López Miras reivindica la defensa de la Región y alerta sobre el descrédito de las instituciones en el Día de Murcia
López Miras reivindica la defensa de la Región y alerta sobre el descrédito de las instituciones en el Día de Murcia
El presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras, aprovechó la celebración del Día de la Región de Murcia para lanzar un mensaje de reivindicación regional y defensa de las instituciones democráticas. Durante el acto institucional celebrado este 9 de junio en el Antiguo Mercado Público de La Unión, aseguró que "somos una gran Región, y defenderla es nuestra obligación".
En el 44 aniversario del Estatuto de Autonomía, López Miras reiteró algunas de las principales reclamaciones del Ejecutivo regional, como la necesidad de una financiación autonómica más justa y la defensa del trasvase Tajo-Segura. El presidente insistió en que el Gobierno murciano seguirá respaldando "lo que piden, exigen y necesitan los ciudadanos de la Región de Murcia".
En materia hídrica, volvió a defender que el agua debe entenderse como un recurso común para todos los españoles y consideró que cualquier reducción del trasvase supone ignorar el principio de solidaridad recogido en la Constitución.
La "cultura del encuentro" frente a la confrontación
El jefe del Ejecutivo regional puso en valor el simbolismo de celebrar el Día de la Región en La Unión, una localidad forjada por personas llegadas desde distintos lugares en busca de oportunidades. Para López Miras, esa historia representa los valores de convivencia, entendimiento y apertura que definen a la Comunidad Autónoma.
En este contexto, hizo referencia a las recientes palabras del Papa León XIV durante su visita a España para defender que "no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro la que genera estabilidad y prosperidad".
El presidente también recordó la figura del recientemente fallecido José Ballesta, distinguido este año a título póstumo con la Medalla de Oro de la Región, recuperando una de sus reflexiones para reclamar una política basada en el diálogo.
"Debemos abandonar esa forma de hacer política en la que parece que hablamos idiomas diferentes", señaló, asegurando que la sociedad es capaz de entenderse y calificando de "irresponsable" alimentar la confrontación desde las propias instituciones.
Advertencia sobre los ataques a jueces, periodistas y fuerzas de seguridad
Uno de los momentos más destacados del discurso llegó cuando López Miras mostró su preocupación por el cuestionamiento de organismos e instituciones encargadas del control democrático.
El presidente advirtió de que desacreditar resoluciones judiciales, investigaciones fiscales, informaciones periodísticas o actuaciones policiales cuando resultan incómodas supone un grave deterioro de la confianza ciudadana.
"Se debilita la confianza de los ciudadanos en las instituciones que garantizan el Estado de derecho", afirmó, añadiendo que una democracia cuyos ciudadanos dejan de creer en sus mecanismos de control pierde parte esencial de su fortaleza.
Asimismo, defendió que preservar la independencia de estas instituciones "no es una cuestión ideológica ni partidista, sino una exigencia democrática básica".
Reconocimiento a quienes representan el talento y la solidaridad de la Región
El acto institucional incluyó la entrega de las Medallas de Oro de la Región de Murcia y los Diplomas de Servicios Distinguidos a personas y entidades destacadas por su contribución a la sociedad murciana.
Entre los galardonados con la Medalla de Oro figuran, a título póstumo, José Ballesta Germán y Joaquín Barberá Blesa. También fueron reconocidos el Arsenal de Cartagena, coincidiendo con el tricentenario del Departamento Marítimo de Levante; el doctor Pedro Luis Ripoll; Caja Rural Regional; José María Albarracín; FRECOM; la Denominación de Origen Protegida Arroz de Calasparra; el coordinador regional de Trasplantes, Ricardo Robles; la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno; el pintor cartagenero Ángel Mateo "Charris"; el UCAM Murcia Club Baloncesto y el entrenador de Jimbee Cartagena, Eduardo Sao Thiago Lentz, "Duda".
