Efemérides de Juan Manzanares García del 27 de junio

Juan Manzanares

 

27 JUNIO

Incorporamos a las Efemérides de hoy una somera explicación de algún hecho, algún personaje, alguna institución o, alguna construcción, siempre relativa a Cartagena. Hoy: José María Torrijos Uriarte.

 

 

EFEMÉRIDES DE CARTAGENA DEL 27 DE JUNIO

©Juan Manzanares García

 

-1601. Como continúa la sequía y la ciudad está sin agua, los desaprensivos aguadores venden agua en malas condiciones diciendo que es potable, por lo que se empiezan a dar casos de enfermedades entre la población.

 

 

 

-1602. Paga el Mayordomo del Ayuntamiento 207 reales por una campanilla de plata para la sala de Cabildos. Asimismo el alcalde ordena que los porteros, en días de cabildo se pongan la ropa de paño encarnada y estén en la puerta de la sala durante la sesión.

 

 

 

 

-1605. Estando vacante la plaza de verdugo, cada vez que se necesitaban sus servicios, se hacía venir al de Murcia, lo cual ocasionaba muchos gastos. Se ofrece para ejercer de verdugo el ciudadano Mateo Marín, aceptando el Cabildo su ofrecimiento con el salario anual de doscientos reales y una casa.

 

 

 

 

-1775. Para castigar los continuos y graves daños que la piratería argelina causaba a nuestro comercio, partía de Cartagena una expedición de 20.000 hombres con unas 400 unidades navales llevando lanchas cañoneras, que eran usadas por primera vez. No hubo suerte porque un enemigo mucho más numeroso obligó a volver. En esta operación se destacaron notablemente al frente de sus fuerzas, los sargentos de Infantería de Marina, Matías González y José Osorio.

 

 

 

-1823. El general Torrijos toma posesión del mando del octavo distrito militar (Valencia y Murcia).

Al llegar el general, la plaza de Cartagena estaba muy mal dotada de todo lo necesario para su defensa, pero el genio organizador y su entusiasmo por la libertad consiguieron ponerla en aptitud de hacer una resistencia tenaz. Creó nuevos cuerpos concentrando las fuerzas dispersas y pertrechó y municionó la plaza de forma magistral. A los tres meses consiguió el general poner a Cartagena en situación de defensa frente al Mariscal de Francia, conde Molitor.

 

José María Torrijos Uriarte.

 

 

-José María Torrijos Uriarte nació en Madrid el 20 de marzo de 1791. Fusilado en Málaga el 11 de diciembre de 1831.

Hijo de Cristóbal Torrijos Chacón, natural de Sevilla, y de María Petronila de Uriarte y Borja, de ascendencia vasca pero natural del Puerto de Santa María (Cádiz), pasó su infancia en la Corte de Carlos IV, del que Cristóbal Torrijos, que fue distinguido con la Orden de Carlos III, era ayudante de cámara. De familia noble y de clara vocación militar, ingresa siendo niño en el Ejército como caballero paje del Rey a los diez años (19 de agosto de 1801). A los trece años, ya con el grado de capitán del Regimiento de Vitoria, realiza los estudios de ingeniero en la Academia de Alcalá de Henares, donde le sorprende en 1808 la Guerra de la Independencia, en la que lucha desde el primer momento distinguiéndose notablemente. El día 2 de mayo de ese año, acudió al Cuartel de Voluntarios del Estado en Madrid, donde se le encarga la misión de ir a parlamentar con Gobert. En el transcurso, estalla el combate. Fue detenido y después liberado por intervención de Borely, ayudante de campo de Murat.

El 3 de agosto de 1810, al mando de la 1.ª División de la Derecha, cae prisionero de guerra en Tortosa y fue llevado a Francia. Tras fugarse, regresa a España, presentándose en la acción del Plá al mando de su regimiento. El 23 de enero de 1811 es nombrado teniente coronel del Regimiento de Infantería de Línea de Fernando VII. Ese mismo año de 1811 es nombrado instructor en la Isla de León del Regimiento de Tiradores de Doyle, y en mayo de 1812 es enviado a Badajoz, donde contrae matrimonio al año siguiente con Luisa Carlota Sáenz de Viniegra y Velasco.

Participa en la acción de Alba de Tormes el 26 de mayo de 1813, y, el 21 de junio, al mando de la 2.ª Brigada y a las órdenes del mariscal de campo Pablo Morcillo, comandante general de la 1.ª División de Infantería del 4.º Ejército de Operaciones, en la memorable batalla de Vitoria, distinguiéndose tan notablemente que fue recomendado su ascenso para brigadier, empleo que alcanza el 13 de octubre de 1814 a propuesta del duque de Wellington.

La reinstauración absolutista, anulando la Constitución de 1812, le lleva a tomar partido por los liberales y a no aceptar partir para América a combatir a los independentistas, permaneciendo en Madrid hasta 1815, en que fue nombrado gobernador militar de Murcia, Cartagena y Alicante.

