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UN HASTA LUEGO Y UN ABRAZO CÁLIDO DESDE CARTAGENA A JUAN LUIS SOBRINO, ALMIRANTE DE ACCIÓN MARÍTIMA

 

UN HASTA LUEGO Y UN ABRAZO CÁLIDO DESDE CARTAGENA A JUAN LUIS SOBRINO, ALMIRANTE DE ACCIÓN MARÍTIMA

El jueves por la noche, en la terraza del restaurante La Posada de los Habaneros, un grupo de amigos charlaban con una copa de vino en la mano, con esa mezcla de alegría, orgullo y un poquito de tristeza.

Nuestro Almirante de Acción Marítima, D. Juan Luis Sobrino Pérez-Crespo y su mujer María Franco Suanzes, fueron testigos del cariño que profesan los cartageneros, generosos de sentimientos bonitos cuando las personas como ellos, dejan una huella para siempre en nuestra tierra y en los corazones de muchos.

Nacido en Pontevedra,  y con solo 19 años ingresó en la Escuela Naval Militar.

Eso fue solo el principio de un camino inagotable de experiencias, de lugares que descubrir, de mucho que aprender, de un trabajo eficaz y eficiente.

Si el patrullero “Villaamil”, la corbeta “Vencedora” o el destructor “Gravina” hablaran…….

Una carrera emocionante en sus destinos “a flote” y en tierra. De ascensos y reconocimientos, de nuevos lugares y amigos que se quedan para siempre.

Y yo, que sabéis que soy sincera y transparente, para ser justa debería de contar que acudí anoche pensando aquello de, “¿qué hago yo aquí?” Y es que a veces la inseguridad de no estar a la altura del momento me atrapa.

Pero era imposible no sentirse como en casa. Cuando las personas derrochan humildad y generosidad, todo fluye.

Conocí a Juan Luis Sobrino gracias a Isaac Peral. Sí, habéis oído bien. Un día escribí un artículo ayudada por mi amigo Juan Ignacio Chacón sobre este ilustre Cartagenero, y mi curiosidad por él hizo que coincidiera con nuestro Almirante en cada uno de los actos que se hacían en torno a nuestro inventor del primer submarino lanza torpedos de propulsión eléctrica.

Y así fue como tuve la oportunidad de compartir momentos especiales, con él y Carlos de Miguel Peral, bisnieto de Isaac Peral, en la inauguración de la nueva sala de su legado en el museo Naval de Cartagena.

También en el cementerio de Nuestra Señora de los Remedios, lugar donde cada año la Armada rinde homenaje a nuestro inventor.

Allí nuestro Almirante se acercó y me dijo, “qué bonito escribes, vienes, observas, lo disfrutas y dedicas tiempo a cada detalle”. Y yo le dije, “Almirante, las cosas cuando se hacen por ilusión no pueden salir de otra manera”

En ese momento me alegré de eliminar prejuicios, de que los galones no están reñidos con la humildad, la generosidad el rigor y la profesionalidad.

Y por eso anoche, todo salió perfecto. Porque se hizo con ilusión y cariño. Una organización volcada y un hilo conductor, Tomás Martínez Pagán al que yo en cada encuentro le admiro más.

Después de esa sonata que nos regaló el saxofonista Franco Vidal, Tomás convirtió un escenario con vistas a la Muralla Púnica, en un ir y venir de risas, emoción y gratitud.

Todos querían esa noche, que nuestro Almirante tuviera un trocito de Cartagena en su casa de Madrid. Así que le inundaron de regalos muy especiales.

La Junta de Cofradías de la Semana Santa de Cartagena, la Orden de Santa María de España, Bodegas la Cerca, Marnys, la presidenta de la COEC, Club de Regatas, Cartagena por la Caridad, Repsol, Navantia, Asociación de Modernistas, José Manuel Puebla, dibujante de excepción al que aproveché para hacerle una “proposición”, y él me dijo entre risas, “me has puesto nervioso”. …..

Hubo piropos de la empresaria Paqui Chelo Cano, amiga espontánea y natural, que felicitó a la mujer del almirante. “Menudo almirante, elegante, señorazo, con el uniforme oscuro y con el claro”, provocando las risas de todos.