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SAN GINES DE LA JARA, PATRÓN DE CARTAGENA, BRILLA EN SU DIA GRANDE

SAN GINES DE LA JARA, PATRÓN DE CARTAGENA, BRILLA EN SU DIA GRANDE.

La Parroquia del Barrio de San Ginés, acogió la Misa Solemne que presidió el Rvdo. D. Lázaro Gomariz López, con la que se honraba al Patrón de Cartagena, San Gines de la Jara, en su día grande.

La Iglesia que respeto en todo momento, las medidas de seguridad que marca el protocolo COVID, dieron acogida a numerosas autoridades civiles, militares, personalidades de la vida social y publica de Cartagena, así como a numerosos feligreses que, con su presencia, quisieron arropar al Santo en tan gloriosa jornada.

Presidieron el oficio religioso, la Alcaldesa de Cartagena, Noelia, Arroyo, el Hermano Mayor de la Cofradía de San Gines de la Jara, Víctor Javier Navarro, el Hermano Mayor de la Hermandad de Romeros de San Gines de La Jara, Andrés García y la Presidenta de la Autoridad Portuaria, Yolanda Muñoz.

Durante la Misa, el Sacerdote oficiante D. Lázaro Gomáriz, bendijo los tradicionales rollos solidarios, haciendo entrega del primero de ellos, a la Alcaldesa de la ciudad que representaba a todos los cartageneros y cartageneras.

Al termino de la Misa, la imagen del Santo fue sacada a la puerta de la Iglesia, donde la Banda de Cornetas y Tambores del Maestro Esteban, le rindieron homenaje con la interpretación del Himno Nacional, así como otras marchas.

Reproducimos por su interés, la homilía integra que ofreció el Capellán de la Parroquia de San Gines de la Jara, D. Lázaro Gomáriz.

“Vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios”.

Estas palabras, tomadas del final del Evangelio de San Lucas en su capítulo 13, me sirven para saludar, en mi nombre y en el de los Ilustrísimos Hermanos Mayores de la Cofradía y de la Hermandad de romeros de San Gines de la Jara a todos y cada uno de los que de un lugar o de otro, “del oriente o del occidente, del norte o del sur, de cualquier cofradía, grupo político, institución que nos acompañáis en esta solemne celebración. Sentíos todos saludados con el mayor de los afectos, pero permitidme que salude hoy con especial atención a la Excelentísima Sra. Doña Noelia Arroyo, flamante nueva alcaldesa de nuestra Ciudad y con ella saludo también a todos los miembros de la Corporación Municipal que nos acompañan.

Bienvenidos todos los reunidos hoy para sentarnos en torno a la Mesa del Señor este 25 de agosto de 2021.

Nos acoge este templo que tiene por sagrado titular a San Ginés de la Jara, erigido sobre el antiguo Almarjal, ese mar interior en el que buscaban refugio las naves que huían del enemigo; y aquí, en este mar, ahora desecado, se sentían protegidos al abrigo del puerto más seguro del Mediterráneo.

Antiguamente, los que alcanzaban este lugar, se refugiaban de los enemigos, de las inclemencias del tiempo, de las tempestades y tormentas, de todo aquello que les llenaba de miedo y de angustia.

También hoy nosotros, como ayer nuestros lejanos antepasados de esta Trimilenariaciudad, venimos a este lugar buscando refugio, paz, descanso y tranquilidad, y lo encontramos bajo el manto del Patrón de la ciudad, San Ginés de la Jara.

Todos sabemos que estas tierras fueron evangelizadas al comienzo del cristianismo por el Apóstol Santiago trayendo la fe por Cartagena y extendiéndola por toda la Península Ibérica llegando al otro extremo, Compostela, donde se veneran sus reliquias y a donde desde antiguo acuden miles de devotos peregrinos. Uno de esos devotos de Santiago fue Ginés, sobrino del emperador francés Carlomagno. Ginés, el francés, quiso venir a venerar la tumba del apóstol y de camino a ese sagrado lugar, al pasar su nave por la costa cartagenera de Cabo de Palos, sufrió un naufragio que le llevó a desembarcar.