Por su parte, los Diplomas de Servicios Distinguidos reconocieron la labor del guardia civil Germán Pérez González, fallecido en acto de servicio; la experta en inteligencia artificial Elena González-Blanco; la historiadora Amalia Gómez; el dirigente agrario Miguel Padilla; y María José Plana, por su trabajo en favor de las personas con fibrosis quística.
López Miras concluyó su intervención felicitando a todos los distinguidos y destacando que representan "el esfuerzo, la excelencia, la solidaridad y el compromiso" que caracterizan a la Región de Murcia. "Son ejemplo de lo que somos y de todo lo que podemos llegar a ser", afirmó.
Discurso López Miras
«Al pico marro que suene, dale, al compás, corazón, que sus golpes acompañen de mis penas la canción. Es mi bandera la mina y es el trabajo mi honor. Con mi carburo en la mano,
¡minero soy de La Unión!»
Hay versos que trascienden a quienes los escribieron; versos que terminan perteneciendo a un pueblo entero; palabras que, con el paso de los años, dejan de ser literatura para convertirse en memoria, en identidad, y en legado. Eso ocurre con este himno que Asensio Sáez regaló a La Unión y a la Región de Murcia porque, en él, resuenan el esfuerzo de generaciones enteras, la dignidad del trabajo, la fortaleza frente a la adversidad y la convicción de que no existe destino imposible para quienes son capaces de permanecer unidos.
Y, precisamente por eso, tiene un profundo significado que hoy celebremos aquí, en La Unión, el Día de la Región de Murcia. En esta ciudad nacida del encuentro de hombres y mujeres, llegados desde muchos lugares; en esta tierra que encontró prosperidad en las entrañas de la montaña; en este lugar donde el sacrificio de miles de familias escribió algunas de las páginas más intensas de nuestra historia como pueblo.
«Es hermoso que la vida tenga símbolos que nos recuerden todo lo bueno que hicimos y que nos inspiren en todo lo bueno que haremos».
Qué razón tenía el recordado y eterno alcalde de Murcia, José Ballesta. Todo lo bueno que hicimos, todo lo bueno que haremos.
Nos reunimos hoy para celebrar mucho más que una fecha, nos reunimos para celebrar una forma de ser. Hoy celebramos la Región de Murcia, y hemos de sentirnos muy orgullosos de una historia tan rica en la Región de Murcia como lo fueron un día estas minas, a cuyos pies hoy nos encontramos.
La historia de una tierra abierta al Mediterráneo y al mundo; la historia de civilizaciones que encontraron aquí un lugar donde asentarse, comerciar, crear y prosperar. Es la historia de la unión, de la concordia; de cómo nuestros padres y abuelos supieron buscar el entendimiento y abandonar una confrontación que a nada bueno condujo nunca, y que no lo hará ahora.
Nos lo ha recordado el Papa León XIV en su visita a España con sabias palabras. Dijo el sábado:
«No es la cultura del enfrentamiento sino la del encuentro la que genera estabilidad y prosperidad».
Somos la tierra de Asensio Sáez, de María Cegarra, de cada minero que se dejó el alma, y en ocasiones la vida, en las minas de La Unión. La del hondo saber de agricultores y huertanos que, a lo largo de los siglos, aprendieron a cuidar el agua, a mimarla, a canalizarla en arterias que dan vida a la más rica y fértil tierra de España y de Europa.
Ellos supieron domar su furia para contener avenidas y riadas, dándonos una lección que ha de ser imborrable en nuestras mentes y nuestro proceder: la de necesitar infraestructuras que hagan humana una tierra en la que vivimos, a la que respetamos y a la que no debemos dejar morir, ni tampoco resignarnos a que se selle aquello que debe regenerarse integralmente, querido alcalde.
Somos una Región que vio nacer a Juan de la Cierva, a Isaac Peral, a Carlos Alcaraz, a Saavedra Fajardo, a María Jover Carrión, a Ibn Arabí o a Francisco Salzillo. A Pérez Reverte, al Rey Lobo o a Francisco Rabal y Carmen Conde.
