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DESDE EL RELOJ DEL AYUNTAMIENTO

DESDE EL RELOJ DEL AYUNTAMIENTO

¡Eres una privilegiada!, escuché, como si de un eco se tratara  cuando entré de manera presurosa viendo que ya pasaban varios minutos de las cinco de la tarde, en nuestro Palacio Consistorial.

Una voz cálida y cercana se dirigió a mí, observador de mi sofoco por saltar todos los obstáculos posibles que esa tarde se habían cruzado en mi camino para no llegar tarde.

“HE PARADO EL TIEMPO PARA TI”.  Era Pedro Lorca, el relojero que lleva más de una década mimando el reloj de este edificio modernista de la ciudad de Cartagena. Le sonreí, sabía que una vez más tenía la suerte de encontrarme con una de esas buenas personas que caminan por la vida, de las que merecen la pena. Sí, claro que soy una privilegiada, como me dijeron al entrar.

Estaba cumpliendo una ilusión. Introducirme y descubrir un reloj de más de cien años ,de la mano de Pedro.

Subí unas escaleras de peldaños que cada vez se iban estrechando más. Pensé por un instante en mi vértigo para bajarlas después, pero ese miedo se disipó al observar desde aquel lugar, mi puerto, las cúpulas de zinc, la entrada a la Calle Mayor y justo enfrente, nuestra catedral.