Efemérides de Juan Manzanares García del 29 de junio
29 JUNIO
Incorporamos a las Efemérides de hoy una somera explicación de algún hecho, algún personaje, alguna institución o, alguna construcción, siempre relativa a Cartagena. Hoy: Antonete Gálvez.
EFEMÉRIDES DE CARTAGENA DEL 29 DE JUNIO
©Juan Manzanares García
-1605. Llega a Cartagena el capitán Don Pedro de Chaves con la orden del Marqués de los Vélez para ver la situación en que quedaban las barcas varadas en el Arenal de San Leandro y tomar determinaciones de acuerdo con el municipio para evitar los intentos de fuga que, con tanta frecuencia ocurrían con los moros esclavos y libertos que había en la ciudad.
-1612. Acuerda el Ayuntamiento que, las cartas de vecindad que otorgue a sus vecinos sólo serán válidas para un año y se pagará por cada una 34 maravedíes. También acuerda que se cobren 17 maravedíes por cualquier clase de licencia que emita el Ayuntamiento.
-1643. El alcalde de la ciudad hace saber a los regidores la situación en que se encuentra Orán por el cerco que le han puesto los turcos. Entre los regidores se entabla un fogoso debate porque todos querían ir a pelear con sus compañías y defender a la población de Orán, pero ante la imposibilidad de que fueran todos, se sometió a votación resultando elegido el regidor Don Lope Giner con su compañía.
-1690. Llega la noticia de la canonización de San Pascual Bailón, siendo guardián del convento de San Diego en Cartagena, fray Juan Cebrián, la cual fue celebrada con singularísimas demostraciones de júbilo y luminarias, las cuales hicieron de la noche oscura claro día, hasta el punto de que los vecinos de los campos que ignoraban la causa de tal claridad creyeron que la ciudad se abrasaba. El Duque de Veragua, ordenó que todas las galeras de su mando hiciesen salva real, y a su ejemplo la hicieron también muchas embarcaciones que en el puerto había.
San Pascual Bailón.
-1742. Se encarga de la guardianía del convento de San Diego en Cartagena fray José Rodríguez y, en dicho año fue tan grande la epidemia de tercianas que castigó a la ciudad, que sólo dos o tres religiosos de tan crecida comunidad podían asistir a los oficios de la Iglesia. En el siguiente año arreció la enfermedad de tal manera que solo un cocinero del convento quedó libre de ella.
Epidemia de tercianas.
-1753. Por Real Orden se manda entregar al contratista Don José Manuel Domínguez los materiales necesarios procedentes de las obras del Arsenal para construir el edificio de aduanas.
Edificio de Aduanas.
-1754. Nace en Cartagena Pedro Pablo de Sanguineto y Basso. Murió siendo capitán de fragata a bordo del buque de la Armada a su mando, Pomona, en acción de guerra. Célebre geógrafo. Había sido gobernador español de las Islas Malvinas. Comandante del VII Batallón de Cartagena y capitán del puerto. La Bahía de Sanguineto en Argentina se denominó así en su honor.
Placa en recuerdo de Don Pedro Pablo Sanguinetto en el Panteón de Marinos Ilustres.
-1810. Al comandante de la Partida de Infantería de África y Dragones Voluntarios de Lorca, se le mandan dos mil reales para que puedan poner herraduras a sus caballos.
Colocación de herraduras.
-1819. Nace en Torreagüera (Murcia), Antonio Gálvez Arce, conocido en la Revolución Cantonal como Antonete Gálvez, líder del Cantón Murciano.
Hablar de Antonete es hablar de revolución. Una vida marcada de principio a fin por la constante y tenaz lucha por unos ideales forjados en el republicanismo federal. Solo en personas como él cobra sentido la frase “tirarse al monte” en su máxima expresión.
