Rincón Literario de Paco Marín: "Madrid, noche de tres años"
TÍTULO: Madrid, noche de tres años
AUTOR: Antonio Cano Gómez
EDITA: MurciaLibro (2025, noviembre)
Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15,5 x 23 cm. Número de páginas: 224. PVP: 18,90 €. ISBN: 978-84-15516-82-8
Lectura muy interesante y fluida. Es muy difícil el ver, y comprender, en la lejanía los oscuros episodios que acontecieron durante la Guerra Civil española y más difícil el saber que ocurrió con tantas y tantas personas. En este caso, el averiguar que pasó con Ramón Goenaga.
Venganza y rencor. Rencor y venganza. Dos monedas de cambio de aquellos terribles años.
Es muy complicado mantener el pulso neutral. Antonio Cano lo consigue. Misterio/duda. Callejones oscuros/cunetas…
Léanla. No se arrepentirán.
«No voy a caer en el tópico de que la Guerra Civil fue una barbarie, que también. Fue una noche de tres años». Con estas palabras se expresa uno de los personajes de esta novela, que explora un oscuro episodio acaecido justo antes del final de la contienda, en marzo de 1939, y que supuso la desaparición del obrero Ramón Goenaga. ¿Qué ocurrió con él? ¿Cómo fue posible que, de pronto, se evaporara en el centro de Madrid y no haya vuelto a tenerse noticia suya?
En 2003, una llamada telefónica efectuada por su hermana a un programa de radio pone en marcha la operación de búsqueda. Las hipótesis son contrapuestas: o murió a manos de un miembro de la Quinta Columna antes de la entrada de las tropas nacionales, o cayó víctima de alguien de su propio bando tras los enfrentamientos como consecuencia del golpe de estado de Casado.
Por primera vez, descubrimos un mosaico de personajes durante la Guerra Civil elaborado sin el menor indicio de maniqueísmo encubierto, quizá una novedad entre tantas revisiones noveladas sobre este período de nuestra historia, cuyos autores no evitaron dejar patente esa división entre «buenos y malos» por su ideología.
Antonio Cano Gómez (Alcantarilla, 1981), es Licenciado en Derecho y secretario de Ayuntamiento. En 2017 publicó su primera novela, “Epitafio en la arena” (Edit. Malbec), de la que se lanzaron dos ediciones y donde se refundía el género policiaco con el trasfondo político de la vida española durante el franquismo. Su segunda obra narrativa, “Marcha fúnebre de violín”, se alzó con el premio de Novela Breve de la editorial MurciaLibro en 2018, siendo publicada al año siguiente. En ella, el autor vuelve a mezclar una trama policial con la historia de España como fondo, intentando plasmar, a través de sus personajes, las distintas sensibilidades sociales y políticas de nuestro país durante la transición. Su nueva y ambiciosa propuesta, “Madrid, noche de tres años”, sigue transitando la vida política española, esta vez en dos tiempos diferentes que recorren paralelamente diversos momentos de la historia de nuestro país.
Inauguramos las reseñas del año 2026 de la mano de Antonio Cano Gómez… Gracias…
P.- Por favor, presente a Antonio Cano Gómez.
R.- Soy de Alcantarilla, Licenciado en Derecho y funcionario de carrera (secretario de ayuntamiento). Además de eso, cuento con tres novelas publicadas. La primera fue "Epitafio en la arena" (2017), que fabulaba sobre una investigación partiendo del conocido como "misterio de las tres copas de Mazarrón" y retrataba la España que salía de la posguerra siendo las pesquisas policiales el vehículo para mostrar al lector esa realidad social. La segunda, "Marcha fúnebre de violín" (2019), partía de un asesinato en un pueblo ficticio de La Mancha albaceteña para retratar así las distintas sensibilidades de la España de la Transición. Ahora acabo de publicar "Madrid, noche de tres años", que también parte de un enigma, pero se aleja en algo de la novela policiaca clásica en la que se enmarcaban las otras dos novelas.
P.- ¿Desde cuándo escribe y por qué?
