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Montanaro: LOS NIÑOS FRUSTRADOS DEL FRANQUISMO

LOS NIÑOS FRUSTRADOS DEL FRANQUISMO

 

Así me lo han hecho llegar y así lo titulo, “Los niños frustrados más que tarados del franquismo”, una húmeda exclamación al aire en medio del océano, un grito seco en el desierto, una reivindicación de porcelana. Trasnochada y posiblemente pasada de moda para esta generación de los frames, una generación 4.0 o, de los 0 y 1 binarios. Traslado el pensamiento de personas de una generación condenada al ostracismo gracias a la actual generación de la nueva política progresista y novedosa pero estancada en lo viejo y lo rancio que la ignorancia más gratuita ha desarrollado, éstos, los que nos imponen sus idearios por ser los correctos desde la extrema izquierda ya estaban en la transición tras su legal recuperación y ya se hundieron tras ella desapareciendo, pero, más allá en el tiempo, un tiempo que generó algunas generaciones de frustrados en el final del franquismo que impulsaron el progreso en España, las leyes, la ética y la moral eran su, nuestra bandera, que se convirtió en un Estado del que hoy, ignorantes de feria se creen protagonistas.

Me dice mi buen amigo Salvador Pujol, un virtuoso de la percusión y sobre todo un noble marrajo con mucho pedigrí, uno de otros tantos frustrados de esa generación que podría escribir ríos de tinta en experiencia, sudor, esfuerzo y sacrificio, acaba de leer, el mejor retrato de su, de nuestra generación, la de los niños que nacimos después de la guerra civil, y aquí establezco hasta tres décadas. La escribe Javier Doménech, lo analiza Felipe Samarán y yo le pongo mi acento, largo.

Tras la sinvergonzonería actual que corona nuestra clase política progresista, tras la asociación de Iglesias con los corruptos y ladrones sentenciados del PSOE, ignorados por ellos mismos no vaya a ser que peligre su nueva condición de ministrables y presidenciables, volviendo a engañar a una ciudadanía que esta hasta los … de tanto sinvergüenza con marchamo socialista y comunista yo no voy a hacer escarnio, simplemente porque esta gentuza de lacónica historia y no buena, no lo merece.

Estos artículos que vuelan por la red no se posan en nidos consagrados como es la prensa hoy más digital que tradicional y de vez en cuando hay que enmarcarlos jugando con las improntas de cada autor, además de, por mucho repetirlos no pasan de largo y como bien dicen hay que leerlos en calma y sosiego maridando cada palabra con el recuerdo y la añoranza que ofrece un buen vino de reserva y unas virutas de jamón ibérico que diría otro niño tarado del franquismo como es Martínez Pagán, dador del anecdotario más profundo de la Trimilenaria y así, entender parte de lo que nos está pasando hoy con tanto tonto, indecente y caradura  en las instituciones, tanto obsceno mandando y estamos descubriendo ahora que los niños del franquismo éramos unos frustrados oprimidos por la férrea disciplina y el dictatorial orden, educados en el analfabetismo, lastrados por la ignorancia y el más profundo y bochornoso oscurantismo  para el futuro venidero. Nuestra infancia, para algunos de estas estrellas del progresismo que hoy nos dan lecciones como la Lastra lastrada, el Ábalos cínico, la Calvo desmemoriada, el Iglesias carroñero haciendo valida otra derrota o, Sánchez el indecente que en un ataque de dignidad va a dimitir -es ironía- entre otros muchos ladrones socialistas por el mayor caso de corrupción política en España…, para ellos, éramos un sainete oscuro y tétrico.

Apunta Domenech y sazono yo que, fuimos unos pobres frustrados que merendábamos pan con fuagrás de saldo o con aceite y azúcar y, en el mejor de los casos con chocolate de Matías López los más viejos o Águila y la Campana los del 60, dicen los que cortan carreteras y nos dan lecciones de civismo incluido el robo y el abuso, que escuchábamos en la radio las aventuras del piloto del espacio, algunas a Lucecita o Simplemente María, que leíamos las aventuras del Guerrero del Antifaz, El Jabato, El Capitán Trueno y el TBO, Carpanta y luego la Rue del Percebe que hoy sería Moncloa, a cual o “cuala” más obscena. Dicen estos ideólogos de verbena que copan las ondas que comíamos pipas en las aceras de las casas donde jugábamos, que tomábamos regaliz, rojo y negro claro, pirulís de caramelo, chicle Bazoka -siempre en la boca- y bolitas de anís que nos vendía el “pipero” en la puerta del colegio, las mismas bolitas de anís que tomara el “ratón de Susanita”, por cierto, que ninguno fue por esto, ni obeso ni anoréxico, quizás y solo quizás, porque no existía la comida basura de hoy, muy progre por cierto, “asinque” jugábamos a las canicas, al gua, al diablo y con pelotas de trapo atadas por cuerdas al futbol, ya, un balón de reglamento era de estrellas pudientes, con posibles, no digo de las cometas hechas con papel pinocho y cañas atadas con hilo gramante, y las niñas, sin feminismos aristocráticos jugaban con muñecas y saltaban a la comba y no se deprimían, curioso. Mientras, nuestras madres hacían la compra con cascos de cristal para la bebida y acarreaban “cestas de la compra”, se cuidaba el medioambiente tan de moda hoy.