Antonio Gálvez Arce, más conocido como Antonete, nació en el seno de una familia de labradores en la pedanía murciana de Torreagüera un 29 de junio de 1819. Compaginando el trabajo de la huerta con aprender a leer y escribir, se fue impregnando de las ideas liberales que le inculcaban los libros y su propio padre. En 1843 ya dirigía una columna de las Milicias Nacionales de Torreagüera y, en ese mismo año, se casó con su perpetuo amor Dolores Arce Tomás. Con ella tendría seis hijos, siendo el hogar familiar el Huerto de San Blas.
Junto a la política y la oratoria, la lucha armada siempre fue uno de los instrumentos que Antonete mejor supo utilizar para defender los ideales en los que tan fervientemente creía.
No sería hasta el denominado Sexenio Revolucionario cuando su figura alcanzaría la fama de revolucionario que le acompañaría hasta su lecho de muerte. Al enterarse de la llegada a Cartagena del General Prim en la fragata Zaragoza en septiembre de 1868, Antonete se dirige a Murcia con 500 jóvenes para secundar la revolución denominada como “La Gloriosa”. Con ella se consiguió el exilio de Isabel II y la llegada de Amadeo de Saboya al trono español, estableciéndose así un régimen político democrático en forma de monarquía parlamentaria.
Antonete, ya como concejal en el Ayuntamiento de Murcia, organizaba la Milicia mientras se reafirmaba en la idea de una república federal junto a sus amigos Jerónimo Poveda y Diego Rueda. Ideales que le llevaron a unirse a la conspiración dirigida por burgueses antidinásticos contra el monarca de la Casa de Saboya, siendo el 30 de septiembre de 1869 cuando se alzó en armas en la sierra del Miravete con el objetivo de la supresión de quintas y consumos. Cuatro días aguantaron estos 800 rebeldes huertanos hasta que, al estar rodeados en la sierra y faltos de munición, escaparon de las fuerzas centralistas. Al ser condenado a pena de muerte, Antonete se embarcó desde Torrevieja hacia Orán, no volviendo a su tierra hasta la amnistía de marzo de 1870.
Vuelto del exilio con fuerzas renovadas para difundir la idea federal, trabajó en la organización y propaganda del federalismo en su tierra. Fue en contra de las levas para luchar en las guerras coloniales cuando Antonete volvió a dirigir a 500 hombres de los quintos huertanos en 1872 con la ayuda de su hijo Enrique, realizando una jugada estratégica en la que acabó tomando, aunque por poco tiempo, la ciudad de Murcia con una pequeña parte de sus efectivos.
Tras la renuncia al trono del rey Amadeo I y la consecuente aprobación de la I República española en febrero de 1873, Estanislao Figueras acaba presidiéndola provisionalmente. Un hecho histórico fuertemente celebrado en Murcia y Cartagena con la presencia de Antonete, el cual ocupó el cargo de diputado en las Cortes en marzo y recibió el título de presidente de honor del Partido Federalista Murciano por su lucha incansable en expandir los ideales republicanos.
En las elecciones de mayo ganaron por mayoría absoluta los republicanos federales, estando entre los diputados elegidos por la provincia de Murcia Antonete Gálvez.
En junio se acabó aprobando la República Federal, hecho que supuso la dimisión de Estanislao y la elección como presidente del federalista Francisco Pi i Margall. Pero la lentitud, el retraso y las diferentes trabas que se dieron durante los diferentes gobiernos a la idea federal, la crisis económica y el envío de jóvenes a las guerras coloniales, generaron una gran inestabilidad política que provocó la insurrección política del cantonalismo, levantamiento en el que Antonete se erige como una figura determinante.
Desde Madrid, el Comité de Salud Pública dirigido por Roque Barcia orquestó la sublevación en diferentes ciudades de España. El apodado León de Torreagüera organizó el levantamiento cantonal en Cartagena junto al general Contreras, Manuel Cárceles y otros tantos republicanos federales, forjándose así la idea de formar un cantón con territorios que conformaban, en gran medida, el ya extinto Reino de Murcia.
