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¿Quieres mejorar tu economía doméstica? ¡Sigue estos 7 consejos!

¿Quieres mejorar tu economía doméstica? ¡Sigue estos 7 consejos!

La capacidad para gestionar la economía doméstica puede definir a largo plazo nuestra seguridad financiera. La mayoría de familias que no cuentan con una economía saneada, carecen de educación para la gestión de las finanzas personales. Conceptos como el de ahorro, el control, la responsabilidad o el análisis se convierten en factores decisivos.

 

Por este motivo, a continuación, te proponemos una selección de consejos que te ayudarán a mejorar tu situación económica y alcanzar cierta protección y estabilidad. ¡Presta atención!

 

1. Lleva un control de tus gastos

 

Mantener un registro de los gastos ayuda a adoptar una visión global sobre la economía doméstica. Sólo siendo conscientes de cuáles son nuestros gastos podemos hacer una evaluación para corregir descompensaciones.

 

Para ellos, prueba con una lista en la que se recojan los gastos mensuales. Esto constituirá una referencia real para poder configurar una presupuesto orientado al ahorro y al conocimiento de tu economía.

 

2. Busca soluciones financieras para cubrir gastos inesperados

 

A pesar de que se ejerza un control efectivo sobre el flujo de gastos e ingresos, es muy probable que se produzcan incidentes o eventos imprevisibles. No es posible mantener todo bajo control y, cuando alguna circunstancia o hecho puntual desestabiliza nuestra economía, es necesario recurrir a la contratación de productos financieros. 

 

Los préstamos personales, en momentos determinados, pueden ayudar a mitigar los problemas ocasionados por agentes externos o ajenos a nuestra voluntad. Por ejemplo, un accidente o una avería en el hogar. Es recomendable que este tipo de recursos se utilicen de forma responsable y siempre previo análisis. Existen varios tipos de préstamos, pero, en estas ocasiones, lo ideal es optar por préstamos online en el acto, ya que permiten tener el dinero en tu cuenta de forma inmediata.

 

3. Huye del sobreendeudamiento fijando barreras y límites de protección

 

La mayoría de expertos especializados en finanzas recomiendan establecer un límite de gasto en concepto de deudas. No es recomendable contraer deudas cuyas cuotas excedan el 30% de los ingresos que se perciben mes a mes.

 

Ten esto muy en cuenta a la hora de contratar préstamos u otros productos financieros, como tarjetas de crédito. En este sentido, lo ideal es mantener dicho límite presente y no sobrepasarlo. De lo contrario, podrías sobreendudarte y hacer peligrar la salud de tu economía. 

 

4. Adopta un modelo de vida orientado al ahorro

 

El ahorro constituye uno de los hábitos financieros más saludables, si no el que más. Adoptar la costumbre de ahorrar una parte de los ingresos que se perciben puede garantizar una mínima estabilidad a largo plazo. Si este hábito se mantiene a lo largo del tiempo puede proporcionar grandes garantías de protección y estabilidad en el futuro. Además, puede ayudar a la hora de afrontar gastos inesperados e imprevisibiles.

 

Desarrollar esta capacidad puede ser más sencillo de lo que se piensa. Existen muchas estrategias que pueden ayudar a sanear la economía a partir del ahorro. Por ejemplo, la regla 50/20/30 nos dice que la mitad de los ingresos (el 50%) deben destinarse a cubrir los gastos imprescindibles. El 30% para aquellos prescindibles, es decir, aquellos en concepto de ocio o caprichos. Por último, el 20% restante debería estar destinado única y exclusivamente a ahorrar. En realidad, se trata de adoptar una mentalidad basada en la eficiencia y la optimización de recursos.

 

5. Busca motivación para ahorrar y cumplir tus objetivos mensuales

 

A veces, la falta de una visión amplia y enfocada a objetivos de largo alcance nos lleva a gastar de forma irresponsable o sobreendeudarnos. Meditar sobre el futuro y definir unas metas claras y concretas puede ayudarnos a estimularnos trabajando para lograrlas.

 

Por ejemplo, la compra de una vivienda, un coche o financiar la propia jubilación pueden ayudarnos a adquirir una perspectiva práctica y madura que nos permita dar los pasos necesarios para lograrlo.

 

6. Enriquece tus conocimientos y asegúrate de que cuentas con una buena perspectiva financiera

 

El desconocimiento puede llevarnos a cometer errores evitables o asumir compromisos que, en realidad, no son realmente rentables. Adquirir unas nociones básicas sobre los principales conceptos financieros constituye una responsabilidad.

 

Busca información y descubre qué significan esas siglas tan comunes como el TAE, el TIN u otros conceptos más generales como comisiones o Euribor. Adquirir una visión clara y lógica sobre cómo funcionan los productos bancarios y financieros te ayudará a tomar decisiones más acertadas para sanear tu economía.

 

7. Valora los riesgos y busca asesoramiento especializado

 

Existe una amplia variedad de productos financieros. No todos poseen los mismos riesgos, además no todas las entidades se basan en los mismos valores fundacionales.  Algunas propuestas pueden entrañar riesgos mayores e incluso exponer a sus clientes a serias vulnerabilidades.

 

Por ejemplo, la contratación de tarjetas de crédito se basa en trámites y conceptos contractuales bastante complejos y caros. Algunas tienden a esconder cláusulas abusivas que rozan la ilegalidad.

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