fecha ya acordada con vosotros, que muy posiblemente sea así y que os comunicaré lo antes posible, NO ESTABLECEREMOS, EN NUESTRA PARROQUIA, NUEVA FECHA HASTA QUE TENGAMOS GARANTÍA DE SUPERACIÓN DE LA SITUACIÓN.

En espera de que podamos celebrar unas Primeras Comuniones donde podamos estar TODOS, sin miedos, sin peligro, centrados en lo fundamental y alegres en la fe compartida, volveré a escribiros, entrada ya la Semana Santa donde dispondremos de más información del coronavirus.

Un gran abrazo. Dar un cariñoso saludo a vuestros hijos, de mi parte. Que Dios os bendiga y la Virgen Milagrosa nos proteja a todos.

Vuestro amigo y párroco, Joaquín Ferrando.

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