Polígrafo: qué mide de verdad, qué valor tiene en España y por qué un informe no es una sentencia

Polígrafo: qué mide de verdad, qué valor tiene en España y por qué un informe no es una sentencia

Las consultas sobre pruebas de polígrafo se han vuelto habituales fuera del ámbito policial: conflictos entre socios, sospechas de sustracción en negocios familiares, asuntos de pareja o personas que quieren responder por escrito a una acusación.

El problema es que casi todo lo que el público sabe del polígrafo viene de la televisión. Y la versión televisiva y la real se parecen poco.

Un registro fisiológico, no un detector de mentiras

El equipo no identifica mentiras. Registra tres bloques de señales: respiración torácica y abdominal, actividad electrodérmica y parámetros cardiovasculares.

El examinador construye un cuestionario y compara las respuestas fisiológicas ante las preguntas relevantes con las que se producen ante preguntas de comparación. De ahí sale una valoración numérica.

Por eso la formulación importa tanto. Una pregunta ambigua contamina el resultado, y un cuestionario mal construido puede invalidar la sesión entera.

Cómo se estructura una sesión

El protocolo estándar tiene tres fases y suele ocupar entre 90 minutos y dos horas y media.

  • Entrevista previa. Se explica el procedimiento, se revisa el estado de salud y se acuerda cada pregunta. El examinado conoce el listado completo antes de empezar.

  • Registro. Varias series de preguntas con los sensores colocados, con pausas entre cada serie.

  • Análisis y emisión del informe. Puntuación de los registros y redacción del dictamen.

Servicios como SynergyID poligrafía trabajan con este esquema de tres fases y con el listado de preguntas cerrado de antemano, que es lo que permite repetir y auditar el examen después. Si alguien propone preguntas sorpresa, no es un examen técnico: es un espectáculo.

La fiabilidad, con la cifra correcta

En la publicidad del sector abundan los porcentajes sin fuente. El dato con respaldo es el de la American Polygraph Association, que sitúa la precisión de las técnicas validadas entre el 87% y el 98%, siempre dependiendo de la técnica empleada y de la formación de quien la aplica.

Hay un tercer resultado posible del que casi nadie habla: el no concluyente. Ocurre, forma parte del método y un profesional lo advierte antes de cobrar.

También conviene saber dónde rinde peor. El informe del National Research Council de Estados Unidos (2003) señaló que la prueba pierde valor cuando se usa como cribado genérico sobre muchas personas y lo gana cuando se centra en un hecho concreto, con fecha, lugar y cantidad.

Qué valor tiene en España

Ninguno como prueba de cargo en un proceso penal. La Sala Segunda del Tribunal Supremo ha rechazado el polígrafo de forma constante, incluso cuando lo solicita voluntariamente el propio investigado.

La razón es constitucional. El artículo 24 de la Constitución protege el derecho a no declarar contra uno mismo y a no confesarse culpable, y una prueba que puntúa la sinceridad de una declaración entra en conflicto con ese derecho.

Fuera del proceso penal el escenario cambia de matiz. Un dictamen poligráfico puede presentarse como pericial de parte en asuntos civiles o laborales, con el valor de elemento complementario que el juez pondera junto al resto de la prueba.

La conclusión práctica: el informe puede acompañar a una versión, nunca acreditarla por sí solo.

Consentimiento y protección de datos

Sin consentimiento informado y firmado no hay prueba. Los registros fisiológicos son datos personales y entran en el terreno de las categorías especiales del artículo 9 del Reglamento General de Protección de Datos, con las obligaciones de información y conservación que eso implica.

En una empresa, además, hay que contar con los límites del artículo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores. La vigilancia empresarial tiene cobertura legal, pero la dignidad del trabajador marca el techo, y un consentimiento que se firma para no perder el empleo difícilmente puede considerarse libre.

Una negativa a someterse a la prueba no puede tratarse como indicio de culpabilidad ni servir de base para una sanción.

Antes de contratar

En España no existe un registro oficial de examinadores de polígrafo. Eso deja la verificación en manos del cliente, y hay cuatro comprobaciones que resuelven la mayoría de los casos.

  • Formación acreditada del examinador y pertenencia a una asociación profesional reconocida.

  • Técnica concreta que se va a aplicar, explicada con su nombre.

  • Entrega previa del listado de preguntas.

  • Documento de consentimiento e información clara sobre el tratamiento de los datos.

Y una señal de alarma que ahorra disgustos: cualquiera que prometa validez judicial o un porcentaje de acierto redondo y sin fuente está describiendo algo que no existe.

Contenido informativo. No sustituye el asesoramiento jurídico profesional.