Sociedad y Cultura

Paco Paredes recibe en homenaje de “los amigos de El Chorrillo”

Paco Paredes recibe en homenaje de “los amigos de El Chorrillo”.
A los pies de la Sierra Minera de La Unión se encuentra un singular paraje que, por albergar un pequeño manantial, llaman los vecinos de La Unión “El Chorrillo”. Este espacio natural que alberga unas zonas de esparcimiento fue creado por un vecino, Antonio Pagán Lorenzo, en la década de los años setenta del pasado siglo. Este espacio ha sido referente para los vecinos de la localidad minera que siempre lo han sentido como propio. Sin embargo, al fallecimiento de su promotor, se encontró abandonado y fatalmente devastado.
Hace un par de años un grupo de voluntarios decidieron acondicionar de nuevo las instalaciones, con el objetivo de que brillaran con el esplendor que antaño tuvieron. Desde entonces se organizan en estas instalaciones numerosos actos por estos “amigos del Chorrillo” y por todo aquel que se acerca al mismo con respeto al entorno y al medio ambiente.
Reinaldo Calle Esquinas es uno de ellos y es artesano. Ya son famosas sus varas, hechas de las más variopintas maderas, con las que estos amigos distinguen a quienes, por sus méritos, consideran merecedores de serlo. Ayer le concedieron el honor al flamencólogo y trovero de La Unión Paco Paredes. El acto estuvo envuelto en toda la emotividad que la ocasión merecía. Allí estuvo buena parte de su familia y muchos amigos que no quisieron perderse el acto.
Este premio no podía ser más merecido. Paco lleva desde su niñez empapándose de la cultura de La Unión. Lo hizo de la mano de su padre, el cantaor Niño Alfonso. Desde bien joven empezó a escribir y locutar en radio sus investigaciones y opiniones sobre flamenco. Son centenares las distinciones que atesora. Desde hace algunos años también es trovero y viene recogiendo éxitos en toda la geografía nacional y hasta fuera.
La entrega de la vara comenzó con la lectura por parte de Jose Antonio Beltrán de unas letras escritas por el propio artesano, en las que se glosaron los méritos que justificaron la entrega de la distinción. A continuación, tras la entrega, de produjo una improvisada controversia trovera entre el premiado y el maestro Salmerón, con notable éxito.
Tras el acto, el no menos merecido convite. Un pan artesano recién hecho y relleno de sobrasada “muy picante” fue aportado por el amigo Daniel Mateo. Empanadillas, saladitos y otros productos de panaderías locales, fueron regadas por cerveza, vino y refrescos para culminar un día para el recuerdo.

 

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