R.- Desde 2010, cuando escuché hablar del "misterio de las tres copas" y pensé que allí podía haber una historia interesante y comencé a escribir "Epitafio en la arena". Escribo como un reto, ya que siempre he envidiado a quien tiene la cualidad de saber crear una historia y hacerlo bien. También me mueve la ambición de llegar a mucha gente y superarme de una novela a otra.
P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace "Madrid, noche de tres años"?
R.- La idea de "Madrid, noche de tres años" surge más o menos en 2018, cuando al acabar "Marcha fúnebre de violín" pensé en escribir sobre la indagación de un misterio de la Guerra Civil. El reto era construir una serie de personajes de ambas ideologías y no dividirlos en buenos y malos en función de sus ideas, sino plasmando que en una situación extrema como fue nuestra guerra aflora lo mejor y lo peor de todo el mundo. Hasta ahora se ha revestido de una aureola de heroísmo a los perdedores y de tiranía a los ganadores por el simple hecho de ser eso: perdedores unos y ganadores otros. En "Madrid, noche de tres años", ambientada en zona republicana, durante la guerra los malos son los republicanos y los buenos los nacionales debido al rol de represores los primeros y reprimidos los segundos. Cuando acaba la contienda se da la vuelta a la tortilla y cambia la manera con la que el lector los percibe, dejándolo descolocado al ser consciente de que esa dicotomía simplona es un planteamiento maniqueo en el que muchos han incurrido, en la literatura y en el cine, al escribir sobre la Guerra Civil hacer películas sobre ella.
P.- ¿Por qué dedica el libro a Vizcaíno Casas y Almudena Grandes?
R.- Primero, para dejar claro lo que se puede esperar de mí en lo que respecta a las influencias que, como lector, me han forjado como autor: alguien a quien siempre le ha resbalado (por utilizar un lenguaje coloquial) la ideología de los autores a los que ha leído y sólo he mirado la calidad de sus obras en cuanto al estilo con el que están escritas y considerando secundario la ideología que de ellas se desprende. Con los articulistas actuales me ocurre lo mismo: tengo como columnistas de cabecera tanto a Jorge Bustos y Jiménez Losantos por un lado (la derecha) como a Manuel Vicent, Luz Sánchez Mellado o Manuel Jabois por otro (la izquierda).
La dedicatoria también es provocativa: busca remover a quien sólo lee a autores de una determinada tendencia política como el que se pone de forma voluntaria anteojeras limitándose ver más allá de unas ideas en las que reafirmarse.
P.- ¿Por qué el título? ¿Manejó algún otro?
R.- El título hace referencia a la tiniebla emocional que supuso la Guerra Civil. Manejé también el de "Madrid, patio interior" por la importancia de la comunidad de vecinos en la historia, pero lo descarté porque daba imagen de un costumbrismo que, aunque se encuentra en la obra, no es el elemento a destacar.
P.- ¿Queda mucho por saber sobre la Guerra Civil española?
R.- No. Creo que se sabe todo. Otra cosa muy distinta es si sigue teniendo potencial para fabular sobre historias ambientadas en ella, que yo creo que sí. La literatura tiene, entre otros fines, analizar la conducta humana describiendo historias en las que se muestre la personalidad de los personajes a través de esas historias y reflejar sus contradicciones. Hacerse preguntas, aunque no se conozcan las respuestas. Y en una situación límite como fue aquella se pueden crear aún infinidad de situaciones de ficción que den lo mejor de una novela.
P.- ¿Es complicado mantenerse neutral a la hora de relatar algunos hechos?
R.- Es que se confunde neutralidad con objetividad y son cosas distintas. Se puede ser totalmente objetivo y no ser neutral. Si afirmamos que en el verano de 1936 la ciudad de Granada vivió entre sus civiles afines a la izquierda una represión brutal e inhumana, con miles de fusilados entre Víznar y Alfacar por el hecho de que la ciudad estaba rodeada de los republicanos, nos ponemos de lado de los civiles afines a la izquierda masacrados de forma genocida. Eso no es ser neutral, pero sí es ser objetivo. Y si recordamos que en noviembre de 1936 se fusiló de forma cruel y despiadada a miles de ciudadanos afines a la derecha en Paracuellos ante una hipotética toma de la ciudad por los nacionales, nos estanos poniendo del lado (no puede ser de otra manera) de esos civiles de derechas, por lo que volvemos a no ser neutrales, pero sí objetivos.