Andalucía era vital para cualquier intentona golpista al concentrarse las tropas antes de partir para América, donde las colonias estaban luchando contra los españoles. Torrijos participa en 1817 en la conspiración del general Lacy para levantar el ejército en Andalucía y en pro de la vuelta a la Constitución, lo cual no le ocasiono más que disgustos y persecuciones que le hicieron, al fracasar el complot, verse reducido a prisión el 26 de diciembre de 1817 en el castillo de Santa Bárbara de Alicante, y en enero de 1818 en las cárceles del Santo Oficio en Murcia. Esto no fue óbice para que desde su encierro siguiera trabajando a favor de la revolución.

La victoria de Riego trajo su liberación el 23 de febrero de 1820.

En enero de 1821 fue uno de los fundadores de la Comunería, y en 1822 defiende el sistema constitucional en Navarra y Cataluña, lo que le vale el ascenso a mariscal de campo, tras lo que es destinado a Navarra para ponerse al mando del ejército, con el que consigue vencer a los realistas.

Al iniciarse la era absolutista de 1823, Torrijos fue de los llamados comuneros constitucionales, partidarios de un pacto con los masones. En el Trienio Liberal se le nombra comisario de guerra a principios de 1823, dirigiendo la resistencia contra Los Cien Mil Hijos de San Luis, el ejército enviado por las potencias europeas para reponer a los absolutistas en el gobierno de España. El 28 febrero de ese año, Fernando VII le nombra ministro de la Guerra, pero no pudo tomar posesión de su cargo. Sigue al Rey a Andalucía, de allí a Aragón, y luego a Alicante y Cartagena, y aunque no quiso adherirse a la capitulación de Ballesteros, no tuvo más remedio que ceder y negociar un convenio con los franceses cuando vio que la resistencia ya era inútil, el 3 noviembre 1823.

La crisis portuguesa de 1826 le moviliza, poniéndose al frente de la Junta Directiva del Alzamiento de España o Junta de Londres, el 1 de febrero de 1827. Fue miembro de algunas sociedades secretas, como la Asamblea de Constitucionales Europeos o Los Unidos contra el trono y el clero.

Sus actividades políticas no eran bien vistas por Wellington, quien hizo en julio de 1829 que el Gobierno británico le retirara la pensión otorgada a los emigrados, teniendo que dedicarse a traducir autores hispanoamericanos para ganarse la vida.

En Inglaterra traba amistad con John Sterling, un conocido hacendado que le presentará a Robert Boyd, antiguo oficial del Ejército inglés en la India y que había combatido en la guerra de la independencia griega. Boyd romántico en su actuar como Torrijos se compromete a ayudarle en recuperar la libertad de España con su persona y su fortuna.

Apoyados por los llamados “Apóstoles de Cambridge”, sociedad radical de liberales españoles exiliados en Inglaterra, y comisionado por la “Junta directiva del Alzamiento Nacional”, logra armar y equipar una fragata con la que llega a Gibraltar desde Francia en septiembre de 1830, desembarcando en la Roca el día 9 y convirtiéndola en su centro clandestino de actividades. Allí se reúne con antiguos colaboradores como el que fuera presidente de las Cortes, Manuel Flores Calderón y Francisco Fernández Golfín, exministro de la Guerra, entre otros militares y marinos, formando la Comisión Ejecutiva de Gibraltar. Juntos convinieron que los informes sobre un inmediato levantamiento del Ejército contra el gobierno absolutista eran exagerados, pese a ello intentan un golpe de mano sobre Algeciras el 24 de octubre, y otro más el 11 de noviembre, que, al fracasar también, obligan a Torrijos a esconderse en barcos anclados al refugio de Gibraltar.

A finales de enero de 1831 se produjo una acción sobre la Línea, que tomaron, pero este éxito inicial fracasa de nuevo ante Algeciras. Viendo imposible actuar en el Campo de Gibraltar por la extrema vigilancia realista, Torrijos acoge esperanzado las cartas secretas de un amigo “de toda confianza”, que con el apodo de Viriato le informa que el mejor lugar para desembarcar es Vélez Málaga, y que con su presencia las tropas de Málaga primero, y luego las de toda Andalucía se rebelarían contra Fernando VII. En realidad se trataba de un plan urdido por su antiguo compañero de armas, en esos momentos gobernador de Málaga, Salvador González Moreno, quien al parecer era Viriato, y que aprovechando la impaciencia de Torrijos había planeado su captura.

El 30 de noviembre de 1831 partieron de Gibraltar en varias barcazas, pero pronto vieron que habían sido engañados, ya que a la altura del cabo de Calaburras, el buque Neptuno esperaba su barco, por lo que tuvieron que desembarcar en la playa del Charcón, cerca del Cabo de Calaburras, situado en el término municipal de Mijas, y huir hacia el interior. Perseguidos por infantería de línea se refugiaron en la alquería del conde de Mollina, siendo apresados y conducidos a Málaga en un caserío con una antigua torre árabe junto al viejo camino de Cártama. Allí, sitiados por las tropas mandadas por González Moreno, y tras parlamentar ambos generales, tuvieron que rendirse él y sus cincuenta y dos hombres el 5 de diciembre, siendo apresados y conducidos a Málaga, donde en distintos calabozos vivirían el tiempo justo que tardó González Moreno en enviar un mensajero a Fernando VII, que escribió de su propio puño y letra: “Que los fusilen a todos. Yo, el Rey”.