Estamos orgullosos de nuestra Región y de los nuestros. Defendemos su memoria, su ingenio, su contribución a una cultura española que es más rica porque hubo hombres y mujeres nacidos en la Región de Murcia que tanto hicieron y tanto hacen por una España de la que formamos parte y vamos a hacer aún mejor. Sí, mucho mejor.
Y todo esto, señoras y señores, lo hacemos porque miramos al futuro. Esa es la fuerza de nuestra historia, el alma que vivimos, el espíritu que nos impulsa. Nuestro presente no nos debe nada a nosotros, nos lo deberá el futuro que seamos capaces de entregar a quienes vengan después. Por eso, por ellos, no debemos desfallecer, y las circunstancias complejas que nos rodean no deben ser sino motivación para esforzarnos más, para comprometernos más.
Decía el alcalde Ballesta -a quien hoy recordamos con nuestra máxima distinción, con la Medalla de Oro de la Región de Murcia-, que «debemos abandonar esa forma de política en la que parece que hablamos idiomas diferentes». Y eso es lo que nos dice una sociedad que sí es capaz de entenderse y a la que es irresponsable tratar de enfrentar, mucho más cuando se hace desde las instituciones.
Somos hombres y mujeres que demandan que se cumplan leyes y normas, y que respetan y admiran hoy más que nunca a quienes las aplican y velan por su cumplimiento: a las Fuerzas de Seguridad; a jueces y fiscales que son garantía de que vivamos en una España democrática, de derechos y deberes en los que todos somos iguales.
Vivimos un tiempo en el que corremos el riesgo de normalizar lo que, en realidad, debería parecernos extraordinario. La democracia se sostiene sobre el respeto a los contrapesos que limitan el poder y garantizan las libertades de todos. Por eso, resulta especialmente preocupante que nos estemos acostumbrando a contemplar que haya quienes desacrediten o incluso ataquen de forma recurrente a instituciones llamadas, precisamente, a ejercer funciones de control, supervisión o fiscalización.
Cuando desde el poder se transmite la idea de que cualquier resolución judicial adversa, cualquier investigación fiscal, cualquier información periodística crítica o cualquier actuación policial incómoda responde a intereses espurios, se erosiona algo más profundo que una controversia política concreta: se debilita la confianza de los ciudadanos en las instituciones que garantizan el Estado de derecho.
Y una democracia en la que los ciudadanos dejan de confiar en sus instituciones de control es una democracia que comienza a perder una parte esencial de su fortaleza. Defender esa independencia no es una cuestión ideológica ni partidista; es una exigencia democrática básica y una responsabilidad compartida por todos aquellos que creemos en la vigencia plena del Estado de derecho. Por eso, hoy aquí yo lo hago alto y claro.
Señoras y señores, los hombres y mujeres de la Región de Murcia son gente de diálogo, de entendimiento. Somos gente de hablar, de llegar a acuerdos, de discrepar quizá con vehemencia, pero respetando siempre el criterio de otros y aceptando de buena fe las decisiones de la mayoría.
En la Región de Murcia no nos vamos a apartar del objetivo de hacer mejor esta tierra para que todos los nuestros vivan mejor. Pienso sobre todo en los jóvenes que sueñan con un proyecto de vida que tienen por construir. A ellos, sobre todo, tenemos que ofrecerles respuestas, por ejemplo, para que puedan acceder a una vivienda. Por eso quiero unir hoy mi voz y mi deseo al de los miles de jóvenes que esperan soluciones, que confían en nosotros -en todos- para que aprobemos de una vez la ley que tanto puede aportar.
Construyamos futuro, pongamos los cimientos, comprometámonos con nuestros ciudadanos. Somos una gran Región que hoy conmemora que un día, como lo hicieron Herrerías y El Garbanzal, decidimos unirnos, trabajar juntos; reivindicando lo que es de justicia: una financiación que nos trate como al resto de los españoles, ni más que ninguno, ni tampoco menos como viene sucediendo durante demasiados años ya.
Recordaré una cuestión obvia que establece nuestra Carta Magna: los recursos de todos son de todos. Cuando se quiere cerrar un Trasvase que es nuestra fuente de vida, no sólo se hace daño a la Región de Murcia o al Levante, se hace daño al conjunto del país, se comete una injusticia y se ignora la Constitución.
