Cardiólogos del Hospital Santa Lucía descubren que la temperatura en el momento de la concepción puede influir en el riesgo cardiovascular décadas después

Cardiólogos del Hospital Santa Lucía descubren que la temperatura en el momento de la concepción puede influir en el riesgo cardiovascular décadas después

Un estudio publicado en una prestigiosa revista científica concluye que las personas concebidas durante el verano presentan un perfil lipídico más aterogénico en la edad adulta

Un equipo de cardiólogos del Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena ha publicado un estudio que aporta nuevas evidencias sobre la influencia del entorno ambiental en los primeros momentos de la vida y su repercusión en la salud cardiovascular décadas después. La investigación concluye que la temperatura ambiental durante el momento de la concepción podría estar relacionada con un mayor riesgo cardiovascular en la edad adulta.

El trabajo, publicado en la revista científica International Journal of Hygiene and Environmental Health, analizó a 1.666 personas, de las cuales 833 habían sufrido un síndrome coronario agudo y otras 833 no presentaban enfermedad coronaria, siendo ambos grupos emparejados por edad y sexo para garantizar la fiabilidad de los resultados.

Las personas concebidas en verano presentan un perfil lipídico menos favorable

Para desarrollar la investigación, los especialistas combinaron la información clínica de los participantes con registros climatológicos históricos correspondientes al periodo de su concepción. El objetivo era determinar si las condiciones ambientales durante esa etapa podían influir en el denominado Índice Aterogénico del Plasma (AIP), uno de los marcadores utilizados para estimar el riesgo cardiovascular.

Los resultados revelan que las personas concebidas durante los meses de verano presentan, años después, un índice aterogénico significativamente más elevado que quienes fueron concebidos en otras estaciones del año.

Asimismo, el estudio demuestra que una mayor temperatura ambiental y una mayor amplitud térmica diaria durante el mes de la concepción se asocian de forma independiente con un perfil lipídico menos favorable, tanto en pacientes con enfermedad coronaria como en personas sin patología cardiovascular.

La concepción, una etapa clave para la salud futura

Por el contrario, los investigadores no encontraron una relación significativa entre las horas de sol durante el mes de nacimiento y el perfil lipídico en la edad adulta. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que el momento de la concepción constituye una ventana especialmente sensible para la programación metabólica del organismo.

Los autores sitúan estos resultados dentro de la teoría conocida como Orígenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD), que sostiene que diversos factores ambientales durante las primeras fases del desarrollo pueden provocar modificaciones biológicas duraderas capaces de condicionar el riesgo de padecer enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida.

El posible papel de la grasa parda

Los investigadores plantean como posible explicación biológica el desarrollo del tejido adiposo marrón, conocido también como grasa parda, un tipo de tejido especializado en regular la temperatura corporal y el metabolismo energético.

Diversos estudios recientes apuntan a que las temperaturas ambientales registradas durante el momento de la concepción podrían modificar la actividad futura de este tejido mediante mecanismos de programación metabólica, alterando el metabolismo de los lípidos y aumentando el riesgo cardiovascular a largo plazo.

Una nueva línea de investigación frente al cambio climático

Los autores insisten en que se trata de un estudio observacional, por lo que sus resultados no permiten establecer una relación directa de causa y efecto. No obstante, consideran que los hallazgos abren una nueva vía para comprender cómo el entorno climático puede influir en la salud cardiovascular desde antes del nacimiento.

Además, subrayan que estas conclusiones adquieren especial relevancia en el contexto actual de calentamiento global, ya que conocer cómo las condiciones ambientales durante los primeros momentos de la vida afectan al organismo permitirá desarrollar en el futuro estrategias de prevención cardiovascular más precisas y profundizar en los mecanismos biológicos que determinan la salud a lo largo de toda la vida.

El estudio ha sido firmado por Antonio Meseguer-Hernández, José Manuel Andreu-Cayuelas, Francisco Buendía-Santiago, Lidia Martínez-Gascón, María Isabel Baños-Maturano, Jaime Merino-Romero, Irene González-Fernández, Claudia Alejandra Azcondo-San Segundo, Leticia Risco-Eres, María Belén Villamarín-Heredia, Alberto Fernández-Reina y Juan Antonio Castillo-Moreno.