Efemérides de Juan Manzanares García del 27 de julio

Juan Manzanares

27 JULIO

Incorporamos a las Efemérides de hoy una somera explicación de algún hecho, algún personaje, alguna institución o, alguna construcción, siempre relativa a Cartagena. Hoy: Roque Barcia Martí.

EFEMÉRIDES DE CARTAGENA DEL 27 DE JULIO

©Juan Manzanares García

-1602. El Ayuntamiento de Cartagena acuerda que se reparen la Torre y Puerta de la Villa, ya que se encuentran muy deterioradas.

Asimismo, se acuerda además que se libren a Diego Trujillo, de Madrid, 200 reales para que levante casa y venga a esta ciudad a servir de pregonero y trompetero, contratándolo por dos años con un salario de 700 reales cada año.

-1635. Estando hacía varios días parado el reloj del Ayuntamiento, único que había en la ciudad, se mandó a Gaspar López que lo revisara, y éste, dio cuenta que no andaba porque el relojero Gregorio Zamora, le había quitado las pesas, porque el municipio no le pagaba su salario.

-1641. Toma posesión como prior del convento de San Diego fray Joseph Ferrer y el duque de Abrantes, capitán de las Galeras de España regala a dicho convento una gran custodia del Santísimo Sacramento y 900 reales.

Duque de Abrantes.

También, el general de las Galeras de Nápoles, Don Marín Carlos de Mencos, en nombre de la Armada entrega al convento 100 ducados para la lámpara que alumbra el cuerpo de San Pascual y, además regala un cáliz de plata con copa y patena doradas.

Urna con los restos de San Pascual.

-1826. Concede el Ayuntamiento licencia a Diego Vicente Carrillo para que, previo pago de 20 reales para toda la temporada establezca en la vía pública un puesto de melones.

Puesto de melones en la vía pública.

-1854. Por Real Orden, y procedente de Murcia donde estaba destinado, llega el Mariscal de Campo Don Francisco de Paula Ruiz encargándose del mando militar de la plaza y provincia, relevando al general Senosiain, que va destinado a Valencia.

Mariscal de Campo Don Francisco de Paula Ruiz.

 

Roque Barcia Martí.

 

-Roque Barcia Martí, nació en Sevilla el 4 de octubre de 1821, falleciendo en Madrid el 2 de julio de 1885.

-Filólogo, escritor y político republicano.

 

-Hijo de la sevillana Teresa Martí Duboy y del gallego Roque Barcia Terrano, nació en el seno de una familia de posición desahogada. Su padre, que se había beneficiado de una sustancial herencia, desempeñó el cargo de escribano en Redondela (Huelva), donde tuvo una destacada actuación como secretario de la Junta local de Sanidad durante la epidemia de cólera de 1833-1834 y en la segregación de la real isla de La Higuerita para crear el municipio de Isla Cristina; en Madrid, donde fue representante de las Costas Marítimas de España, publicó varias obras de índole política e ideología liberal en 1822 y 1835-1838.

-Barcia pasó su niñez en Redondela, donde asistió a la escuela desde los siete años. En 1835 se trasladó a la Corte para reunirse con su padre y estudiar con su hermano mayor, Nicolás, en el Real Colegio de San Isidro, donde aprendió gramática con José Igartua y matemáticas con Francisco Travesedo. Tras morir su padre en 1838, y siendo un brillante alumno de Lógica, abandonó sus estudios para volver con su madre a Redondela, en 1839. En los años siguientes estudió francés con el maestro José de los Reyes, latín con el padre Sacramento, de Ayamonte, y filosofía con José Mirabent, cura párroco de Isla Cristina, que le influyó poderosamente. Desde 1843 hasta 1848 amplió estudios en Sevilla, Madrid y Barcelona, probablemente de forma autodidacta, pues no consta que fuera admitido en las facultades de Leyes.

-Al terminar su educación en España, y con poco más de un drama patriótico en su haber literario, viajó tres años por el extranjero, consultando las bibliotecas de Montpellier (1848), Liorna, Roma (1849), Ferrara y otras ciudades, en las que asimiló las ideas liberales, democráticas y republicanas al calor de las revoluciones de esos años.

-De vuelta a Madrid en 1850, y militando ya en el Partido Demócrata, publicó cuatro tomos de Viajes, colaboró en España Literaria (1853), donde sostuvo una polémica con Pedro Mata, y dirigió, en 1854, El Círculo Científico y Literario, revista de la asociación de igual nombre que él presidía. Ese mismo año de 1854, la Librería Española y Extranjera de Madrid editó su Diccionario de la lengua castellana, escrito por una sociedad de literatos bajo su dirección, que había aparecido en París en 1853 y que conoció una inmediata segunda edición en 1855. Durante el Bienio Progresista, en el que se declaró republicano federal, vieron la luz sus trabajos Cuestión pontificia, La verdad y la burla social y Cantón político (con un prólogo de Emilio Castelar), en los que propagó sus ideas religiosas panteístas y otras morales y políticas, de fuerte raíz cristiana, para instruir al pueblo en las virtudes democráticas, que fueron prohibidos más tarde por el Gobierno.

