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Montanaro de aquí: UNA DESAFECCIÓN MANIFIESTA, ¿EL DÍA DE MURCIA?, NO GRACIAS

UNA DESAFECCIÓN MANIFIESTA, ¿EL DÍA DE MURCIA?, NO GRACIAS

Efectivamente, cuando una Región nace maldita, maldita vive y maldita muere y se impone un cambio, quizás con el nuevo contubernio político que siembra de fantasmas social comunistas el horizonte respecto a la Unidad Nacional nos despojemos de ese falso hábito que intenta disfrazar de realidad una quimera política impuesta, la región de Murcia no representa a todos los habitantes del Sureste español, ni siquiera a los del interior.

¿Por qué esta “desafección” por Murcia? Pues quizá porque quien lo escribe desea en su consciente y permanente subconsciente marcar las diferencias con la capital de esta región inventada. No hay “desamor” si no hubo amor y juro, que nunca he amado a esa tierra, pero sí he llevado con orgullo y honra mi condición de Aladroque, pijos…. que diría mi madre. No hay desencanto porque no se recuerda ya encantamiento alguno con la triste capitalidad y refugio de delincuentes políticos y tahúres de la gestión de esta parte de España, pero ojo, de uno y otro color, de sociatas petulantes y de populares presumidos y carentes honestidad, claro.

No puede haber “decepción”, puesto que no existe ni se le espera a ese pesar causado por un desengaño, obviamente no hay engaño, solo resignación por lo que no hay “desengaño”, en esta vieja tierra Trimilenaria, sus gentes y moradores sabían y sabemos sobre la clase política lo mismo de siempre en estos cuarenta y dos años, miserables monigotes con pedigrí inventado y tampoco hay desilusión, pues ni había una euforia previa ni una ilusión establecida por ser legalmente autónomos. ¿Desapego?, nunca ha habido apego ni cariño ni simpatía de Cartagena, de su campo, de sus minas y su mar por una región condenada al ostracismo político por culpa de unos dirigentes absentistas de la identidad de sus gentes, deshonestos con los intereses de su población y nada honrados con la historia y la naturaleza de sus habitantes.

No es una reivindicación provincial, de hecho, tendría que crearse la Tierra 3.000 veces para que algún trozo de tierra en la región alcanzara la historia y el protagonismo de esta tierra milenaria, novia del Mediterráneo, amante de la Luna y concubina del Sol, la de Cartagena, el desarrollo intelectual que un crisol de culturas a lo largo de más de tres mil años de historia ha dejado en los genes cartageneros, no tiene parangón, sí es una crítica a las  envidas e intereses renacidas una y otra vez más alá de la Cadena, dónde, los gestores políticos con soberbia han usado el desprecio y el enfrentamiento recurrente para desunir cada día más a una región rica, trabajadora y sobre todo honesta y aquí no establezco diferencia entre sus moradores, los murcianos no son enemigos de los cartageneros ni los yeclanos de los lorquinos, pero todos tenemos un enemigo común que nos causan desafección, y no es otro que  el ente gestor político de turno, un nauseabundo mundo de injerencias y manipulaciones que desde San Esteban llevan cuarenta años ahogando a una importante parte de la región, unos tahúres de despacho con una generosa nómina, apoderándose de la historia y de la tradición de los cuatro puntos cardinales en su beneficio.

Solamente dando justa y legal lucha por la independencia regional de Cartagena podremos ahogar ese sentimiento de desafección y a esto no ha colaborado ninguna fuerza política, Los populares, siempre sometidos al virreinato de Valcárcel y a su delegada en Cartagena y compañera de correrías urbanísticas, la princesa descalza de Barreiro y a esta horda de rancia nobleza feudal en la que se han convertido, de hecho, un monigote fragmentado conforma hoy la presidencia de esta absurda y desvencijada región, un López Miras más parecido a un palanganero del virrey que, a un dirigente político y así, todos con un denominador común, la incompetencia y la soberbia analfabeta en la que nadan.

No están lejos los sociatas, un partido perdido en la miseria de sus confrontaciones, un partido a remolque de las sobras de las colas del hambre político establecidas en el PSOE murciano y cartagenero desde hace décadas, de que vale un murciano como Saura que, en lugar de velar por los intereses de esta región y de la identidad de sus municipios más bien se cuida del orinal como aquel afrancesado “Garçon del Pis” en ese extraño ministerio dirigido por un tal Ábalos, más portero de discoteca de verano que ministro.

Todos prometieron en sus programas velar por la identidad histórica y provincial de Cartagena y todos se mearon en ella, sus derivadas locales sumisas, con tal de no perder ese bocadillo de mortadela y algunos con pan con chocolate de rancho, les hacen la ola, gentes sin pasado y con un futuro comprometido con la nómina del partido, fuera de ellos el fracaso por hacer, y a esto, los partidos locales no han ayudado mucho, primero en el 95 el Partido Cantonal, un fracaso manifiesto y hace unos años Movimiento Ciudadano, otro desengaño populista, y digo desengaño porque había una opción de ilusión pero…,  la chabacanería, ordinariez y vulgaridad que han demostrado, está en contraposición con la elegancia y la clase de esta Trimilenaria ciudad, y esto no son opiniones sino hechos.

“La soberbia es una discapacidad que puede afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”, no sé si realmente es de José de San Martín…, pero para ilustrar la circunstancia de López Miras, otro presidente por casualidad en esta absurda región, me vale.

La soberbia es uno de los pecados más graves y antiguos del ser humano y así, en una ensalada de mendicidad moral, de mediocridad supina desde hace décadas, de nepotismo y de corrupción, esta comunidad autónoma o taifa como una adicción casi enfermiza se abocó a la arrogancia de unos políticos de conservadurismo cateto y regidos por un virrey virtual, un tal Valcárcel, llenaron de oprobio la región del sureste español, despreciaron a su gentes y a sus raíces, a su etimología ancestral y a su desarrollo,  la mal llamada huerta de Europa donde el desprecio al resto de la ciudades, inclusive con más historia y señorío ha sido el denominador común de estos baluartes de la estupidez y así, la convirtieron en un neo-feudo del medievo, otra vez, quizás rememorando a aquel rey llamado El Sabio.

No voy a entrar en la historia de Cartagena porque no habría vidas para marrarlas ni en esos errores históricos, tampoco en los errores tipográficos de los libros de texto de esta región porque no tengo dudas que es producto de la incompetencia de los políticos que los permiten, y no de ahora, y sobre todo de las concejalías que están a por uvas en permanente escarnio electoral, y claro, en los profesores que lo advierten y callan, o no… Son así de incompetentes y así lo enseñan reinventado la historia, no es solo Cataluña o Vascongadas, dentro de esta región también hay desprecio implícito, por eso, este día seguirá siendo de ellos, de sus mentiras y sus farsas de teatro, de los que se jactan de soberbia y prepotencia capitalina pero no de los que les han dado la poca dignidad que asumen, el resto seguiremos con nuestra vida viendo de perfil a estos impresentables representando un sainete de primavera un año más.

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