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Comunicado de la Asamblea de Docentes por la Escuela Pública de Cartagena : De la “libertad educativa” al tripartito en ciernes

 

Comunicado de la Asamblea de Docentes por la Escuela Pública de Cartagena

De la “libertad educativa” al tripartito en ciernes
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Desde hace meses, desde que entramos en precampaña permanente, no se ha dejado de escuchar el falaz latiguillo de lo que algunos denominan “Libertad educativa”. Una bandera defendida desde Vox, Cs y el PP, como si se enfrentasen a la más terrible de las dictaduras volcada en adoctrinar a la juventud en valores totalitarios. Una dictadura de la que el profesorado, en su mayoría al menos, sería cómplice. Curioso fariseísmo el de aquellos que, conforme concretan lo que sería en nuestra Comunidad un gobierno PP+Cs sostenido por Vox, evidencian aspectos que suponen una verdadera amenaza para la Educación Pública y los valores que defiende.
Veamos, como aperitivo, las ​10 Medidas propuestas por VOX a PP y Cs de la Región de Murcia​, y en las que los dos últimos partidos encontraron coincidencias programáticas del 95 % según manifestaron, vehementemente, sus portavoces.
Ya en el primer punto de esas Medidas exponen: “Asimismo impulsaremos la defensa de la libertad de cátedra”. Y se quedan tan frescos. La libertad de cátedra existe desde la Constitución de 1978 luego no hace falta que nadie venga a defenderla a estas alturas. Y la llevamos ejerciendo y practicando décadas en las aulas de la escuela Pública al menos, señores míos, donde el profesorado tiene clarísima cuál es su responsabilidad educativa y formativa en una democracia.
Claro que igual, cuando hablan de “libertad educativa” como lo hacen ellos lo que pretenden es deformar el término, “revisarlo” (les encantan los “revisionismos”) limitando las libertades de los que no pensamos como ellos y blindando las de sus afines, tan cercanos a los totalitarismos. Sirva como botón de muestra el debate periódicamente impulsado en EEUU por los sectores religiosos más retrógrados acerca de la difusión en las aulas de la “teoría creacionista”. Libertad educativa, paraciencias, tierraplanismo, inquisición…, menuda ensalada. “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”, volvería a preguntarse en estos días el peligroso ideólogo progre Groucho Marx…
Pero resulta igualmente sorprendente, o no tanto, la segunda de sus Propuestas programáticas: “Impulsaremos medidas para garantizar que ningún menor de edad participe en actividad pública alguna sin el consentimiento manifiesto de los padres”. Leído así, de un tirón, pudiera parecer incluso inocente. Pero no lo es. Muy al contrario. Subyace el miedo a que sus vástagos tengan que conocer otras opiniones, otros principios, convivir con otras realidades y con otros valores, en suma, subyace ese miedo al otro, al que piensa diferente, al distinto… que extrapolan luego a su visión del emigrante como peligro público y enemigo a combatir.
En el aula, la mayor riqueza radica precisamente en la diversidad, en esa educación con otros y entre otros que nos forma en la tolerancia y para la convivencia. Una persona bien formada, y es lo que pretendemos para nuestros alumnos, no teme pensamientos diferentes al suyo. Al contrario, los acoge como una oportunidad para el enriquecimiento del debate, de la interacción, del aprendizaje compartido y cooperativo. Sólo quién quiere educar en el gueto, en la intolerancia y en el miedo a la libertad necesita blindar la educación. Y es que si una

profesora, imagínensela de Filosofía, o de Historia, debe recabar de todos y cada uno de los progenitores su aprobación para todas y cada una de las potenciales actividades a realizar con su alumnado (vídeos, películas a proyectar, debates en el aula, textos a debatir, charlas de invitados etc.) el caos estaría asegurado. El resultado que se persigue con esta propuesta es evidente: contagiar el miedo, extender la autocensura y, en último término, hacer inviable la sana dinámica de un aprendizaje saludable, sin equívocas barreras defensivas, desde la libertad y para la libertad.
Pero parece claro que no es precisamente libertad educativa lo que buscan. Mienten en ello. Una vez más y descaradamente. Buscan “su libertad” en exclusiva. Y generalizan, técnica goebbeliana, llamándola educativa. Lo que postulan es un modelo de uniformización frente a la diversidad, el regreso a la caverna oscurantista y acientífica. Y baste como ejemplo el furibundo rechazo de estos sectores a la educación afectivo-sexual en la escuela dando la espalda así a una realidad que habla, por boca de educadores y especialistas, de su imperiosa necesidad en una época en que es la pornografía, a través de internet, quien maleduca a nuestros adolescentes en estos temas.
No, no puede ser casualidad que los dos primeros puntos de sus Medidas se refieran a la educación. No puede ser casualidad… y no lo es. Para ellos, la educación se vertebra en torno a dos pilares que les son sagrados: el del beneficio económico (la concertación vendida como “libertad de elección de los padres”) y el del beneficio ideológico/religioso (el adoctrinamiento de los jóvenes en esa doble burbuja de clase/aula e ideología que llaman “libertad educativa”).
De ahí el valor esencial que otorgan a la educación en esa distopía que algunos empiezan activamente a construir y a la que otros se dejan pasivamente arrastrar.

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