El Cebé se queda sin oxígeno (64-84)

El Cebé se queda sin oxígeno (64-84)

El Cebé se queda sin oxígeno (64-84)

El Caesa FC Cartagena CB, ante un Gizpúkoa superior y mucho más certero, logra una de sus más pobres anotaciones y puede quedarse hoy sin 'colchón' en la lucha por evitar el descenso de categoría.

Firma Carlos Illán / Marian García 

Partido de la jornada 18 de Primera FEB disputado ante un millar de espectadores en el Palacio de Deportes de Cartagena, que sigue con su pobre calidad de megafonía. Esta vez fue una abeja la que, en lugar de la liebre, recorrió las gradas. 

MARCADOR CADA 5 MINUTO. 4-14, 10-25 (primer cuarto), 19-36, 28-50 (descanso), 37-61, 46-66 (tercer cuarto),53-72 y 64-84.

PARCIALES DE CADA CUARTO. 10-25, 18-25, 18-16 y 18-18. 

Mal, muy mal se pone la cosa. Lo bueno es que sólo bajan dos equipos y el Cebé es el antepenúltimo, pero si hoy, en el duelo entre los que tiene por debajo, gana Palma a Melilla, habrá sido alcanzado y ya estará en ese odiado furgón. Quedan bastantes jornadas, pero no termina de llegar una reacción sólida, sino continuos brotes negativos que generan, como anoche, que algunos espectadores opten por irse cuando quedan minutos para el final. 

¿Y que pasó esta vez?, pues que el Gizpúzkoa es mejor y estuvo muy entonado, mientras que el Cebé es peor y falló mucho. Vamos por partes. Los donostiarras están en alza en la liga (ya son cuartos), pero es que en la primera mitad alcanzaron los 50 puntos, cuando su media estaba en 37. Luego, en la segunda mitad, el porcentaje y los números fueron más normalitos. Por contra, el Cebé se quedó en una media de 16 puntos por cuarto. Muy, muy pobre. A los jugadores no se les puede decir que no lo intentasen, pero... ¿faltó suerte o puntería? También pudo ser mala selección de tiro, que hubiera un plástico transparente (¡?) en el aro o, simplemente, falta de lucidez colectiva, incluido en el entrenador, pues Félix Alonso tampoco encontró una solución. Por cierto, desconozco el motivo, de que jugase poco Faverani ante uno de sus antiguos equipos. Quizás tenga problemas físicos, no lo sé. Pensé que dado el pobre acierto en el lanzamiento se podía optar por meterle balones, pero no fue así. No hace mucho era un jugador fundamental y ahora participa poco. ¿Por qué será?

Bien, volvamos al tema. El Cebé, que en el primer cuarto tuvo una laguna de más de cuatro minutos sin meter punto alguno, tuvo un 35% de acierto de tiro en juego por un 53% su adversario, que además fue mejor en el tiro libre y en los rebotes. 

Con todo lo que estoy exponiendo deducirá que poco duelo existió, más bien ninguno, como refleja el marcador cada 5 minutos. Nada más empezar el encuentro, marcador de 1-7 y enseguida llegaron los 10 puntos de distancia (4-14), que se ampliaron con el 10-28 del inicio del segundo cuarto, al que sucedieron los tanteos de 21-45 y 28-50, que fue el que lució al intermedio. Ya estaba todo bien hecho por un lado (Gizpúkoa) y mal hecho por otro (Cartagena). Los dos siguientes cuartos se los llevó el Cebé, pero con tanto desnivel previo, quedó en mera anécdota, siendo el contraste principal que perdió letalidad un cuadro vasco que tuvo en Tate y en Javier Nicolau a dos de los puntales dentro de un destacado bloque.  

De los segundos 20 minutos apuntar los desniveles de 39-65 y un posterior acercamiento a 53-70, con varios ataques de reducir más desperdiciados. En ese último cuarto hay que reseñar que los visitantes tardaron siete minutos y medio en cometer su primera falta. El dato es significativo. 

El arbitraje no influyó en la derrota. Bien es cierto que sigue la tónica de ayudar a más fuerte (casi nunca esta temporada es el Cebé), pero era tanta la desigualdad de los contendientes que ese tendencia no fue decisiva. Sí se llevaron una ovación cuando pitaron una falta a Gizpúkoa tras bastantes minutos.  

También quiero destacar que, dentro del desaguisado y falta de acierto, me gustó el espíritu de lucha de los jugadores locales, pero, sobre todo, a la afición. Cualquier detalle lo aplaude. Disfrutaron con los tres tapones casi seguidos de Polynice en el mal primer cuarto del equipo y dedicaron la tradicional y merecida ovación a Alberto Martín por su raza, entre otros momentos. El aficionado tiene ganas, pero el equipo tiene que darle cosas, bastantes más cosas. 

Un apunte final. En las pantallas vimos que cada partido aumenta el número de patrocinadores y colaboradores del club. Sin duda, es el resultado de un magnífico trabajo de despachos y visitas. Ojalá el equipo pronto esté a esa misma altura para no perder el baloncesto profesional. Clave será el partido de este miércoles (20.30 horas), otra vez en Cartagena, ante Palma, un rival directo.

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