-Tras ser influido por Castelar y haber trabajado diez años en su obra El progreso y el cristianismo, ésta fue prohibida por sus concepciones político-religiosas, recogidos los ejemplares y quemados públicamente en 1858, teniendo el autor que exiliarse a París. Entre sus once obras secuestradas por los gobiernos isabelinos se encontraban también Historia de los Estados Unidos, Las armonías morales y El nuevo pensamiento de la Nación. De regreso a España, dirigió, con la ayuda de Miguel Vicente Roca, el efímero semanario El Teatro Español (1859), colaboró en La América y La Discusión y publicó Un viaje por París y Sinónimos castellanos (1863-1865), obras que le proporcionaron notoriedad como literato y lexicógrafo. Fue uno de los firmantes de la Declaración de los Treinta (1860), por la que se admitía en el Partido Demócrata a todo defensor de los derechos individuales y del sufragio universal, y, desde enero de 1864, primer redactor de La Democracia de Castelar, al que le unían sus concepciones cristianas liberales y sus principios republicanos individualistas, enfrentados a los socialistas de Pi y Margall, alcanzando gran popularidad como periodista. En enero de 1866 se trasladó a Cádiz, donde fundó y dirigió El Demócrata Andaluz, periódico que apareció el 1 de abril, financiado por Manuel Francisco Paúl y Picardo. A consecuencia de su discurso anticlerical y “herético”, el periódico fue condenado y el Apóstol de la Democracia Española (sobrenombre por el que se le conocía), fue excomulgado, al igual que sus lectores, por el obispo gaditano Félix María de Arriete. Se dice que Barcia fue excomulgado sesenta veces en su vida y que, para antes del año 1868, había sido condenado a trescientos años de presidio por diferentes procesos, acumulando en una ocasión once causas a la vez. Aunque con merma de su patrimonio, afrontó las multas, la destrucción material de sus obras censuradas y los exilios, con las ventas de sus diccionarios, las ayudas familiares y la herencia de su mujer; sin que los anatemas católicos afectasen su fe de cristiano puro, siguió considerando como lo más sagrado a Dios y su obra, la “Humanidad”, a la que buscó redimir por el “amor” y la “libertad”.

-Como consecuencia de la insurrección de junio de 1866, se dictó contra él auto de prisión y su casa de Cádiz fue allanada por la policía, motivando esta persecución el que huyese desde Isla Cristina, donde se encontraba visitando a sus hermanas, a Portugal, donde tuvo noticia del cierre de su periódico. En el país lusitano sufrió dos breves detenciones, presidió la junta revolucionaria de los exiliados demócratas y publicó varios manifiestos clandestinos. Acompañado de Cristino Martos, regresó a España con el triunfo de la revolución en septiembre de 1868, fijando su residencia en Madrid. Fue uno de los líderes más populares del nuevo Partido Republicano Democrático Federal, siendo vocal, desde noviembre, del Comité Central de Madrid y, desde diciembre, del Comité Nacional del Partido. Aprovechando la nueva libertad de expresión, publicó aquel año Teoría del Infierno, donde respondía a su excomunión con una dura crítica a la Iglesia, y otros folletos políticos que alcanzaron gran difusión; El Evangelio del Pueblo conoció su quinta reimpresión en 1869. En sus escritos unió las críticas a la Iglesia a las de la Monarquía por considerar ambas instituciones causantes de la decadencia de España y de su alejamiento de la Europa “civilizada”.

-Por las filas republicanas fue elegido diputado por Badajoz de las Cortes Constituyentes en enero de 1869. Abandonó temporalmente su escaño como protesta contra la Constitución monárquica de ese año, que consideró una traición al republicanismo del pueblo, del que formaban parte “todos” a excepción de las “clases privilegiadas”. En 1870, año en el que nació su hijo Roque, prologó el Anuario Republicano Federal y escribió en el semanario La Federación Española de Enrique Rodríguez Solís, de cuya dirección se hizo cargo el 4 de noviembre. Recién elegido diputado por Alcoy para las primeras Cortes amadeístas, fue acusado de complicidad en el asesinato del general Prim, al que le unía su condición de masón, y encarcelado en las prisiones militares de San Francisco, en Madrid, el 13 de marzo de 1871. Desde la cárcel continuó con la dirección de la revista y publicó una hoja suelta, Roque Barcia a los Señores Diputados de la Nación (30 de mayo), para defender su inocencia. En ella aseguraba que llevaba veinte años defendiendo la última revolución social, la “revolución verdaderamente cristiana” basada en la caridad y el amor, y que juraba por su hijo, por Dios y por la “sombra” de Prim que era inocente.