El 10 de diciembre se le sacó en un coche del cuartel del 4.º Regimiento de Infantería en el que se encontraba encerrado, diciéndole que le trasladaban a Madrid, pero se le dejó en el convento del Carmen, donde se encontró reunido con todos sus compañeros.

En el refectorio del convento se le notificó que al día siguiente sería pasado por las armas con los suyos. Hasta entonces no se convenció de la horrible trama de que había sido víctima. Torrijos consolaba a todos, y a las primeras horas de la mañana escribió tiernas palabras de despedida a su esposa y a su hermana que residía en el mismo Málaga. A las once y media del 11 de diciembre de 1831, en las malagueñas playas de San Andrés, frente al barrio del Carmen, fueron fusilados todos los conspiradores sin excepción, incluyendo al inglés Robert Body y a un niño grumete del barco. También caen con ellos Flores Calderón y Fernández Golfín, entre otros militares y marinos. A Torrijos se le negó su última petición de mandar abrir fuego al pelotón de fusilamiento y el morir sin vendas en los ojos. Este fusilamiento ha quedado reflejado en el magnífico óleo realizado por Gisbert en 1888.

Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de San Miguel, excepto el de Boyd, que lo fue en el cementerio inglés, hasta que el Ayuntamiento de Málaga construyó en 1842 por suscripción popular un monumento fúnebre que se erigió en su honor en la plaza de Riego, hoy plaza de la Merced, frente a la casa natal del pintor Pablo Ruiz Picasso, y bajo cuyo obelisco reposan casi todos ellos dentro de tres cajas, una de plomo, otra de caoba y la tercera de cedro. Una cruz también recuerda el lugar de su muerte, hoy paseo marítimo.

El gobernador González Moreno, que sería conocido desde entonces como “el verdugo de Málaga”, recibió como premio el ascenso a teniente general y el mando de la Capitanía General de Granada. Al estallar la Guerra Carlista se pasó a este bando, muriendo asesinado en 1839 por unos voluntarios del Ejército.

El sacrificio de Torrijos sería recordado constantemente en los siguientes años, pues tras la muerte de Fernando VII en 1833, los liberales consiguieron el poder e incluso su viuda fue honrada con el título de condesa de Torrijos el 20 de mayo de 1838.

El Ayuntamiento de Madrid, de donde era Torrijos, acordó entre 1840 y 1841 que en la casa donde había nacido de la calle de Preciados se colocara su busto y la siguiente inscripción: “Aquí nació D. José María Torrijos. Defendió la Independencia y la Libertad de su patria. Murió en 11 de diciembre de 1831 arcabuceado en Málaga por el traidor general Moreno por haber intentado restablecer con las armas la Constitución”.

 

 

 

 

-1900. Se produce una gran riada en Cartagena que fue llamada, Riada de San Aniceto.

 

Almarjal en la Riada de San Aniceto.

 

-1946. En unas maniobras navales de las flotillas de destructores y submarinos que se estaban desarrollando al norte de la isla de Mallorca, el submarino C4, en la maniobra de salida a superficie, fue abordado accidentalmente por el destructor Lepanto. El Lepanto incrustó su roda entre la vela y el cañón proel del submarino, abriendo una brecha tal que se hundió irremisiblemente, llevando al fondo del Mediterráneo a los 44 miembros de su dotación, que estaba al mando del Capitán de Corbeta Reina Carvajal. El accidente tuvo lugar en demora 013 y 13 NM (nautical miles), del llamado "morro de la vaca", de Sóller.

 

Submarino C-4.

 

-1977. Es nombrado Alcalde de Cartagena, Don Bernardo García-Pagán Hernández.

 

-2008. Ramon García Pérez, recibe el premio Cartagenero del año 2007.

 

Ramón García Pérez. Fotógrafo.

 

-2019. Con motivo de unas maniobras navales que hace unas semanas tuvieron lugar en la zona del llamado “morro de la vaca” de Sóller, y en las que participó el submarino Mistral, su  comandante, tras hacer una ofrenda a los caídos, ordenó recoger una garrafa de agua, con la que se han embotellado pequeños recipientes, que hoy 27 de junio de 2019, tras la misa que ha tenido lugar en la capilla de la Base de Submarinos de Cartagena en memoria de los caídos este día de hace 73 años y a la que han asistido diversos huérfanos, se les ha obsequiado a cada uno con una de esas botellitas, para que tengan un recuerdo de este 73 aniversario. La Armada demuestra con actos como el de hoy, que no solo no olvida a sus caídos, sino que cada vez que tiene ocasión los honra debidamente.

 

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