Muchas veces en las que he aludido aisladamente a una esas masacres sin citar otra porque en ese momento procedía hablar de esa en concreto, me han recriminado no citar las del otro bando, tachándome de parcial. Me es indiferente; no me ofende lo más mínimo. Desde el momento en que soy capaz de ganarme la vida trabajando, no tengo interés en quedar bien con ningún sector ideológico para beneficiarme de eso como autor.
P.- Si pudiera ¿le gustaría dedicarse solo a la escritura?
R.- No le quepa la menor duda. Pero usted lo ha dicho: si pudiera. De la escritura viven muy pocos. Hace falta ser muy bueno y llegar a editoriales estatales.
P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?
R.- Antes leía mucho género policiaco; ya no. Me gusta mucho, en narrativa española, el inconmensurable Ignacio Martínez de Pisón. También los autores a los que le dedico el libro, evidentemente. Citaría, asimismo, a Javier Cercas. De fuera de España, a Nickolas Butler y Maggiie O´Farrell (de esta, las ambientadas en nuestros tiempos, no las que ha escrito de temática renacentista, pese a ser las más vendidas). En cuanto al género, no me canso de leer las ambientadas en la Guerra Civil, Franquismo y Transición. Más que elegir como favorito algún género, lo excluiría: no leo novela fantástica ni de ciencia ficción. No por prejuicios ni porque las considere géneros menores en absoluto, ya que una novela o está bien escrita o no, y el género no condiciona la calidad. Simplemente, son dos tipos de novela con los que, como lector, no disfruto.
P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo?
R.- "Lejos de Toledo", de Ángel Wagenstein. Sobre la vida a mediados del siglo XX de un niño sefardí en Bulgaria.
P.- Recomiende, por favor, un par de títulos.
R.- Es muy difícil elegir dos. Pero si tuviera que hacerlo entre los que me han tenido más absorto leyendo en los últimos años citaría "El embalse 13", de John Macgregor, y "El dolor de los demás", de Miguel Ángel Hernández. La primera, parte de la desaparición de una niña en una excursión en un pueblo de la Inglaterra rural para crear una historia coral sobre el transcurso de la vida de los habitantes del pueblo a lo largo de los años en la que la resolución del caso termina siendo algo irrelevante y lo principal es la atmósfera con la que el autor refleja el paso del tiempo y el devenir de la vida. Con "El dolor de los demás", Miguel Ángel Hernández recurre a la autoficción para recordar el crimen cometido por un vecino suyo siendo él adolescente y la manera con la que lo marcó.
P.- ¿Qué manías tiene a lo hora de escribir?
R.- Soy muy irregular escribiendo, con mi segunda novela tardé seis años y con la tercera cuarto. Más que manía, que no puedo escribir con hambre porque no me concentro. La pregunta de la manía a la hora de escribir es muy recurrente en todas las entrevistas y presentaciones. Pero sí sólo tengo esa, no tengo más remedio que repetirme en la respuesta.
P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora...si la hubiere.
R.- Del propio Miguel Ángel Hernández, antes citado. Cuando me dedicó "El dolor de los demás" me puso algo así como "A Antonio, autor que sabe que las historias que queman merecen ser contadas". También destacaría la satisfacción de que en las cuatro o cinco veces que me han llamado de clubes de lectura con mis dos primeras novelas, siempre ha habido alguien que tras leérsela (recordemos que los ejemplares de los clubes de lectura los distribuye la Biblioteca Regional) la ha comprado por haberle gustado mucho y me la ha traído a la reunión para que se la firmara.
P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer "Madrid, noche de tres años"?
R.- Para leer de una vez una novela de la Guerra Civil que no deje la sensación de haber leído una historia que simplifique a la gente por su ideología, y que deje claro que no hubo buenos y malos por el hecho de ser de un bando u otro. Y porque la trama, creo, engancha al lector.
P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?
R.- Involucrarme en la promoción de "Madrid, noche de tres años" en todo lo que mi editor, Fran Serrano, me encomiende para ese fin, y terminar mi cuarta novela.