“CON ALMA”: Un crisol de Arte y Devoción que forja el legado musical del Centenario

 

“CON ALMA”: Un crisol de Arte y Devoción que forja el legado musical del Centenario

 

Una noche en la que Cartagena respiró al unísono con La Piedad, sellando un siglo de historia.

 

Hay noches en las que una ciudad parece detenerse para escuchar su propia alma. La del pasado viernes, en el Auditorio El Batel, fue una de ellas. Ante un auditorio lleno y expectante, el espectáculo sinfónico-coral “CON ALMA” emergió como un abrazo artístico a los cien años de la llegada de la Virgen de la Piedad, a Cartagena (1925-2025).

Un acto nacido del corazón de quienes mejor conocen su legado: los Portapasos Promesas de la Piedad, que organizaron el concierto como expresión de gratitud colectiva. El cierre oficial de este Centenario no pudo tener un calificativo más preciso: SUBLIME.

 

Fue el broche de oro a un Centenario único, un homenaje profundo tejido con arte, emoción y devoción,  organizado por la Agrupación de Portapasos Promesas de la Stma. Virgen de la Piedad. Este espectáculo multidisciplinar logró reunir en el escenario música, palabra, danza y luz, con una elegancia conmovedora.

 

Desde los primeros compases quedó claro que "CON ALMA" no era solo un concierto. Era una travesía simbólica y emocional , un lugar donde música, palabra, danza e imagen avanzaban juntas con la serenidad de una promesa cumplida. La dirección artística de Francisco Javier Viñas Inglés, responsable de Arte de los Portapasos de la Piedad,  orquestó un universo escénico cargado de belleza sincera, mientras que la música, columna vertebral del acto, latió con la Orquesta Sinfónica de Cartagena (dirigida Leonardo Martínez Cayuelas) y la Coral Discantus (dirigida Ángel Luis Carrillo), tejiendo un tapiz sonoro que envolvía la sala en una gravedad dulce, solemne, casi ritual.
 

 

 

La Emoción Interpretada: Un Elenco de Maestros

 

El elenco artístico emocionó a un público que no quiso abandonar la sala al finalizar, reclamando un bis,  que se convirtió en apoteosis.

  • Raquel Torres, con una presencia que iluminaba incluso los silencios.
  • Pedro Segura y Manolo Llamas, que movieron al público entre la sonrisa emocionada y la reflexión.
  • Simón Hernández Aguado, cuya poesía caía como luz tamizada.
  • Maribel Castillo, que ofreció una voz que nacía desde lo más hondo.
  • Joaquín Montoya (componente del mítico Azul y Negro), aportando un instante único, de esos que solo ocurren una vez.
  • El grupo de danza de Mari Carmen Baños, que puso cuerpo a lo sutil.
  • Gonzalo Wandosell, que recordó que la palabra puede ser también un hogar.
  • El toque acompasado del tambor del maestro Luis Teba, que añadió un eco profundo de Lunes Santo, una pulsación reconocible para toda la ciudad.

 

Un evento único que  contó con Alfredo Ávila como  director escénico y con  Pedro Cánovas Medina e Ibán Huertas San Millán, como responsables de la selección musical. Y con todo el equipo de profesionales del auditorio. Sin ellos no hubiera sido posible ¡¡

 

Legado Musical: Estrenos que ya pertenecen a la Historia

 

La noche fue también testigo de varios estrenos mundiales, que ya pertenecen a la historia de la ciudad



“Promesa”, la marcha de Semana Santa compuesta por José Alberto Pina, con motivo de la celebración del Centenario de la Piedad fue adaptada por su autor para sinfónica y coral. Fue el bis más esperado, y más celebrado.


“Isadora”, la obra de Joaquín Montoya , en una nueva dimensión orquestal, con arreglos de Pedro Cánovas Medina,  fue celebrada con una ovación prolongada.

 
“Himno de Cartagena”, con letra de Ángel Roca, fue adaptado por Pedro Cánovas Medina para orquesta sinfónica y masa coral. La partitura fue entregada al Ayuntamiento de Cartagena  por la Cofradía Marraja, en la figura del concejal Ignacio Jáudenes.

 

 

 

 

 



 

José Jesús Guillén, presidente de la Agrupación de Portapasos Promesas de la Piedad, expresó con emoción: “Hemos visto y disfrutado de La Piedad y de Cartagena ,con los ojos del ALMA. Este concierto es el testimonio más hermoso de la fe y la cultura que nos une como cartageneros. Ver cómo el público se fundía con el escenario, emocionado con ese bis de la marcha Promesa, nos dice que la devoción a nuestra Madre, la Virgen de la Piedad, está más viva que nunca en este centenario.”

 

 

 

La ovación final fue cálida, larga, agradecida. Como si Cartagena, al aplaudir, quisiera decir “gracias” por tanto. El público permaneció inmóvil, en comunión, como si abandonar la sala significara romper un instante demasiado valioso.



“CON ALMA” no cerró solo un Centenario. Cerró un ciclo de memoria compartida, de gratitud silenciosa, de emoción sin artificios. Mostró que el arte, cuando nace de la verdad y se ofrece con amor, puede ser la forma más pura de devoción.

 

 

 

El evento ha sido posible gracias a la colaboración de:

 


La Cofradía Marraja, la Agrupación de la Santísima Virgen de la Piedad, la Agrupación de Portapasos Promesas de la Stma. Virgen de la Piedad, el Ayuntamiento de Cartagena, la Orquesta Sinfónica de Cartagena, la Universidad Católica San Antonio (UCAM), la Coral Discantus y la Autoridad Portuaria de Cartagena.