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EL ESPÍRITU DEPORTIVO Y OTRAS YERBAS, por Francisco Atanasio Hernández

EL ESPÍRITU DEPORTIVO Y OTRAS YERBAS

El Espíritu Deportivo, es algo así como un sello de calidad que cada uno llevamos dentro, aunque en el mundo del deporte a nadie le gusta perder, y como en otras facetas de la vida, a la mayoría le gusta ganar como sea, y es ahí, en ese minúsculo detalle, donde nos distinguimos unos aficionados de otros, porque no todos aceptamos obtener la victoria como sea, utilizando trampas y triquiñuelas.

Saber ganar y perder es uno de los principios básicos que todo deportista tiene que llevar dentro, y en cualquiera de los deportes que pongamos por ejemplo encontraremos a muy pocos que tengan asumida la derrota, porque todos quieren ganar.

Por eso no es casual que cuando el equipo de “los amores”, sufre una derrota, la mayoría de aficionados desaparecen como si no tuvieran nada que ver con el perdedor, y si el equipo anda mal clasificado, el comportamiento de la mayoría de la afición suele ser aún más grosero y distante.

Las redes sociales hoy es la pantalla panorámica donde se puede ver a los aficionados fieles, que sufren cuando se pierde y que disfrutan cuando se gana, y también se ve a esos otros que cuando el equipo gana parece que son los únicos que lo quieren y respetan, pero cuando pierde desaparecen de su lado como si llevara sarna. Es el signo de los tiempos, todos quieren posar con el ganador, y nadie respeta al otro como quiere que lo respeten a él.

Muchas veces hemos escuchado frases tan poco constructivas y deshonestas como que ¡Quiero que ganemos aunque sea en el último minuto y de penalti injusto!, pues bien, ese es el germen de la injusticia en el deporte, porque como la mayoría quiere ganar “como sea”, solamente se quejan cuando son perjudicados, y cuando es al revés yel perjudicado es otro, entonces se burlan de él, convirtiendo el posible error de un árbitro, en una injusticia colectiva.

Evidentemente los árbitros se equivocan muchas veces, y nos fastidia sobremanera que sea nuestro equipo el perjudicado, por eso algunos solemos protestarcon mucha frecuencia, pero los que ostentan poder e influencias no soportan a los llamados “protestones” como yo, e inmediatamente le ponen la etiqueta, y en cuanto alguien escribe una línea quejándose salta de inmediato el “justiciero intachable”, para dejar claro que los suyos son infalibles como él y sobre todo muy honrados.

Sobre la infalibilidad, es evidente que nadie es perfecto, ni como persona, ni como profesional, y a todos se nos escapa algún fallo que otro en nuestra actividad, y abundando en el tema, en una sociedad podrida como esta que supura corrupción por cada uno de sus poros, es natural que haya algunos elementos que aprovechándome el poder que le otorgan unas normas autoritarias y dictatoriales,  se avengan a vender su alma al diablo y cometan injusticias con premeditación y alevosía, y como consecuencia, muchas veces paguen justos por pecadores, de manera que algunos errores humanos se confundan con otro tipo de actos más innobles.

Muchas veces es difícil distinguir el error humano de la chulería, la prepotencia y la mala intención, pero eso no tiene nada que ver con el Espíritu Deportivo, por lo que también habría que cambiar muchas de las normas que imperan en el mundo del deporte, pero ese no es el tema que trato hoy.

Como el deporte es mi mayor pasión y todavía participo en carreras populares, aquí también quiero poner algunos ejemplos prácticos, y es que hay deportistas que no se conforman con practicar su deporte favorito en unas condiciones físicas privilegiadas, y es corriente que nos encontremos con personas de cualquier edad, que recurren a la utilización de sustancias que le permitan ganar un trofeo, para lo que no les importa engañarse a sí mismos y a los amigos.

Algunos recurren a otras trampas más chabacanas todavía, y es que en las circuitos urbanos los organizadores suelen poner sólo dos controles para el chip, el de salida y el de la meta, y ellos que son “más listos” que los demás, se estudian concienzudamente el recorrido para desaparecer entre el público en los primeros 200 o 300 metros y aparecer por otro lugar cercano a la meta y esforzarse en los últimos 400,pero algunos no se ruborizan siquiera, porque a veces, los organizadores son cómplicesdel tramposo, pues son los primeros que desean que el sujeto suba al podio, por eso de que va a servir de modelo para hacer la prueba más popular si cabe y al personaje más interesante cuando suba el político/a a premiarlo.

En definitiva, el Espíritu Deportivo es algo diferente a obtener una victoria o un trofeo como sea, saber ganar y perder y respetar a los demás como uno quiere que lo respeten a él son principios básicos.

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