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La Comunidad concluye las obras de mejora de la conexión a uno de los principales accesos a Sierra Espuña

La Comunidad concluye las obras de mejora de la conexión a uno de los principales accesos a Sierra Espuña

Supone una inversión de 896.500 euros para renovar el firme de la carretera que discurre desde Barqueros (Murcia) hasta Fuente Librilla (Mula)

Se han instalado 10 señales inteligentes que alertan a los conductores de la presencia de ciclistas

La Comunidad concluye las obras de mejora de la conexión en uno de los principales accesos a Sierra Espuña con la renovación del firme en un tramo de seis kilómetros de la carretera que conecta los municipios de Murcia, Alcantarilla y Mula (RM-C1), que ha supuesto una inversión de 896.500 euros.

El consejero de Fomento e Infraestructuras, José Ramón Díez de Revenga, visitó hoy la última parte de estas obras incluidas en el Plan de Impulso de destinos del interior de la Región de Murcia de la estrategia ‘Más Cerca’, “que tienen como objetivo devolver la confortabilidad y seguridad en la conducción en vías regionales, facilitando así el acceso a parajes naturales significativos y aportando una mayor cohesión interior”.

Destacó que la actuación solventa el deterioro que sufría la calzada debido a su intenso tráfico, con cerca de 1.390 vehículos diarios, “y da respuesta a la petición de los vecinos de Barqueros y Fuente Librilla, además de cumplir uno de los compromisos adquiridos por el Ejecutivo regional en el Pacto por las Infraestructuras de la Región de Murcia”.

La obra se ha dividido en dos fases. La primera se desarrolló con la renovación del tramo que discurre entre el cruce con el trasvase hasta el acceso a la pedanía murciana de Barqueros, y posteriormente se completó hasta la intersección con la carretera que va hacia Los Calderones (RM-C4). En este último tramo la vía se amplió de cinco a siete metros de ancho.

La actuación se ha completado con el repintado de las marcas viales y el refuerzo de la seguridad con la instalación de 10 equipos de señalización inteligente, capaces de alertar a los conductores de la presencia de ciclistas en la calzada en esta vía tan frecuentada por este tipo de usuarios.

Se trata de señales de peligro, alimentadas por un panel solar, que se activan y empiezan a parpadear cuando detectan, a través de un sensor, la presencia de un ciclista o grupo de ciclistas en la carretera. Están ubicadas en los lugares de mayor riesgo por su baja visibilidad. Dicha señal de alerta tiene como fin informar a los vehículos sobre la presencia de estos vehículos de movilidad personal en la calzada, de forma que aminoren la velocidad y circulen con mayor precaución.

 

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