Cartagena realizó el pistoletazo de salida proclamando el Cantón el 12 de julio de 1873 a manos de Manuel Cárceles, comenzando con la negación al cambio de relevos de la guarnición del castillo de Galeras y constituyéndose la Junta Revolucionaria de Salvación Pública. Mediante esta sublevación se tomó el ayuntamiento, el arsenal y las baterías de costa, pero la flota de cinco fragatas, dos vapores y una corbeta amarrada en el puerto cartagenero tuvo que esperar a la arenga de Antonete para que la tripulación de la armada española se adhiriese a la causa cantonal.
Tras varias juntas y gobiernos provisionales, se creó la Junta Revolucionaria dirigida por Roque Barcia, siendo nombrado Antonete Gálvez General de las Fuerzas de Mar y Tierra. El 15 de julio la Junta de la ciudad de Cartagena reclamó “que se lleve a efecto la formación del Cantón Murciano, con la autonomía municipal y Cantonal”, coexistiendo en la ciudad portuaria tanto en el propio gobierno del Cantón Murciano como el gobierno republicano de la Federación Española.
Numerosas ciudades del Levante y Andalucía proclamaron cantones.
Tras ser elegido en las Cortes Nicolás Salmerón como nuevo presidente de la República, este realizó todo lo posible para sofocar los diferentes cantones, los cuales tomó uno a uno entre finales de julio y principios de agosto, a excepción del de Cartagena
Desde Cartagena se intentó expandir el cantonalismo mediante una serie de incursiones por tierra y mar, además de tratar de conseguir víveres y dinero para continuar la revolución. En cambio, mientras que en Lorca el obispo Landeira rehusó reunirse con los cantonales y se formó una Junta de Salvación tan efímera como la presencia de Antonete en la ciudad del sol, en Orihuela confluyeron en la Glorieta con la Guardia Civil venciendo los cantonales y consiguiendo un cuantioso botín.
El gobierno central declaró piratas a los cantonales, por lo que las potencias extranjeras del momento, como alemanes e ingleses, apoyaron al gobierno central dadas las convenciones internacionales sobre piratería. Uno de estos episodios lo vivió Antonete en sus propias carnes, tras obtener la proclamación, aunque efímera, del cantón de Alicante a bordo de la fragata blindada Victoria. Tras requisar en esta ciudad la embarcación El Vigilante y obtener un cuantioso botín de Torrevieja tras su adhesión voluntaria al Cantón Murciano, una fragata alemana dirigida por el comodoro Reinhold von Werner apresó a los cantonales a su entrada en Cartagena. Una pérdida fatídica subsanada por la oratoria y diplomacia de Antonete que consiguió salir indemne de esta situación, con la única pérdida de parte del botín y la embarcación obtenida en Alicante.
La situación de bloqueo era cada vez más asfixiante, sufriendo Cartagena ataques por tierra y mar, hasta el inicio del sitio de la ciudad en el mes de octubre.
La ciudad portuaria, sitiada e intensamente bombardeada, fue tomada por el general José López Domínguez el 12 de enero de 1874, tras la capitulación firmada por una comisión de la asamblea revolucionaria. Antonete se mostró intransigente a la rendición esperando que, tras el golpe de estado de Pavía, otros focos se alzasen en su contra. Para su desgracia, esta situación no se produjo ante la promesa de indulto general y el reingreso en el ejército de los sublevados, compromiso que fue vagamente cumplido.
Antonete huyó hacia Orán junto a cientos de cantonales en la fragata Numancia en una fuga exprés. El Cantón de Cartagena sobrevivió a la propia I República española, formándose en la Numancia el Gobierno provisional de la Federación española. La Argelia francesa no ofreció la ayuda esperada por los tripulantes de esta embarcación, acabando estos presos en diferentes puntos de la costa norteafricana.