Defender la Región de Murcia es nuestra obligación y siempre, siempre, nos vamos a poner de parte de lo que piden, reclaman, exigen y necesitan los ciudadanos de la Región de Murcia. Personas ejemplares a las que admiramos, personas y entidades que, cada año, reconocemos con admiración y cariño y a las que hacemos entrega de nuestras máximas distinciones: las Medallas de Oro y los Diplomas de Servicios Distinguidos a la Región de Murcia.
Este 2026, entregábamos la primera de ellas a una joven que hemos tenido la suerte de que viva en esta tierra y la sienta como suya: la Princesa de Asturias, llamada a las más altas responsabilidades del Estado para las que se esfuerza duramente preparándose cada día. Ningún lugar para ser joven mejor que la Región de Murcia, ningún lugar para formarse mejor que la Región de Murcia, y desde luego un honor haberle hecho entrega de la Medalla de Oro.
Máximo reconocimiento de la Región de Murcia que también han recibido hoy personas que hacen que nos sintamos más seguros porque nuestra salud está en sus manos. Profesionales de un prestigio tan contrastado como el del Doctor Pedro Luis Ripoll, traumatólogo por cuyas manos han pasado algunos de los más notables deportistas del mundo. Sus avances técnicos, su conocimiento de la ciencia médica y su aplicación al mundo del deporte han puesto a la Región de Murcia en el primer plano de la medicina internacional.
Un ámbito que no tiene límites, que podemos llevar a cualquier especialidad en la que siempre habrá un médico, un doctor, un profesional que nos honra con su extraordinario trabajo. Como el Doctor Ricardo Robles, cirujano, pionero en un ámbito cuyo éxito se mide en un incontable número de vidas salvadas: el de los trasplantes. Ese reto que demuestra que somos solidarios, que la Región de Murcia es la región más solidaria cuando hablamos de donaciones, y nos entregamos a los demás cuando nos necesitan. Y, a todo ello, a su labor como cirujano o coordinador de la Unidad de Trasplantes de la Región de Murcia, suma una amplia labor docente. Porque el saber crece cuando se comparte.
De ello también fue todo un referente otro Doctor y Catedrático, que entendió que el servicio público requería una entrega total. El Doctor José Ballesta Germán fue siempre docente, fue siempre un servidor íntegro y entregado. Como profesor, como rector, como consejero y como alcalde de una ciudad que llevó en su corazón, sabio al igual que aquel rey que, como el Alcalde Ballesta, amó Murcia sobre todas las cosas. Se ganó el respeto y la admiración de todos, se entregó hasta el final. Por eso le recordamos y le recordaremos siempre y, por eso, hoy es eterno. Por eso, los que aprendíamos de él le seguimos echando de menos cada día.
Entregarse a los demás forma parte de nuestro ADN, pero reconozcamos que no es fácil: hay que superar momentos muy duros cuando aquellos que precisan nuestra ayuda nos exigen una atención compleja, cuando necesitan mucho más de lo que sabemos dar. Pero ahí surgen precisamente referentes como Joaquín Barberá que nos demuestran que no hay límites para la entrega, que uno puede dar siempre más y, luego, más. Y más aún. A través de ASTUS, de Plena Inclusión y del CERMI, nos deja una huella imborrable que no hay gratitud que llene, pero que merece, sin duda alguna, el reconocimiento también con nuestra máxima distinción.
Cada uno de estos premiados es ejemplo de Región; de lo que somos y de lo que podemos ser; de esa intachable profesionalidad que nos llena de orgullo. Así lo ha demostrado un ciezano como el Teniente General Domingo Martínez Palomo desde la discreción, desde la absoluta entrega en cada una de las responsabilidades que ha asumido a lo largo de su trayectoria. Como Secretario General de la Casa de Su Majestad el Rey su labor encarna los valores que proclama el himno de la Guardia Civil, el cuerpo al que ha dedicado su vida: el honor, el servicio a España, la lealtad al Rey, al orden y el respeto al orden y la ley.
