Rincón Literario de Paco Marín: " El mundo acabará en viernes"

El mundo acabará

TÍTULO:     El mundo acabará en viernes

AUTOR:      Manuel Moyano

EDITA:       Menoscuarto (2025, septiembre)

 

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 14 x 21 cm. Número de páginas: 224. PVP: 17,90 €. ISBN: 978-84-15740-83-4

 

¿Qué relación hay entre una plaga de langostas y el festival de Eurovisión?

Equilibrio perfecto entre una trama más que disparatada, en la que se convierte lo excepcional en verosímil, y la Apocalipsis en puro divertimento literario.

Lean “El mundo acabará en viernes” y se toparán con una colección de hechos divertidos y esperpénticos, amén de descripciones y diálogos justos a los que nole faltan ni sobran palabras.

Manuel Moyano construye una narración coral que mezcla ironía, lirismo y un humor afilado, capaz de extraer luz incluso de la catástrofe. Con ritmo ágil y un imaginario sorprendente, la novela convierte plagas de langostas, festivales televisivos y escritores resucitados en materia literaria de primer orden.

Lean, reitero, y sigan leyendo hasta el final, ¡impresionante!

 

El psiquiatra con ancestros vascos e ínfulas literarias John Ekaverya decide hacerse cargo de un extraño paciente que ha aparecido caminando desnudo por las carreteras de Idaho. Myriam Shejav, encargada de atrezo para una productora audiovisual, acoge en su casa de Tel Aviv a un apuesto joven sin hogar mientras se prepara para un evento televisivo que será retransmitido a escala mundial. A las afueras de Londres, el paparazzo Mihir Boshu se topa con un caso extraordinario que podría reportarle sustanciosos beneficios. La gigantesca silueta de un ser vermiforme y narcisista se recuesta sobre las nubes mientras Boris Woon, todopoderoso dueño del Grupo Babylon, maquina la forma de abortar sus planes.

 

Manuel Moyano (Córdoba, 1963) vivió su infancia y adolescencia en Barcelona y reside en Molina de Segura (Murcia). Como novelista ha publicado “El imperio de Yegorov” (Finalista del Premio Herralde y Premio Celsius en la Semana Negra de Gijón), “La coartada del diablo” (Premio Tristana), “La agenda negra”, “El abismo verde”, “La hipótesis Saint-Germain” (Premio Carolina Coronado) y “Los reinos de Otrora”. Muestras de su narrativa breve son “El amigo de Kafka” (Premio Tigre Juan), “El oro celeste”, “El experimento Wolberg”, “La versión de Judas” y la colección de microrrelatos “Teatro de ceniza”. De su obra de no ficción destacan “Dietario mágico”, “Mamíferos que escriben” o el diario “Polvo en los zapatos”. Es autor de los libros de viajes “Travesía americana”, “Cuadernos de tierra” y “La frontera interior: viaje por Sierra Morena” (Premio Eurostars). Ha sido traducido al neerlandés y al italiano.

 

Antes de que el mundo acabe departimos con Manuel Moyano… Un placer…

P.- Por favor, recuerde a los despistados quién es Manuel Moyano.

R.- Alguien que pasaba por aquí… Y para quien la literatura es tal vez una de las pocas cosas que justifican nuestra existencia, aunque no la única.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace "El mundo acabará en viernes"?

R.- Hace años me vino a la cabeza una idea que anoté en mi cuaderno: narrar el Apocalipsis que se describe al final de la Biblia como si ocurriera en nuestros días, en la sociedad actual. El advenimiento de la pandemia creó de repente un ambiente que parecía realmente apocalíptico (ciudades vacías, carreteras sin coches, el miedo a extinguirnos como especie) y ello, junto a la abundancia de tiempo disponible, propició que me decidiera a materializar esa idea que hasta entonces no pasaba de una frase. Luego, borré todo rastro de la pandemia en el libro.

P.- ¿Cuál fue su intención al escribir esta novela?

R.- De algún modo, mostrar que los seres humanos no cambian, siguen atados a sus ambiciones, manías y obsesiones como si fuesen eternos, incluso cuando se les está anunciando que todo va a desaparecer.

P.- ¿Qué se le ocurrió antes: la idea del fin del mundo o el día concreto? Y otra cosa ¿por qué en viernes?

R.- Curiosamente, el título se me ocurrió antes que la novela, lo que no es usual. Lo más frecuente para mí es escribir un libro y luego darle muchas vueltas a cómo llamarlo. Además, ese título contiene un oxímoron, el contraste entre “el mundo acabará” (algo tremendo) y “en viernes” (que es algo cotidiano, casi funcionarial), y creo que eso determinó incluso el tono humorístico o sarcástico del libro.

Inicialmente, el título era “El mundo acabará en jueves”, pero la mecánica de la propia historia me condicionó a cambiarlo a “viernes”, y eso añadió un nuevo matiz de humor al título, puesto que el viernes es justo cuando la mayoría de la gente termina la semana laboral, por lo que la jugada de que el mundo acabe justo ese día y no cualquier otro resulta especialmente cruel.

 

P.- Un psiquiatra en Idaho. Una técnica en Tel Aviv. Un paparazzi en Londres. ¿Por qué personajes y lugares tan distintos para narrar el fin del mundo?

R.- Por la propia idea de mundo, de planeta Tierra. No podía o no debía abordar acontecimientos a esa escala limitándome a un punto del mapa, quería poner muestras de distintas gentes enfrentándose al fin de los días. Esa estrategia narrativa también vino condicionada por algunos personajes e ideas que tenía en mente.

P.- Hemingway. ¿Qué le atrae de él para llevarlo al apocalipsis?

R.- Borges decía que un escritor debe abordar dos obras: sus libros y su personaje. Hemingway hizo esto último tan bien que su personaje casi eclipsa sus libros, e incluso gente que no lo ha leído jamás puede identificarlo si lo ve en una fotografía. Aparte, yo conocía bien su biografía porque escribí un cuento (inédito) sobre su estancia en Pamplona. De algún modo, me vino bien para desarrollar una de las líneas narrativas de la novela.

P.- ¿Cuánto de humor hay en la historia?

R.- Creo que mucho, o el necesario. Tengo la idea de que la literatura, la buena literatura, debe contener humor, lo cual no significa que deba ser una ópera bufa. La vida es algo muy extraño, a menudo trágico, así que la mejor arma que tenemos para sobrellevar eso es relativizarlo todo, y quizá no haya mejor arma que el humor para conseguirlo.

P.- ¿Qué haría usted si el mundo acabase el próximo viernes?

R.- Me lo han preguntado otras veces. Rodearme de mis seres queridos, desde luego, y cogerme una borrachera de las buenas. El alcohol, como el humor, es también un gran relativizador.

P.- Venda su novela ¿por qué hay que leer "El mundo acabará en viernes"?

R.- Digamos que es un guiso con muchos ingredientes, y creo que bien dosificados: la intriga, la aventura, lo épico, lo lírico y, por supuesto, el humor, como bien has señalado. Varias líneas narrativas confluyen en una conclusión lógicamente apocalíptica que el crítico Alfonso Vázquez ha calificado de “mascletá final”. Por otro lado, y muchos han señalado esto, es una novela osada, atrevida, sobre todo en su tratamiento de las creencias religiosas.

P.- Sus planes a medio y corto plazo ¿son?

R.- Sobrevivir al fin del mundo.