Tras ser recluido en la lejana y casi desértica población de Guelma y conseguir un visado a Suiza, Antonete vuelve a Torreagüera a dedicarse a la minería tras la amnistía concedida por Alfonso XII.
No le impidieron a Antonete Gálvez, a sus 67 años retomar las armas en el castillo de San Julián de Cartagena, acto por el cual volvió a ser perseguido bajo pena de muerte, huyendo por enésima vez a Orán y acogiéndose de nuevo a un perdón regio. En los últimos años de su vida recibe el indulto del estado y acepta un puesto de concejal en el ayuntamiento de Murcia, luchando por los intereses agrarios de los huertanos y asumiendo parte de la organización de los problemas de la inundación de la riada de Santa Teresa.
Pese a ser tildados por sus contemporáneos de intransigentes y rebeldes por considerar radicales sus pretensiones, las peticiones del levantamiento cantonal exigían numerosas medidas que actualmente se consideran imprescindibles en un estado democrático de derecho: la descentralización del estado, la supresión de las quintas, la reducción de la jornada laboral, la enseñanza obligatoria, el control del trabajo infantil, la abolición de la pena de muerte y la esclavitud en ultramar, entre otras. Entre el mito y la realidad, es necesario ver en las ideas del Cantón y en figuras como el revolucionario Antonete Gálvez, una auténtica lucha por la defensa de las libertades y derechos de la sociedad en uno de los periodos más interesantes de la historia española como es el siglo XIX.
Tras su muerte el 28 de diciembre de 1898, el obispo de la Diócesis de Cartagena prohibió su entierro en suelo santo, siendo trasladado su cuerpo al cementerio de su pueblo 50 años después. No fue hasta 1998, en la conmemoración del primer centenario de su muerte, cuando el Ayuntamiento de Murcia lo reconoció como Hijo Predilecto, quedando materializada su incansable lucha por las libertades en el simple nombre de una calle en la ciudad de Murcia y en un busto descuidado en su Torreagüera natal y, en el 2022, un Parque con su nombre en Cartagena.
Antonete Gálvez en tiempos del Cantón de Cartagena.
-1827. Por excesos cometidos en el desempeño de su cargo y haber insultado y maltratado a unas vecinas del arrabal de San Roque, la Justicia metió en la Cárcel Pública al sereno de dicha barriada, Juan Gómez.
-1891. A las cuatro de la tarde, el Alcalde Don Ángel Moreno inaugura el derribo de murallas en la parte comprendida entre la pescadería y el presidio.
-1908. Nace en Cartagena, Luis Ripoll López. Capitán. El inicio de la guerra civil lo sorprende en Ceuta. Herido en el ataque a la puerta del Cambrón de Toledo, en 1937 muere en los alrededores de Pinto. Le fue concedida la Laureada de San Fernando. Era hijo del también capitán y Laureado Antonio Ripoll Sauvalle. La calle de Cartagena Capitanes Ripoll está dedicada a ambos, padre e hijo.
Capitán Luis Ripoll López.
-1934. La escuadrilla mandada por el comandante Franco y, dividida en tres patrullas, mandadas éstas por Llorente, Burguete y Garrido, comienzan desde el aeropuerto de los Alcázares, con once aviones Dormier, similares al Plus Ultra, con motores Hispano Suiza, a dar la vuelta a España. Tardaron 16 días en hacerlo.
-1966. Muere el trovero Pedro Pérez Ros, más conocido como "Pedro Cantares".
-1987. Es elegido Antonio Vallejo Alberola del Partido Cantonal, alcalde de Cartagena.
-1995. Carthagineses y Romanos. Se inscribe en el Registro de Asociaciones la Legión Romana, LEGIÓN TRIBUNOS DE ROMA, formada por el Grupo de amigos caballistas. Fue una de las legiones fundadoras.
Estas Efemérides y las del resto del calendario se podrán encontrar recopiladas en el libro EFEMÉRIDES DE CARTAGENA, de reciente publicación.
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