Porque cuando damos todo aquello que podemos, cuando nos entregamos de verdad, hacemos mejores a todos los que nos rodean. Así lo entendió también José María Albarracín cuando dio el paso de ponerse al frente de CROEM. Puso su amplia y contrastada experiencia como empresario al servicio de quienes, con valentía, esfuerzo y visión de futuro, asumen cada día el desafío de emprender, invertir y generar oportunidades. Y lo hizo aportando conocimiento, el que aplica al frente de una empresa centenaria, de hondas raíces murcianas, hoy un referente de modernización que cuenta incluso con el mejor y más moderno laboratorio de toda Europa. Cuando se genera empleo, cuando se impulsa la innovación, y cuando se apuesta por el diálogo y el entendimiento, es toda la Región de Murcia la que avanza y se beneficia.
Otro buen ejemplo de visión y compromiso son los cincuenta años de trayectoria de la Federación Regional de Empresarios de la Construcción (Frecom), convertida hoy en todo un referente nacional de un sector tan estratégico como imprescindible. Frecom ha contribuido decisivamente a afrontar y superar algunos de los momentos más complejos para la economía y para la propia sociedad, defendiendo siempre el papel de un sector esencial para el desarrollo de nuestra Región. Porque construir es mucho más que levantar infraestructuras o edificios; es generar oportunidades, crear empleo y, especialmente hoy, ayudar -como está haciendo Frecom- a dar respuesta a uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo: facilitar el acceso a una vivienda para miles de familias.
Cada sector que mejore nos hace mejorar a todos, pero no nos bastan las grandes cifras, también miramos las pequeñas, la economía de cada familia, de cada persona que muchas veces precisa de un auxilio, de una ayuda, de una aportación como muchos encontraron -fundamentalmente pequeños agricultores y ganaderos- desde 1966 en la Caja Rural Regional, en la actualidad la única Caja Rural de origen murciano existente en la Región de Murcia. Y estamos orgullosos de ello, desde Fuente Álamo al conjunto de la Región de Murcia.
Por ejemplo, en Calasparra, donde demostramos no sólo la calidad, sino la necesidad de protegerla, de defenderla; de reivindicar lo nuestro con un sello que lo distinga y que debemos llevar a cada lugar con el orgullo de una tierra que presume de lo suyo; de esa Denominación de Origen Protegida de Calasparra que cumple cuarenta años siendo la más antigua de las denominaciones protegidas no relativas al vino, y cada uno de esos años aumentando su prestigio gracias al trabajo de tantos como forman parte de su cooperativa, respetando unos métodos tradicionales de trabajo que son el mejor aval por el que se reconoce el mejor arroz en el mundo.
El prestigio –estará de acuerdo conmigo- no se consigue de la noche a la mañana. Por ejemplo, si nos vamos al ámbito deportivo, detrás de cada éxito, hay una historia construida día a día por muchas personas: quienes hicieron posible la existencia del club, los entrenadores de base, los deportistas que se superaron a sí mismos y todos aquellos que, con su trabajo y dedicación, contribuyeron a forjar ese legado.
El deporte regional vive uno de sus mejores momentos desde hace un tiempo, un tiempo que se prolonga y que lo va a seguir haciendo. Un buen ejemplo de ello es un murciano de adopción -ahora un cartagenero de adopción- Eduardo Sao Thiago Lentz, Duda, que ha forjado con éxito y con títulos una de las mejores trayectorias deportivas. Como jugador, cuatro títulos; como entrenador van ya veinte, una lista que estoy convencido muy pronto se va a ver incrementada. Pero siendo larga esta relación, lo es más el reconocimiento, el afecto y la pasión que, gracias a él, viven y disfrutan tantos aficionados, y la motivación de tantos niños y niñas que se acercan a la práctica deportiva gracias a lo que representan los grandes momentos del deporte. La Región de Murcia le estará siempre agradecida por todo ello.
