Rincón Literario de Paco Marín: "Presagio"

Presagio
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Rincón Literario de Paco Marín: "Presagio"

TÍTULO:     Presagio

AUTOR:      Juan de Oñate

EDITA:       Plaza & Janés (2025, octubre)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15,2 x 23 cm. Número de páginas: 328. PVP: 20,81 €. ISBN: 978-84-01-03728-3

Frente a nosotros un genial relato de intriga histórica, que nos obliga a reflexionar sobre los poderes del conocimiento y de la curiosidad humana.

A lo largo de la trama nos tropezamos con dilemas humanos, tales como: la fuerza de lo escrito y el peso de la tradición, dilema entre razón y fe, búsqueda continua del conocimiento. El autor explora la disyuntiva entre los misterios de la vida y la muerte y como, esta disyunción, puede llevar a los protagonistas a traspasar límites morales, espirituales y personales.

Lectura muy recomendable… sí o sí.

Monasterio de San Julián de Samos, Lugo, 1951. Dos novicios se ven envueltos en un accidente que desencadena un incendio en la licorería del edificio. Mientras uno resulta gravemente herido, el otro, lucha por salvar los libros de la biblioteca antes de que el fuego los consuma.

Ribadeo, Lugo, 2023. Ante la aparición en un archivo familiar de un libro que parece presagiar muertes, un historiador y un periodista inician una investigación para desentrañar la verdad sobre estos rumores. Pero lo que no saben es que están a punto de enfrentarse a un complot internacional que implica a grupos mediáticos y organizaciones criminales en la sombra.

Juan de Oñate (Madrid, 1975) es director de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Geografía e Historia (especialidad en Historia del Arte) por la Universidad Autónoma de Madrid, es autor de las novelas “El efecto Peruggia” (publicado con Entrelíneas Editores en 2019 y con Ediciones Lastarria y de Mora en 2022) y “Summa mortis” (Larrad Ediciones, 2022), y de ensayos como “Fenómeno mediático y sociológico en torno a La Gioconda y a la copia del Museo del Prado” (Museo del Prado, 2021) o “Leonardo 500: La Gioconda” (Skel, 2023). Esta es su primera obra con Plaza & Janés.

Bienvenido al Rincón Literario… Gracias…

P.- Por favor presente a Juan de Oñate.

R.- Soy un historiador, especializado en historia del arte, que aterrizó en el mundo del periodismo hace más de veinte años. Desde entonces compatibilizo mi trabajo como director de la Asociación de Periodistas Europeos con mi gran pasión, la escritura.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace "Presagio"?

R.- “Presagio” fue la primera novela que escribí hace ya unos años y podríamos decir que nació de un reto, pero no quise publicarla en un primer momento. La adelantaron otras dos novelas, “El Efecto Perugia” y “Summa Mortis”, y solo ahora y tras un tiempo de reposo y varias conversaciones con los editores de Plaza y Janés, la nueva versión de “Presagio” se abrió camino, creo que notablemente mejorada respecto a la original.

P.- ¿Visitó el monasterio de Samos para documentarse?

R.- Por supuesto. Conozco el monasterio desde niño y escuché decenas de veces la historia del incendio en su licorería y los monjes arrojando los libros al río para evitar que se quemaran. De hecho, mi bisabuelo aparece pintado en uno de los frescos del claustro junto a lo que entonces denominaban los prohombres de la zona. 

Pero, a pesar de conocerlo bien, volví a visitar el monasterio y a recorrer sus galerías y sus estancias antes de entregar la novela.

P.- ¿Cómo completó dicha documentación?

R.- La documentación de esta novela me resultó relativamente sencilla. Lo primero, he de decir que tal vez por mi faceta de historiador, la fase de documentación no es la que más me cuesta de un libro. Podría decir que disfruto buscando información y que lo que me resulta más complicado es prescindir de parte de ella para no ralentizar o interrumpir el ritmo de la narración. 

P.- ¿Es mejor no saber la fecha de tu muerte? ¿Qué haría usted si lo supiera?

R.- Es la gran pregunta. Considero que no es buena idea saberla, sin embargo, siendo sincero, no creo que fuera capaz de tener esa información a mi alcance y no leerla. Claramente, conocer la fecha en la que fuera a morir cambiaría radicalmente mi manera de afrontar la vida sabiendo que hiciera lo que hiciera no tendría consecuencias fatales. Eso por una parte evitaría agobios, pero también podría llevar al descuido y al abandono.

Eso respecto a saber la fecha de la muerte de manera individual, otra cosa sería si todo el mundo pudiera acceder a esa información. Eso supondría un caos absoluto y acabaría con cualquier tipo de orden social.

P.- Usted es historiador y periodista ¿le resultó complicado meterse en la piel de un monje?

