Fútbol

Musto sancionado con dos partidos

Musto ha sido sancionado con dos partidos por su expulsión del pasado viernes contra el Zaragoza no jugará esta semana contra el Burgos no la próxima frente al Albacete ,

 

Acta En el minuto 88 el jugador (18) Musto , Damián Marcelo fue expulsado por el siguiente motivo: Golpear a un adversario en la cara de manera no insignificante, cuando el balón no estaba a distancia de ser jugado.

Foto FC Cartagena

Acuerdo Comité

Violencia-suspensión con ocasión de un partido (130.2)
Suspender por 2 partidos a D. Damián Marcelo Musto , en virtud del artículo/s 130.2 del Código Disciplinario y con una multa accesoria al club en cuantía de 400,00 € y de 600,00 € al infractor en aplicación del art. 52.
Vistas las alegaciones y la prueba videográfica aportadas por el FC Cartagena SAD respecto a la expulsión impuesta en el minuto 88 del encuentro al jugador D.Damián Marcelo Musto, este Comité de Competición considera:
Primero.- El Club alegante señala en su escrito que concurre un error material manifiesto en el acta arbitral, en cuanto de las pruebas videográfica y gráficas aportadas resultaría que no existe la acción descrita el acta, partiendo al efecto de señalar que el árbitro no apreció directamente la jugada sino que lo hizo como consecuencia de la revisión de la jugada por el VAR, siendo las imágenes susceptibles de interpretación y valoración en función de lo que en tales imágenes se refleja, pues de la contemplación de las aportadas por el club se concluye que n o hay en modo alguno uso de fuerza excesiva, sino un lance del juego de disputa de un balón dividido, no merecedor de sanción alguna. Por ello solicita, tras invocar la jurisprudencia del TC y del TS sobre los principios esenciales del orden administrativo sancionador que resultan de los artículos 24 y 25 de la CE y sobre el principio de proporcionalidad, que se deje sin efecto tal expulsión.
Segundo.- Constituye un criterio reiterado de este Comité de Competición, el que la apreciación de un error material manifiesto en el acta arbitral exige la aportación de elementos de prueba que de forma inequívoca, más allá de toda duda razonable, acredite bien la inexistencia del hecho reflejado en el acta o bien su patente arbitrariedad.
Tal reiterado criterio se fundamenta en los siguientes puntos:
(i) En primer lugar el artículo 260 del Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el cual, en su primer párrafo, establece que “el árbitro es la autoridad deportiva única e inapelable, en el orden técnico, para dirigir los partidos”. Añade esta misma disposición que entre sus obligaciones está la de “amonestar o expulsar, según la importancia de la falta, a todo futbolista que observe conducta incorrecta o proceda de modo inconveniente y asimismo a entrenadores, auxiliares y demás personas reglamentariamente afectadas” (artículo 261, párrafo 2, apartado e)); así como la de “redactar de forma fiel, concisa, clara, objetiva y completa, el acta del encuentro, así como los informes ampliatorios que estime oportunos, remitiendo, con la mayor urgencia y por el procedimiento más rápido, una y otros, a las entidades y organismos competentes ” (artículo 261, apartado b). Sobre el valor probatorio de estas actas, el artículo 27 del Código Disciplinario de la RFEF establece que las mismas “constituyen medio documental necesario en el conjunto de la prueba de las infracciones a las reglas y norma deportivas” (párrafo 1). Y añade que “en la apreciación de las infracciones referentes a la disciplina deportiva, las decisiones del árbitro sobre hechos relacionados con el juego son definitivas presumiéndose ciertas, salvo error material manifiesto” (párrafo 3). De este modo, las actas arbitrales gozan de una presunción de veracidad iuris tamtum, que podrá ser, en consecuencia, desvirtuada cuando se pruebe la existencia de un error material manifiesto.
(ii) En segundo lugar, la doctrina de los órganos disciplinarios de esta RFEF y del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) respaldan las anteriores afirmaciones. Todos ellos han resuelto de manera clara en diferentes Resoluciones la necesidad de que las pruebas aportadas demuestren de manera concluyente el error manifiesto del árbitro. Puede citarse en este sentido la Resolución del TAD de 29 de septiembre de 2017 (Expediente 302/2017), que afirmó que “cuando el referido artículo 27 del Código Disciplinario de la RFEF señala que las decisiones arbitrales sobre hechos relacionados con el juego son “definitivas presumiéndose ciertas, salvo error material manifiesto” está permitiendo que el principio de invariabilidad (“definitiva”) del que goza la decisión arbitral en favor de la seguridad jurídica, en este caso, de las Reglas del Juego, pueda sin embargo mitigarse cuando concurriese un “error material manifiesto”, en cuanto modalidad o subespecie del “error material”, es decir que se trate, como ha señalado el Tribunal Constitucional, cuando se ha referido a este término en las leyes procesales (Vid. Artículos 214.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil y 267.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial), de un error claro o patente, independientemente de toda opinión, valoración, interpretación o calificación jurídica que pueda hacerse”.
(iii) Por último, de todo lo anterior resulta que, para atacar la veracidad de las decisiones consignadas en el acta arbitral, el recurrente debe proporcionar al órgano disciplinario pruebas adecuadas y suficientes para demostrar la existencia de “un error material manifiesto”. En este sentido, es también doctrina reiterada del TAD la que declara la plena validez de la prueba videográfica como instrumento probatorio apto para desvirtuar el contenido del acta arbitral. Por su parte, corresponde al Comité de Competición, la obligación de visionar y valorar el contenido de la grabación a fin de comprobar si el mismo se corresponde o no con las alegaciones del recurrente. En definitiva, sólo la prueba de un error material manifiesto quebraría la presunción de veracidad de la que goza el acta arbitral y permitiría dejar sin efecto la amonestación recurrida.
Tercero. No concurre a juicio de este Comité ninguno de estos supuestos en el caso que nos ocupa, puesto que derivándose de forma patente de las imágenes aportadas el contacto entre el jugador expulsado y el jugador adversario, que el propio club reconoce, no puede este Comité considerar desvirtuada la presunción de veracidad de la misma, siendo en todo caso la apreciación de si concurre o no una acción punible, o un uso de fuerza excesiva, cuestiones en las que el criterio técnico del colegiado no puede ser sustituido por el criterio, sin duda muy respetable y muy bien expuesto en su escrito de alegaciones, del club alegante o por el que pudiera tener el propio Comité. Hemos además añadir que a estos efectos es indiferente que este criterio técnico del colegiado se adopte de forma directa en el momento en que se produce el lance del juego o como consecuencia del visionado de las imágenes tras la revisión del VAR. Por ello procede desestimar las alegaciones formuladas.

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