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DÉJATE ABDUCIR

DÉJATE ABDUCIR

Hacía algún tiempo que rondaba en mi cabeza la idea de quedar con él. Desde que conté en un artículo dominical, las mil batallitas sobre aquella tienda de discos emblemática de la ciudad y me llamó para darme las gracias, no pude más que dejar crecer mi entusiasmo por saber algo más.

¡Nos vemos en Míster Witt a las seis!, me escribió una tarde. ¡Qué ilusión!, había elegido uno de mis lugares preferidos.

Y allí estábamos, él y yo. Misma edad,  ilusiones similares y generación unida por la música. Yo desde fuera y él desde aquel paraíso que nació en Cartagena en los 70 y perduró hasta que la industria musical sufrió el daño de la piratería y las nuevas tecnologías. CARROT´S, nuestro lugar para el recreo mental.

Allí donde pasábamos horas buscando entre cientos de discos nuestro favorito y escuchando de fondo, las conversaciones con pasión desmesurada de aquellos niños, que tuvieron la suerte de crecer entre las canciones más bonitas. Y Nacho fue uno de ellos, un amante de la música que con el tiempo ha demostrado ser un amante del cine, como Presidente del Festival Internacional de Cine de Cartagena, (FICC).

Pero dejadme que retroceda en el tiempo, cuando Nacho me cuenta que vivió el paso del vinilo al CD. Y yo le digo, “Nacho, del vinilo a la cinta de cassette”.

¡Qué bonicas eran las cintas!”, dice con cara de ilusionado. Se ríe con sorpresa cuando le digo que las tengo todas guardadas en una caja y que el año pasado los Reyes Magos me trajeron un radio cassette. Entre amigos, debo de confesar que lo que se dice bien, no se escuchan. Pero para los nostálgicos como yo, es lo más parecido a rejuvenecer un montón de años.