Como agradecida está también al UCAM Murcia Club Baloncesto, que atraviesa la etapa más brillante de sus cuarenta años de historia, una trayectoria de crecimiento constante que alcanzó una nueva dimensión cuando la Universidad Católica y José Luis Mendoza apostaron decididamente por el proyecto, impulsándolo hasta convertirlo en uno de los grandes referentes del deporte español. Hoy el baloncesto murciano puede aspirar a cualquier meta, pero su mayor éxito va mucho más allá de los títulos o de los logros deportivos: su verdadero triunfo es haber llenado las gradas de aficionados, haber despertado el orgullo de toda una Región y haber llevado a miles de niños y jóvenes a las canchas, transmitiéndoles los valores del esfuerzo, el compromiso y el trabajo en equipo. Enhorabuena.
Como la admiración que despierta uno de nuestros más relevantes artistas tras recorrer con su obra el mundo entero. Leer la amplísima relación de países que conocen la obra de Charris es verdaderamente impresionante, porque no hay rincón en el mundo en que no haya dejado de mostrar su calidad, de desarrollar un lenguaje artístico arrollador, cautivador, sorprendente… Cuando les digo que la nuestra es la mejor tierra del mundo es porque contamos con premiados como él y porque, gracias a ellos, nos conocen y nos valoran.
Y bien lo saben todos cuantos, cada año, miran a Murcia en la mañana más intensa en su calendario, a través de una tradición, un color y unos sonidos de siglos de historia. Una mañana de Viernes Santo en que compartir la devoción con la que la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno recorre las calles desde hace 425 años junto a su Titular y a todo un discurso procesional salido de la excepcional gubia de Francisco Salzillo. Una fe que no se limita a unas horas o un día porque, conscientes de la devoción de toda una ciudad, la hacen viva todo el año.
La historia se construye por los hombres y mujeres; y, su obra queda para siempre, pero su futuro nos exige seguir avanzando cada día. El Arsenal de Cartagena es buena prueba de ello desde que hace 300 años, con la creación del Departamento Marítimo, comenzara a forjarse una historia de honor, esfuerzo y sacrificio. Es innegable su contribución al desarrollo de un mundo que hoy no sería el mismo sin las rutas que se abrieron desde Cartagena, como España tampoco sería hoy la misma sin el heroísmo con que nos defendió siempre y en cualquiera de los mares nuestra Armada. Son muchos los buques que llevaron los descubrimientos científicos a los más remotos lugares, los que defendieron a España en los mares y océanos; la historia también de los muchos marinos que sirvieron en él; la del arma submarina, la de los cartageneros que trabajaron y lo siguen haciendo en una industria naval y de la defensa que hoy queremos y necesitamos impulsar.
Cada una de estas medallas guarda una historia, un compromiso y mucha admiración. Admiración como la que nos sobrecoge al recordar a un guardia civil, a un servidor de España caído en acto de servicio, mientras protegía a todos los españoles. Hoy quiero expresar, con toda claridad, un deseo que compartimos como sociedad: que Germán Pérez González, sanjaviereño de adopción, sea el último de los nuestros que pierda la vida en la lucha contra el narcotráfico. Su sacrificio no puede caer en el olvido ni quedar sin respuesta. Por ello, es imprescindible que quienes cada día afrontan esta amenaza, quienes cada día arriesgan su vida por todos nosotros, dispongan de los mejores medios, recursos y condiciones para desempeñar una labor tan exigente como necesaria. Es una cuestión de seguridad, es una cuestión de justicia y es una cuestión que no admite demora. El suyo es un más que merecido Diploma de Servicios Distinguidos.
Distinción con la que también queremos hoy reconocer el trabajo de quienes han servido con extraordinario empuje, con entrega y buen hacer, siendo ejemplo a seguir. Como Miguel Padilla, 32 años en COAG -la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos-. Cinco de ellos a nivel nacional y algunos más de dedicación plena a hacer mejor el campo, el nuestro, el de toda España. Sin personas como él, no se habrían logrado los muchos avances que hoy disfrutamos. Porque no lo olvidemos: esto va más allá de una tierra fértil, de las mejores técnicas, de los avances, incluso del agua. Llegar a donde estamos precisa personas leales a los suyos, entregadas y capaces. Y Miguel Padilla es un buen ejemplo.
