Universidad e innovación

López Nicolás: “Podemos preparar una hamburguesa con el peor aceite de mundo, pero publicitar que es la primera que ayuda al funcionamiento del sistema inmunitario”

López Nicolás: “Podemos preparar una hamburguesa con el peor aceite de mundo, pero publicitar que es la primera que ayuda al funcionamiento del sistema inmunitario”

El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la UMU ingresó ayer en la Academia de Ciencias de la Región de Murcia durante un acto en el que se repasó su carrera profesional y divulgativa
El presidente de la Academia de Ciencias entregó una placa conmemorativa a la Fundación Cajamurcia por su apoyo incondicional a la institución
José Manuel López Nicolás recibe la medalla como académico de la mano del presidente de la Academia de Ciencias de la Región, Ángel Pérez Ruzafa, y en presencia de los académicos Ángel Ferrández, Francisco García Carmona y Alberto Tárraga.
Murcia, 27 de abril de 2022

 


José Manuel López Nicolás, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular y vicerrector de Transferencia, Comunicación y Divulgación Científica de la Universidad de Murcia, inició ayer su andadura como Académico de Número de la Academia de Ciencias de la Región de Murcia (ACCRM). Un emotivo acto que

aunó su actividad investigadora y su labor divulgativa, las dos ramas profesionales que más ha cultivado y que le han dado la entrada a la ACCRM.
Durante el acto de investidura, López Nicolás destacó la valiosa tarea que desarrollan desde los laboratorios para aplicar innovaciones en la industria alimentaria; en concreto, en el saturado sector de los alimentos funcionales, donde “casi todas las marcas comerciales repiten las mismas formulaciones y los productos son casi idénticos: zumos enriquecidos en vitaminas, probióticos o margarinas con esteroles. Por ello, los departamentos de I+D de las empresas de alimentación buscan nuevos ingredientes con los que atraer al consumidor”.
Es justamente este uno de los objetivos que han cultivado en su grupo de investigación, desde el que trabajan en el desarrollo de alimentos funcionales que cumplan con las exigencias comerciales y científicas, más allá de las estrategias de márketing. “Según la absurda reglamentación actual, podemos preparar una hamburguesa con el peor aceite de mundo, la carne de menor valor nutricional, el pan más refinado… Pero si le añadimos un chorro de limón, podemos publicitar que es la primera hamburguesa del mundo que ‘ayuda al normal funcionamiento del sistema inmunitario’ por el simple hecho de llevar una cantidad ridícula de vitamina C. Da igual el resto de horribles ingredientes que lleve con tal de que lleve uno beneficioso”, resaltó el nuevo académico.
También hizo hincapié en que con esta publicidad engañosa no solo se confunde al consumidor, sino que se perjudica a la investigación seria. “Si fueran dueños de una empresa de alimentos funcionales, ¿de verdad iban a invertir las decenas de miles de euros, el personal y el esfuerzo que se necesita en una investigación para demostrar las propiedades de un alimento si existe una estrategia legal empleada por la competencia que permite publicitar lo mismo añadiendo unos pocos (y baratos) miligramos de vitamina C, vitamina B6 o potasio?”, planteó a los asistentes.
Transferencia a la sociedad
Completó su discurso con un repaso por las distintas vías que pueden emplear los investigadores para divulgar la ciencia, haciendo un alegato en favor de la transferencia del conocimiento como tercera misión de la universidad, y la gran protagonista de la batalla que aún estamos librando contra la Covid-19. “No conozco un caso más importante de transferencia en toda la historia de la ciencia”.
El discurso de contestación corrió a cargo de su maestro Francisco García Carmona, catedrático de la Universidad de Murcia (UMU) y Académico de Número de la ACCRM, al que le unen tres décadas de relación profesional y de estrecha amistad.
Reconocimiento a la Fundación Cajamurcia
La ceremonia comenzó con un reconocimiento de los académicos a la importante labor cultural que realiza la Fundación Cajamurcia, encarnada en su presidente, Carlos Egea Krauel, quien recogió con gratitud una placa conmemorativa en agradecimiento a su permanente colaboración desde que se gestara la Academia de Ciencias de la Región en 2001. “Nuestra labor no hubiera sido posible sin la

ayuda incondicional y el soporte que la Fundación nos ha brindado de forma ininterrumpida durante todo este tiempo”, recalcó el presidente de la Academia, Ángel Pérez Ruzafa.
“Desde la Fundación Cajamurcia tenemos una gran relación con la institución y queremos seguir colaborando con la labor tan importante que hace”, agradeció Egea Krauel ante la distinción.
Pérez Ruzafa no quiso terminar el acto sin hacer mención a que “la creación de posibles nuevas academias no debe ser una cuestión de oportunismo coyuntural, intereses personales o vanidades sociales construidas sobre la difusión de noticias en los medios o la capacidad de ejercer presión mediática o política. Se necesita una profunda reflexión en el seno del consejo sobre su papel social, la sociedad que desean construir y el trabajo que pueden realizar, cuyos hechos consumados deben ser cimentados en el trabajo ya hecho por sus miembros constituyentes”.

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