Ginés vino para quedarse entre nosotros, en su Monasterio del Monte Miral, del que esta parroquia quiere ser un pálido reflejo.

Desde esta iglesia parroquial, como muchísimas generaciones antes que nosotros, desde el Monasterio que lleva su nombre, pedimos su intercesión, su protección y su bendición, como ya hicimos esta mañana acudiendo con la imagen de San Ginés de los romeros a las puertas del Monasterio de San Ginés.

Han pasado ya muchos siglos desde que San Ginés estuvo entre nosotros, pero su figura sigue siendo actual, los santos y sus enseñanzas nunca pasan de moda, siguen siendo vigentes para las gentes de fe.

Y hoy, San Ginés, nos vuelve a repetir las palabras de Cristo en el Evangelio tan meditadas por el en la soledad de su ermita en el Monte Miral: “esforzamos por pasar por la puerta estrecha “, dejad vuestros apegos, vuestras comodidades y seguridades y embarcaos en la hermosa aventura del seguimiento de Cristo. Entended que un cristiano no busca los primeros puestos, pues “los últimos –en esa lógica extraña de Dios, tan poco parecida a la nuestra– serán los primeros”.

En San Ginés, esto no son solo palabras bonitas, son palabras hechas vida. Ginés, el príncipe imperial, deja todas las glorias y grandezas humanas, renuncia a todos sus títulos para alcanzar la mejor corona, Cristo mismo, una corona que brilla más que todas las joyas, más que todas las perlas, más que todos los diamantes; Cristo, es la perla preciosa del Evangelio por la que San Ginés dejó todo para vivir una vida sencilla y humilde.

Una corona que no se puede comprar salvo con la moneda preciosa de la caridad al prójimo, tan practicada por nuestro patrón con todos aquellos necesitados que se le acercaban en busca de su auxilio sin importarle su condición o religión.

“El amor me lo ha explicado todo”, decía el Papá San Juan Pablo II; el amor se traduce en caridad, ese es el amor cristiano, ojalá nuestra vida estuviera también presidida por el amor y la caridad que es la más grande de las virtudes.

En este día de la fiesta de nuestro glorioso patrón, merece la pena recordar que los santos no están para admirarlos sino para mirarnos en ellos, no están para ser venerados sino para imitar su vida y sus virtudes. Ese es el significado de la palabra patrón aplicada a los santos, que en ellos tenemos un modelo a imitar, un espejo donde mirarnos.

San Ginés de la Jara es nuestro patrón desde aquel 27 de abril de 1677 en el que su nombre fue sacado de un cántaro lleno de nombres de santos por la mano de un niño al buscar un intercesor al que pedir auxilio ante una epidemia infantil; hoy, 344 años después, volvemos a pedir su auxilio, a refugiarnos bajo su manto y a suplicar su intercesión ante Dios: hoy, más que nunca, asolados por esta pandemia que afecta a todos nosotros de una u otra manera, nos volvemos a postrar ante ti, siervo y fiel seguidor de Cristo para pedir el auxilio de tu intercesión para que pronto nos veamos libres de todo mal causado por el virus que como enemigo invisible nos amenaza.

Volvemos hoy también nuestra mirada triste a nuestro amenazado Mar Menor, maravilla natural cercana a la ermita del patrón y tantas veces contemplado por los ojos humildes de San Gines.  Que el interceda para que encontremos una buena solución para esta creación de Dios y destruida poco a poco por la mano hombre. Ojalá pronto podamos ver con nuestros ojos nuestro querido Mar Menor con los mismos ojos que lo contemplóSan Gines.

Ginés, el francés; Ginés del Monte Miral; Ginés de Cartagena; San Ginés de la Jara, ruega por nosotros y protege siempre a tu ciudad.

Permíteme para terminar, glorioso señor San Ginés, que te salude y te aclame como al pueblo cristiano le gusta saludar y aclamar a sus santos:

¡Viva San Ginés de la Jara! ¡Viva el Patrón de Cartagena!

Crónica y Fotos: Luis Godinez Roa.

 

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