Como también lo es Amalia Gómez en el ámbito de la acción social. Una trayectoria ejemplar que encarna, como pocas, el verdadero sentido del servicio público: el compromiso constante con los demás, especialmente, con quienes más apoyo necesitan. Desde su Abarán natal hasta Sevilla, ciudad en la que desarrolló una parte fundamental de su labor y en la que presidió durante años Cruz Roja, Amalia Gómez ha dejado una enorme huella de entrega, dedicación y humanidad. Es una de esas murcianas que han contribuido de manera decisiva a mejorar la vida de muchas personas y que siguen haciéndolo. Porque hay quienes ejercen una responsabilidad durante un tiempo; y hay quienes convierten el servicio a los demás en una forma de vida. Amalia Gómez pertenece, sin duda, a estos últimos.
Como lo hace María José Plana, fundadora de la Asociación Murciana de Fibrosis Quística. Con ella aprendimos cómo es posible superar el dolor de una vivencia para transformarla en causa colectiva –hoy Soraya está muy orgullosa de ti-; cómo los momentos más duros pueden y deben vivirse mejor en compañía, con apoyo, con asistencia y con la exigencia necesaria para atraer una atención que es de justicia y que nadie debe pasar por alto.
Ojalá muchos como cada uno de vosotros, porque cada medalla, cada diploma es una lección de superación y de que hay que teñir de humanidad nuestras vidas. Como hace Elena González-Blanco, que ha sabido llevar el talento, el conocimiento y la sensibilidad humana a uno de los ámbitos que más están transformando nuestro tiempo: la Inteligencia Artificial. Desde la enorme responsabilidad que desempeña en Microsoft, demuestra cada día que la tecnología no está llamada a sustituir a las personas sino a servirlas. Porque cuando el propósito es mejorar la vida de las personas, la innovación solo tiene sentido si mantiene al ser humano en el centro de cada decisión. En un momento en el que la Inteligencia Artificial genera tantas expectativas como interrogantes, Elena González-Blanco representa una forma de entender el progreso en la que la excelencia tecnológica y los valores humanos avanzan de la mano.
Cada uno de los hoy premiados sois un ejemplo a seguir. Gracias por lo que nos enseñáis, por vuestra lección, por vuestra entrega y porque hoy somos mejores gracias a vosotros. Gracias a los que estáis aquí, y gracias a los que recordamos y ya estarán para siempre entre nosotros.
Antes de concluir, también quiero hacer un último reconocimiento. Gracias al Ayuntamiento de La Unión, a su alcalde, Joaquín, por acogernos, por dar forma y vida a este día tan especial, por haberos entregado con todas vuestras fuerzas a poner a disposición de la Región de Murcia este tesoro y esta verdadera joya que es el Antiguo Mercado Público, la Catedral del Cante.
Señoras y señores, celebremos la Región de Murcia. Sigamos viviendo y disfrutando nuestra Región cada día, cada momento; cuidándola, engrandeciéndola y transmitiéndola a quienes vendrán después de nosotros. Porque esta tierra no es solo el lugar donde vivimos, es el lugar donde aprendimos quiénes somos, donde hemos construido nuestros sueños, donde generaciones enteras dejaron su trabajo, su esfuerzo y su esperanza para legarnos una tierra más próspera, más abierta y más ambiciosa. Y ahora, precisamente ahora, nos corresponde a nosotros estar a la altura de ese legado.
Porque no hay mejor lugar para vivir, como dijo María Cegarra «con un rumor de mar a mi costado». Porque, como decía mi querido y admirado alcalde eterno, José Ballesta, inspirado en Jorge Guillén, frase que hoy hago mía: la Región de Murcia es «el único lugar del mundo donde la luz, se puede respirar».
Feliz Día de la mejor tierra del mundo. Feliz Día de la Región de Murcia.