Región

La Comunidad investiga nuevas variedades hortícolas para hacer frente al cambio climático y atender las nuevas demandas de los consumidores

La Comunidad investiga nuevas variedades hortícolas para hacer frente al cambio climático y atender las nuevas demandas de los consumidores 

El consejero Antonio Luengo visita el Centro de Investigación y Desarrollo de Nunhems BASF, que desarrolla también fórmulas para el diagnóstico y control de las enfermedades en las plantas

 

Dar respuesta a los retos que plantea la agricultura del siglo XXI, a través de la investigación y la innovación para el desarrollo de nuevas variedades en los productos hortícolas, es el objetivo de los trabajos que lleva a cabo el Centro de Investigación y Desarrollo de Nunhems BASF en La Palma (Cartagena), que visitó hoy el consejero de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente, Antonio Luengo, para conocer sobre el terreno sus avances en la materia. 

 

Luengo puso de manifiesto que “en la última década se han desarrollado nuevas tecnologías de mejora genética que pueden contribuir a afrontar los desafíos a los que se enfrenta la agricultura, que no son sólo más precisas y eficientes, sino también más sencillas y accesibles”. 

 

En ese sentido, “la Consejería, a través del IMIDA, promueve programas de mejora varietal que han supuesto un factor diferencial para los productores de la Región en mercados tan complicados como la uva de mesa, el melocotón y la ciruela, o el pimiento y el tomate”, señaló el consejero. Para ello, se han utilizado técnicas de marcación molecular para identificar y proteger caracteres genéticos de diferentes variedades, trasladándolos a las nuevas y obteniéndolas resistentes a plagas o con unas características organolépticas específicas. 

 

Gracias a estos programas, el IMIDA diseña variedades que se adaptan mejor a las condiciones resultantes del cambio climático, se comportan mejor en una variedad de suelos o reducen, e incluso eliminan, la necesidad de usar productos fitosanitarios, adelantándose a la progresiva restricción en su uso de las políticas de la nueva PAC.  

 

“La base fundamental para el buen funcionamiento de los programas es el banco de material genético vegetal, que se encuentra ubicado en el IMIDA y que con el nombre de BAGERIM pone a disposición de los investigadores una base con más de 9.000 entradas, de las que más de 7.000 corresponden a especies hortícolas”, precisó Luengo.  

 

El consejero subrayó que según la FAO, “la población crecerá hasta alcanzar los 10.000 millones de habitantes en 2050, al tiempo que el cambio climático amenaza con reducir la productividad de nuestros cultivos y nuevas plagas ponen en riesgo nuestras plantas. En este contexto, mejorar nuestros sistemas de producción agrícola es imprescindible si queremos alcanzar un futuro sostenible”. 

 

Ante este escenario, “una de las estrategias más eficientes de que disponemos para enfrentar estos desafíos es la mejora genética, equipando nuestros cultivos con mecanismos genéticos propios que los defiendan de las nuevas amenazas sin necesidad de usar agentes externos. Ahondar en la mejora genética enfocada hacia factores de sostenibilidad es uno de los mayores retos que tiene la biotecnología vegetal, y de su éxito depende, en gran medida, el mañana de la agricultura”, precisó Luengo. 

 

Visita a Nunhems BASF

 

El consejero visitó en su recorrido por las instalaciones de Nunhems BASF, el departamento de fitopatología, dedicado al diagnóstico y control de las enfermedades en las plantas, el invernadero, y el campo de lechuga donde se desarrollan y mejoran nuevas variedades. 

 

Antonio Luengo destacó que “es un privilegio contar en nuestra Región, especialmente en los términos municipales de Cartagena y de Torre Pacheco, con algunas de las empresas más avanzadas en este terreno, entre las que ocupa un lugar puntero Nunhems BASF que, con la innovación por bandera, es capaz de ofrecerla a toda la cadena de suministro, desde el agricultor al consumidor”. De este modo, se desarrollan variedades hortícolas “que permiten cultivar productos seguros y saludables optimizando recursos y con la mirada puesta en llegar a satisfacer a un consumidor cada vez más exigente”. 

 

“Podemos afirmar que nuestro campo se erige en polo de la investigación internacional en materia de creación y experimentación sobre nuevas variedades que den respuesta a los nuevos retos, atendiendo a las demandas del consumo, pero a la vez, a necesidades tan imperiosas para el productor como productividad, sostenibilidad, resistencia a plagas y enfermedades, adaptación a la climatología de la zona o facilidad para la recolección mecánica. En definitiva, con estas soluciones que aporta la investigación y la innovación se reafirma que son ya los pilares esenciales para la pervivencia de la agricultura”, indicó el consejero del ramo.

 

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