Sociedad y Cultura

¿Cómo está evolucionando el sexo? 

¿Cómo está evolucionando el sexo? 

La búsqueda del placer lleva muchísimos años ocupando la inventiva de los seres humanos, no es una cuestión que haya surgido de las últimas décadas. Desde la mismísima Cleopatra hasta las geishas, la forma de llegar al orgasmo han sido múltiples y cada una más perfeccionada que la anterior.

Hoy queremos hacer un pequeño repaso por algunos elementos concretos de la historia que tanto han gustado a hombres y mujeres. Pero si lo que te interesa es algo más actual, los mega masturbadores disponibles a día de hoy te llevarán a esa petite mort que dicen los franceses.

 Los juguetes sexuales se conocen desde la Antigüedad

Como decimos, esto viene de lejos, y durante toda la Historia de la humanidad hemos ido viendo la evolución de estos aparatos para mejorar sus funciones o adaptarse a los gustos de cada uno. En los tiempos prehistóricos, por ejemplo, se han encontrado restos de más de 25.000 años de consoladores fabricados en piedra, cuero, brea… En muchas ocasiones se lubricaba con aceite de oliva para evitar el roce y el dolor.

Viajamos ahora a China, al año 1200 antes de Cristo, donde nos encontramos el nacimiento de los primeros anillos para el pene. En un primer momento se creaban de párpados de diferentes animales con las pestañas intactas, para colocarlo en la base del miembro del hombre y ayudar a la relación. A él le prolongaba la erección y a ella le acariciaba las zonas erógenas de los genitales.

Curioso también es el nombre que comentábamos anteriormente, aunque lo de Cleopatra está entre la realidad y la leyenda que rodea a su nombre. Según dicen, la reina del Antiguo Egipto habría manado construir un juguete de cuero fino o con una calabaza seca, que lo “recargaba” cada vez que quería utilizarlo con abejas vivas. Así, cumplía con su función de vibrador para darse placer.

Un poco más tarde, y volviendo al Lejano Oriente, nos encontramos con las bolas de Geisha o bolas chinas, que tienen un origen un poco desdibujado pero pronto se hicieron muy populares. Se utilizaban (y se siguen utilizando) tanto en solitario como en pareja, además de servir como herramienta con la que trabajar la fuerza del suelo pélvico de las mujeres.

En el Renacimiento italiano no solo hubo una gran explosión artística, sino que también lo fue placentera. Se abrieron lo que serían las primeras sex shops de la historia, donde se vendían juguetes estimulantes y masturbadores para todo tipo de personas. Este modelo de negocio pronto se exportó a otros países europeos, como Francia o Inglaterra, que no tardaron en disfrutar del auto-descubrimiento.

Cerramos este repaso con las muñecas hinchables, que empezaron a idearse allá por el siglo XVII. Se crearon unas Dame de voyage (del francés, ‘damas de viaje’), que imitaban las formas femeninas para acompañar a viajeros y marineros. En 1904, con la llegada de la vulcanización, fue tomando la forma que conocemos hoy en día, y que tanto estrés ha conseguido liberar. De hecho, se dice que una gran parte de los presupuestos de las guerras en los últimos cien años se dedican a este tipo de juguetes para relajar a las tropas de todo el mundo.

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