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El Partido Cantonal denuncia que las obras de restauración del Fuerte de Despeñaperros llevan un año paradas

Las obras de restauración del Fuerte de Despeñaperros llevan un año paradas

El Ayuntamiento terminó el proyecto de la segunda fase hace seis meses y anunció su licitación inmediata sin ningún tipo de avance desde entonces

En espera y sin noticias. Las obras de restauración del Fuerte de Despeñaperros, que lo convertirán en un mirador excepcional del casco histórico y la fachada marítima de Cartagena, acumulan un año sin ningún tipo de avance. Desde que en agosto del año pasado los albañiles culminaron la primera fase de los trabajos, la rehabilitación ha quedado parada. El Ayuntamiento informó sin embargo de la licitación inmediata de la segunda fase hace seis meses pero desde entonces ninguna noticia ha llegado a los cartageneros sobre la recuperación de la fortificación defensiva. Los arquitectos José y Alberto Amorós Martínez presentaron también hace medio año el proyecto de la intervención para su aprobación por la Dirección General de Bienes Culturales de la Comunidad Autónoma.

Esta segunda fase, pendiente de inicio, incluiría la restauración de los tramos de cortina correspondientes a los ángulos sureste y noreste del fuerte, además de la formación de un fragmento de coronación y remate en uno de los lienzos mediante la reconstrucción de dos merlones. Los técnicos municipales de Patrimonio Arqueológico estiman un plazo de ejecución de tres meses y un presupuesto base de licitación de 150.000 euros.

La primera fase, que costó casi 59.000 euros, consistió en una intervención de consolidación de los tres lienzos de la fortaleza con orientación hacia el Castillo de los Moros, es decir, justo enfrente de la Estación de Autobuses. Los operarios usaron cal natural y ladrillos que imitan los primigenios pero con tonalidad neutra para sudistinción de la construcción original según los cánones de restauración vigentes.

El monumento cuenta con la catalogación de Bien de Interés Cultural desde 1997. Su construcción tuvo lugar a mediados del siglo XIX y corona una de las cinco colinas que determinan la topografía del recinto amurallado de Cartagena.

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