R.- No especialmente. De hecho, me resultó motivante y quise dotar al personaje de una paz y una espiritualidad especial. Incluso ante los acontecimientos más frenéticos, el abad mantiene una calma tranquilizadora e incluso contagiosa.

Además, creo que la existencia del monje me ayudó a completar las distintas visiones que quería que existieran sobre la aparición de un libro que predice las muertes. A la mirada escéptica del historiador y a la, digamos curiosa del periodista, quise sumar la del religioso que lo basa todo en la fe y que, al dotar al libro de un carácter divino, se ve llamado a custodiarlo en lugar de destruirlo. 

P.- ¿A quién le puede interesar, y por qué, manipular cierta información, hoy día?

R.- La manipulación es permanente. Lo que varían son las dosis. La percepción de un mismo hecho es distinta dependiendo del ángulo con el que se observe y en la actualidad nos imponen, o incluso en ocasiones nos imponemos a nosotros mismos, una visión de la realidad propia y considerada como la única válida que antagoniza con las visiones de los demás. Solo la defensa numantina de esa visión propia prescindiendo de la que tienen los otros ya es una forma de manipulación.

A eso podemos sumar que algunos de los parámetros que marcan la sociedad actual como la aceleración, la simplificación de lo que no es simple y la emotividad impuesta (y en ocasiones impostada) son factores que favorecen la manipulación a través de mensajes rápidos, sencillos y emotivos que no tienen por qué atender a la realidad y que desde luego prescinden de grises y de matices. 

P.- ¿Quién supera a quién: realidad a ficción / ficción a realidad?

R.- “Presagio” es una novela que habla de pronosticar la muerte. Afortunadamente la realidad no llega a esos extremos. Pero es verdad que hay cosas que hace dos días veíamos imposibles, de ficción, y ahora han pasado a ser normales o al menos, habituales. 

P.- ¿Cuáles son sus géneros y autores favoritos?

R.- Soy muy ecléctico en mis lecturas. Disfruto con todo aquello que esté bien escrito, pero reconozco que siento devoción por todo lo que se aproxima de alguna manera al mundo del arte.

P.- ¿Qué está leyendo actualmente? Recomiende, por favor, un par de títulos.

R- Acabo de terminar una novela llamada “Criminis Causa” de Beatriz Garaizabal y me ha encantado la frescura con la que escribe. Es una escritura canalla, muy distinta a lo habitual. Ahora voy a releer “Moby Dick”. Me picó el gusanillo al escuchar hablar de ella a Rubén Amón durante la presentación de “Presagio” en Madrid y quiero aproximarme a ese clásico con otros ojos. 

Respecto a las recomendaciones, voy a decir dos, una más popular y evidente y otra algo menos. La primera sería “El nombre de la Rosa” de Eco, que me entusiasma, y la segunda, una obra corta pero maravillosa de Maurice Joly titulada “Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu. Brillante”.

P.- En algún momento de la narración ¿se le ha rebelado algún personaje? 

R.- Sí, no sé si rebelado, pero alguno me ha pedido más cancha, más protagonismo y yo, sumiso, he accedido.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- No sé si es una manía, pero, para mí es imprescindible enfriar un poco las novelas después de terminarlas. Que pasen algún tiempo en el cajón antes de retomarlas. Luego trato de pulirlas, evitar redundancias, etcétera. Supone mucho más trabajo, pero para mí es fundamental.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha contado hasta hoy...si la hubiere.

R.- Voy a contar una historia paralela a la literatura que me hizo mucha gracia. Asistí a un club de lectura al que me invitaron para hablar de mi primera novela, “El Efecto Perugia”, cuya trama principal se basa en el robo de la Gioconda producido en 1911. Cuando llegué al sitio en el que se celebraba la reunión me encontré a una veintena de mujeres todas vestidas con algo que hiciera referencia a la novela, una boina o berretto como el que llevaba Leonardo, un camafeo de la mona Lisa, un blusón como el que llevó Vincenzo Perugia para esconder la tabla durante el robo. Reconozco que me pareció maravilloso.

P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer "Presagio"?

R.- Principalmente porque te va a entretener, o al menos ese es su propósito principal, pero además va a hacer que te cuestiones algunas cosas que creías tener claras, te va a sorprender y te va inquietar. Por otra parte, te llevará a unos paisajes extraordinarios de la Mariña lucense y de la Galicia interior, tierras de ilusión y misterio, tierras de meigas.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?  

R.- A corto plazo, disfrutar de “Presagio”, que no es poco. A medio, estoy terminado una novela que me está divirtiendo mucho. Está ambientada en la Florencia del siglo XV bajo la omnipresencia de la familia Medici y en la que se intercalan acontecimientos históricos reales (de esos que, como preguntaba antes, superan a la ficción) con sucesos propios de la novela negra. 

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