Cáritas y Fundación FOESSA alertan que 320.000 personas viven en exclusión en la Región de Murcia

Cáritas y Fundación FOESSA alertan que 320.000 personas viven en exclusión en la Región de Murcia

Cáritas y Fundación FOESSA alertan que 320.000 personas viven en exclusión en la Región de Murcia

  • El 23 por ciento de la población está afectada por algún rasgo de la exclusión residencial

 

  • Más de 220 mil personas tienen dificultades para acceder a una alimentación suficiente, a los servicios y productos sanitarios que precisan o a la atención médica adecuada

 

Cáritas. 29 de enero de 2026. La Región de Murcia presenta una exclusión social que se profundiza y cronifica, con más de 320.000 personas vulnerables, el 20% de la población. Los principales motores que dificultan la integración son la vivienda y el empleo. La vivienda expulsa a las personas de la posibilidad de llevar una vida digna, a la vez que el empleo ha perdido su capacidad protectora.

Estas son algunas de la conclusiones del Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en la Región  de Murciaque ha sido presentado esta mañana por Cáritas Diócesis de Cartagena y la Fundación FOESSA a través de una rueda de prensa y un acto ante administraciones públicas, agentes sociales y tercer sector. El estudio ofrece una radiografía de los retos que afronta la ciudadanía y propone fórmulas para su abordaje como sociedad.

Durante la presentación, el director de Cáritas Murcia, Jesús Martínez-Pujalte, manifestó su deseo que de este estudio “sirva para que todos asumamos, en lo personal, en lo comunitario, y en lo político, la cuota de responsabilidad que tenemos en la construcción de soluciones y oportunidades, para quienes solos no podrían”.

El IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España es el resultado del trabajo de casi 500 personas. Detrás de él hay un equipo solvente y comprometido con la realidad de quienes más sufren la exclusión: 180 investigadores de 51 universidades, centros de investigación y entidades sociales, junto a más de 300 profesionales que realizaron las encuestas. En el caso de la Región de Murcia, se ha entrevistado a una muestra representativa de hogares en todo el territorio, dedicando más de una hora en cada hogar a conocer de cerca sus condiciones de vida y sus dificultades cotidianas.

El presidente de Cáritas y Obispo de la Diócesis de Cartagena Mons. José Manuel Lorca Planes explicó que “la Iglesia, en su recorrido de acompañamiento a las personas socialmente vulnerables, entiende que comprender la realidad es una dimensión básica de la Caridad. Por esa razón, los estudios de FOESSA son investigaciones rigurosas, coherentes y consistentes con la realidad; pero, al mismo tiempo, son análisis amasados desde la experiencia de voluntarios y voluntarias, profesionales de la acción social y la investigación, comunidades parroquiales y proyectos sociales que se han gastado y desgastado en el compromiso con las personas más frágiles”.

El informe FOESSA en la Región de Murcia habla de pobreza, pero principalmente habla de exclusión social, que va más allá de la falta de ingresos. Es un fenómeno complejo que supone la acumulación de distintas dificultades y limita la integración de las personas en la comunidad. Se analizan dimensiones clave como el empleo, los ingresos, la vivienda, la salud, la participación, el aislamiento y el conflicto social para entender cómo y por qué se producen las situaciones de exclusión.

 “No fallan las personas, falla el sistema”, sostiene Marina Sánchez-Sierra, miembro del Comité Técnico de la Fundación FOESSA y del equipo de Estudios de Cáritas Española. El desarrollo del informe recoge que tres de cada cuatro hogares en exclusión severa activan estrategias de inclusión, pero se topan con dispositivos fragmentados, con recursos escasos y muy poco personalizados.

En la Región de Murcia el 20% de la población, 320.000 personas, sufren exclusión social en sus distintas manifestaciones, funcionando sobre dos motores principales que se retroalimentan: la vivienda y el empleo. La vivienda expulsa del territorio y de una vida digna, a la vez que el empleo ha perdido su capacidad para rescatarnos de esa expulsión.

BRECHAS DE DESIGUALDAD Y EXCLUSIÓN

La vivienda es el epicentro de la desigualdad y exclusión

La vivienda se identifica como el epicentro de la desigualdad y exclusión: el 23% de la población murciana está afectado por algún rasgo de exclusión residencial.

Entre 2018 y 2024, el Índice de Precios de la Vivienda subió un 35% en la Región, constando que la obra nueva se encareció un 54% y la segunda mano aumentó un 33%, una cifra muy lejana al incremento de los salarios. Además, la cuota mediana del alquiler ha aumentado un 25% entre los años 2018 y 2023, estando en riesgo de pobreza el 46% de las personas que viven en régimen de alquiler a precios de mercado.

Este incremento del coste de la vivienda se refleja en que 86.000 hogares destinan tantos recursos al pago de la vivienda y los suministros que, una vez pagados, se quedan por debajo del umbral de la pobreza severa.

El empleo se recupera, pero el bolsillo no lo nota

Murcia crea empleo y estabiliza parte del mercado, pero los salarios reales y la precariedad laboral matizan la mejora. Se trabaja más sin que eso garantice alejarse del borde del precipicio a una parte de la población.

Los salarios apenas han ganado poder de compra: entre 2018 y 2023 el sueldo medio creció en un 15% en euros corrientes, pero se ha reducido en euros reales (-1,1%). El 11,6% de los hogares murcianos en los que viven en torno a 188.000 personas, están afectados por problemas de exclusión en el empleo que, además del desempleo, marcan a una parte importante de quienes trabajan (inestabilidad laboral grave 4,9%, parcialidad involuntaria 5,7%).