-Una vez probada su no intervención en el magnicidio, salió libre a mediados de agosto de 1871, redoblando entonces en su publicación las críticas a Amadeo I, al que llamaba “el cacique de toda España, el cacique nacional”. Formó parte del Directorio del partido republicano que eligió la segunda Asamblea Federal (1871) y que quedó reducido a tres de sus miembros: Pi, Castelar y él mismo. En 1872, tras cesar su revista en enero y representar a la provincia de Orense en la tercera Asamblea Federal (abierta en febrero), publicó La formación de la lengua española y fue elegido, en septiembre, senador por la provincia de Barcelona, presentando al mes siguiente una exposición en las Cortes en la que pedía la abolición de la pena de muerte. -Miembro de la Asamblea Nacional que proclamó la República en febrero de 1873, fue elegido, en mayo, diputado de las Constituyentes por Vinaroz. En Madrid, donde dirigía desde abril el periódico republicano intransigente La Justicia Federal, en convivencia con el general Juan Contreras, fue elegido presidente del Comité de Salud Pública que, al crearse en la reunión del Centro Republicano Federal Español del 29 de junio, desconoció los poderes legítimos de la República.

-Desde el Comité y las páginas del periódico promovió el alzamiento cantonal de julio, llegando el día 28 a Cartagena, en compañía de Antonio de la Calle, para ponerse al frente de los insurrectos y dirigir, tras hacerlo su acompañante, el diario oficial de la proclamada Federación española, “El Cantón Murciano”. En el Cantón de Cartagena fue sucesivamente presidente del Gobierno provisional de la Federación y vicepresidente primero de la Junta Soberana de Salvación Pública, resultando reelegido para el mismo cargo en los comicios locales de noviembre de 1873. En sus artículos de prensa defendió que la revuelta cantonal era una revolución por la Humanidad y para “salvar a España” de las garras del centralismo y de los frailes, y en su afán por proteger la propiedad, el domicilio y la familia, llegó a proponer que al ladrón se le amputase una mano en presencia del pueblo. Tras caer el Gobierno de Castelar y producirse el golpe de estado de Pavía, el devastador bombardeo de la ciudad de Cartagena por las tropas del general José López Domínguez hizo que Barcia firmase como presidente efectivo de la Junta revolucionaria la capitulación de Cartagena, que se verificó el 13 de enero de 1874. Antes de huir, dejó un manifiesto manuscrito en el que culpaba del fracaso del federalismo al atraso del país: no habían arraigado en las costumbres de los españoles la República, la Democracia y la Libertad, por lo que, en la práctica, la realización de estos ideales debía posponerse para un futuro lejano e incierto en que estuviesen difundidas la “virtud” y la “ciencia” y se estuviese en presencia de “otro hombre”, nuevo y redimido.

-Desde Cartagena, emigró a París, donde pasó los cinco primeros años de la Restauración dedicado a sus tareas literarias. Al volver a España se mantuvo retirado de la vida política y siguió inmerso en sus trabajos filológicos. Habiendo aceptado el perdón y el mecenazgo de Alfonso XII, murió pobre y prácticamente olvidado.

-Estudioso erudito y polifacético, incansable propagandista, apasionado educador y redentor del pueblo, amigo de las formas lógicas en su retórica política, fue autor de multitud de artículos de prensa, de bastantes hojas y folletos políticos, de obras de filosofía moral, de composiciones literarias, de prólogos y de una obra filológica que mantuvo cierta vigencia hasta el siglo XX. Éste es el caso de sus diccionarios: el de la Lengua castellana (ampliado por el autor hasta su novena edición, de 1884, y reeditado hasta 1928), el de Sinónimos (que revisó para su segunda edición, de 1870, y que reapareció entre 1890 y 1961) y, sobre todo, el Etimológico (1880-1883), que amplió Eduardo de Echegaray en 1887 y que siguió publicándose hasta 1945.

Un Republicano intransigente muy conocido en Cartagena.

 

 

 

-1948. Se botan los Guardacostas "Procyon" y "Pegaso" de 41,98 metros de eslora y 8,25 de manga construidos en el Astillero de Cartagena de la Empresa Nacional Bazán. 

-1971. Al día siguiente de su inauguración, el 27 de julio de 1971, comienza a funcionar plenamente el Hospital Santa María del Rosell.

 

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