Los justos por escasos regalos que recibíamos eran excepcionales y por Reyes Magos, algunos teníamos la suerte de recibir algo que durante todo el año veíamos en los escaparates de las jugueterías, no olvidaré el coche patrulla de Rico – ¡Alto Policía! -, o aquel Mercedes Benz naranja que imponente coronaba el sofá de mi casa el día de Reyes, sí, era un privilegiado, ni a Juan Carlos esa mañana del 68 jodido con el huevero que le pisó el coche por accidente.

Fuimos tan frustrados que aguantamos sin secuelas de por vida los capones y palmetazos de monjas y curas en el colegio además del que nos sometían los mayores cuando faltaba el respeto y educación, en esos colegios retrógrados y fascistas que diría un andrajoso pero flauta con acta de diputado, aprendimos, joder que si aprendimos; la lista de los reyes godos para ejercitar la memoria, lista que hoy se busca en Internet, o ni eso, al igual que los ríos y sus afluentes y por ambas márgenes, para joderse, y los partidos judiciales, Cabos y Golfos, hoy militan en partidos políticos, y todo con pocos libros, una Enciclopedia que era el vademécum del estudiante y más tarde libros que derrochaban información y sobre todo magisterio, los dictados eran una prueba de ortografía básica, sistemática y casi monótona, los clásicos españoles eran como “el pan nuestro de cada día”, las raíces cuadradas había que resolverlas sin calculadora al igual que las funciones y traducíamos del latín La Guerra de las Galias entre otras grandes obras, y nos costaba, sangre, sudor y lágrimas.

Suspender en junio no era motivo de depresión ni necesitábamos ir al médico, simplemente te quedabas sin vacaciones de verano a pesar del ataque a la integridad psicológica del individuo, que eso podía suponer…, ironías aparte, muchos acabaron en la Universidad, y muchos más sin frustraciones ni envidias aprendieron un oficio desde abajo, otros fueron notables militares, y todos ellos hoy os dimos lo que estáis jodiendo, una España unida y grande, prospera y rica.

Así éramos estas generaciones de frustrados que os hemos dado la esperanza, eso es lo que pretenden hacernos creer algunos que, criados en una sociedad deprimida y sometida, sin valores, y desde la más profunda ignorancia confunden o pretenden confundir nuestra infancia con la opresión y producto de esa oscura ignorancia dirigirnos hasta el pasado, nada más lejos de la realidad.

Estoy muy de acuerdo con el análisis de que nuestro mayor pecado fue no valorar el enorme esfuerzo de unos padres que nunca tuvieron vacaciones, que siempre velaron por nosotros y que se dejaron la piel y el alma en darnos educación y valores y por supuesto, fracasamos, fracasamos al querer facilitar y maleducar a nuestros hijos con una excesiva cultura alejada del esfuerzo, sin llegar a ser excesivamente permisivos, o sí, que a nosotros posiblemente nunca nos habrían tolerado.

Estuvimos tan frustrados que ahora nos sorprende ver cómo esos rebrotes que hoy dirigen nuestro futuro, criados en un mundo de derechos sin obligaciones, cómodo, consumista y frívolo, escaso de valores y moralidades, se rebelan contra la propia sociedad que les ha permitido disfrutar de lo que jamás tuvimos nosotros y por lo que tanto lúchanos, su felicidad y no la nuestra.

Es a lo que hemos llegado otra vez en la cíclica concepción de nuestra Historia que diría Maquiavelo, donde los enfrentamientos y desencuentros son más frecuentes que los acercamientos, de hecho, se provocan, donde la envidia supera el aprecio y el afecto convirtiéndose en un decálogo ideológico progresista, donde absurdos personajes sin trayectorias personales, sin ningún pasado, imponen un futuro vertebrando las vidas de los demás para imponer su sociedad soñada, idílica y claro está, la que tenemos que acatar en un nauseabundo blanqueo de intolerancia, autoritarismo y despotismo de la falsa progresía. Porque nuestra descendencia sigue trabajando y estudiando y dándonos una luz de esperanza.

 

Tan frustrados éramos que, a pesar de lo cual, ningún trauma nos achica, y hoy somos más valientes, mucho más, no olvidaros que somos la generación que cambio la historia contemporánea hasta vosotros, ningún complejo nos corroe si bien al contrario podríamos dar y damos lecciones hasta durmiendo, somos la generación de la buena música,  donde lo que llamáis una canción era una obra de arte y todavía hoy igual que ayer os encumbra la banda sonora de vuestra generación, somos la generación de la tolerancia real y del acogimiento fraternal de una nación herida, somos los que hemos normalizado la sociedad y si no nos hemos ido a la mierda aún es porque todavía pervive esta generación de frustrados del franquismo que con nuestro voto y nuestra desvirtuada memoria ponemos una pizca de sensatez ante tanta mediocridad frívola y vacía que nos dirige. Gracias a los niños frustrados del franquismo, estos sinvergüenzas sin desprecio del partido político al que pertenezcan, sin ir más lejos solo hay que ver a la banda de Lope Miras tanto en la Asamblea como San Esteban, lo perroflautas divididos o le affaire del PSOE, no PSIE en esta región y en este país, y de estos lodos los barros populistas que aforan como MC que viven hoy del cuento, o de la política…, da igual.

Decía Eastwood, sí Clint, que todo el mundo habla sobre dejar un planeta mejor para nuestros hijos, pero deberíamos, en este caso deberían, intentar dejar hijos mejores para nuestro planeta, ejemplo franco, con perdón, los últimos reportajes en televisión… imaginen, y curiosamente son otra vez, nuestros hijos e hijas quien nos da esa luz de esperanza gracias a su esfuerzo.

Andrés Hernández Martínez

 

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