LOS MULTIPLICADORES DE LA DESIGUALDAD

Pobreza, desigualdad y garantía de ingresos en la RM

El 26% de la población está en riesgo de pobreza en la Región de Murcia (unas 400.000 personas), un porcentaje notablemente superior al 19% que presenta el conjunto del país. Pero lo más preocupante es que las tasas de pobreza se mantienen de forma sistemática por encima del 24% entre 2018 y 2024, lo que nos habla de una situación de cronificación de la pobreza. A pesar de las mejoras económicas globales o de los esfuerzos personales, 1 de cada 4 familias no logra salir de la situación de pobreza. 

En este contexto, el sistema de garantía de ingresos no está a la altura de las necesidades, y este es uno de los hallazgos más graves de este informe. El Ingreso Mínimo Vital solo llega al 56% de las personas en pobreza severa (un número superior al del conjunto de España (50%). La brecha no es solo administrativa, es informativa: el 57% de los hogares en pobreza severa no ha oído hablar del IMV.

El IMV es una prestación compatible con los programas de rentas mínimas autonómicos. Sin embargo, la Renta Básica de Inserción de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, está en vías de extinción. Los datos muestran que la cobertura de esta prestación se ha reducido claramente desde la entrada en vigor del IMV pasando del 1,03% en 2019 al 0,4% de personas titulares en 2023. Así, la Región de Murcia se sitúa entre las Comunidades Autónomas que han aprovechado la introducción del IMV para reducir la cobertura y el gasto de su sistema de rentas mínimas.

Las relaciones sociales avanzan hacia una red rota y desigual

Pero si hay otro factor que el informe destaca como una importante herida, es una estructura de relaciones desigual y erosionada:

  • Entre los hogares integrados, el aislamiento social se mantiene en niveles relativamente bajos, mientras que un 15% de los hogares en exclusión sufren este aislamiento social. Quienes más carecen de redes y vínculos fuertes y sostenibles, son también los que más los necesitan.

  • La solidaridad entre hogares se ha visto notablemente afectada. El porcentaje de hogares que dan algún tipo de ayuda (mutua o unilateral) ha pasado del 64% en 2018 al 44% en 2024.

  • el 19% de los hogares murcianos dice haber sufrido discriminación, siendo el motivo más repetido entre los hogares vulnerables es la nacionalidad o el origen (16%).

La erosión de la equidad en el cuidado de la salud y en el acceso a la sanidad

En la Región de Murcia, más de 220 mil personas tienen dificultades para acceder a una alimentación suficiente, a los servicios y productos sanitarios que precisan o a la atención médica adecuada para problemas de salud crónicos o graves. La prevalencia de trastornos de salud mental entre la población en exclusión severa es del 10,8%, frente a un 1,7% entre quienes se encuentran en integración plena.

Estamos transitando hacia un modelo de doble velocidad en el que el porcentaje de población que accede a seguros privados se ha duplicado en seis años, mostrando una preocupante erosión de la equidad de acceso.

QUIÉNES CONCENTRAN EL RIESGO: LOS ROSTROS DE LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN LA REGIÓN DE MURCIA

  1. Origen y Nacionalidad. Las personas de nacionalidad extranjera enfrentan tasas de exclusión social 2,6 veces superiores a las de nacionalidad española (43% frente a 16%) y las de origen extranjero duplican a las nacidas en España. Los obstáculos a la participación política derivados de la nacionalidad extranjera son la tercera problemática de exclusión más frecuente, afectando al 13% de la población. La exclusión no es, por tanto, solo material: también es cívica.

  2. Infancia y Juventud. Los hogares con dos o más menores presentan una incidencia de la exclusión (32,7%) que multiplica por dos la de los hogares formados solo por adultos (17%). La vulnerabilidad también afecta especialmente a la población joven. La fuerte presencia de inestabilidad laboral entre la juventud reduce la capacidad de ahorro y emancipación, y añadido a una vivienda encarecida, tiene como resultado una transición a la adultez más larga y frágil, con proyectos de formación, movilidad y crianza postergados.

  3. Hogares encabezados por una mujer.  La exclusión afecta al 23% frente al 19% cuando los encabeza un hombre. La brecha se amplifica si añadimos la carga de cuidados, la posición laboral y el acceso a la vivienda. En el caso de la monoparentalidad en Murcia, la situación sigue siendo preocupante, pues muestran un nivel de exclusión del 30%.

Frente a este escenario, el informe plantea un cambio de rumbo claro. Reconocernos como interdependientes, porque nadie sostiene una vida digna en soledad; y como ecodependientes, porque no hay bienestar posible sin una casa común habitable. Para que este cambio sea posible son necesarios tres pilares fundamentales. Una sociedad civil activa, capaz de tejer vínculos, sostener a quienes quedan al margen y exigir respuestas colectivas. Unas instituciones públicas fuertes, que impulsen políticas coherentes en vivienda, empleo, migración, protección social o fiscalidad, con un propósito claro: que nadie quede atrás y que el cuidado sea el centro del pacto social. Y, en tercer lugar, una clase política valiente, capaz de mirar más allá del corto plazo electoralista y de construir consensos amplios a la altura de los desafíos que enfrentamos.

“El informe nos sitúa, en definitiva, ante una elección colectiva. Podemos seguir por el camino actual, marcado por el individualismo, la desigualdad y la insostenibilidad, que nos conduce a una sociedad del miedo. O podemos apostar por un cambio de rumbo valiente y compartido, capaz de construir un nuevo imaginario social basado en el cuidado mutuo, la justicia y la responsabilidad común. Desde FOESSA y Cáritas creemos que este segundo camino no solo es posible, sino imprescindible”, afirmó Marina Sánchez-Sierra.

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