La jara de Cartagena resurge de una situación crítica con más de 800 ejemplares y nuevas plantaciones en Atamaría

La jara de Cartagena resurge de una situación crítica con más de 800 ejemplares y nuevas plantaciones en Atamaría

La Comunidad planta más de 200 nuevos ejemplares de esta especie en peligro de extinción y refuerza junto a la UPCT un programa de recuperación que partió de solo cuatro individuos en 2014

La jara de Cartagena continúa alejándose del riesgo extremo de desaparición. La Comunidad Autónoma ha reforzado el programa para recuperar esta emblemática especie vegetal con la plantación de más de 200 nuevos ejemplares en Atamaría, en Cartagena, dentro de una estrategia que combina conservación, investigación científica y ampliación de su hábitat natural.

La evolución experimentada durante la última década resulta especialmente significativa. Según los datos facilitados por la Consejería de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor, la población regional ha pasado de solo cuatro ejemplares supervivientes en 2014 a superar actualmente los 800 individuos, repartidos en diferentes núcleos.

El consejero Juan María Vázquez considera que esta evolución convierte a la jara de Cartagena en uno de los ejemplos más destacados de recuperación de flora amenazada en España.

«Hemos pasado de una situación crítica, con apenas cuatro ejemplares en 2014, a superar hoy los 800 individuos distribuidos en varios núcleos», ha destacado Vázquez.

Más de 200 nuevas plantas en Atamaría

Las últimas actuaciones se han concentrado en terrenos de Atamaría, donde se han introducido más de 200 ejemplares mediante un proyecto de la Dirección General de Patrimonio Natural y Acción Climática desarrollado en colaboración con la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).

La intervención no persigue únicamente aumentar el número de plantas. Los trabajos buscan también crear nuevos núcleos poblacionales, incrementar la diversidad genética y ampliar el área de distribución de la especie.

Estos factores resultan fundamentales para que las poblaciones puedan afrontar a largo plazo posibles enfermedades, alteraciones ambientales o cambios en las condiciones de su hábitat.

«Cada nueva plantación es un paso más para consolidar su recuperación definitiva y evitar que vuelva a estar al borde de la extinción», ha señalado el consejero.

De abundante en la Sierra Minera a estar al borde de desaparecer

La jara de Cartagena (Cistus heterophyllus subsp. carthaginensis) es una subespecie endémica del sureste español y está incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como “en peligro de extinción”.

Fue descubierta hace más de un siglo en la Sierra Minera de Cartagena-La Unión, donde llegó a contar con una presencia importante. Sin embargo, durante el siglo XX experimentó un fuerte retroceso asociado, entre otros factores, a la actividad extractiva y las transformaciones del suelo.

La reducción fue de tal magnitud que durante décadas llegó a considerarse extinguida.

El posterior redescubrimiento de ejemplares abrió una nueva etapa, aunque entre 2014 y 2016 volvió a atravesar una situación límite, con únicamente cuatro individuos supervivientes en la Región de Murcia.

Una recuperación basada en la investigación

Un punto de inflexión llegó con la aprobación en 2014 del plan de recuperación y el desarrollo de nuevas líneas científicas destinadas a mejorar su reproducción y conservación.

Posteriormente, en 2018, fue declarada la única especie de flora en “situación crítica” en España, circunstancia que impulsó la creación de un grupo de trabajo interautonómico en el que participan la Región de Murcia, Comunidad Valenciana, Islas Baleares y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

En estos trabajos ha desempeñado un papel destacado el Centro de Conservación de Flora Silvestre de la Región de Murcia, encargado de producir y seleccionar genéticamente ejemplares destinados posteriormente a su introducción en el medio natural.

La colaboración científica con la UPCT ha permitido igualmente profundizar en el conocimiento de la especie y perfeccionar las condiciones necesarias para favorecer su reproducción.

El reto: conseguir poblaciones autosuficientes

Superada la etapa más crítica, la estrategia entra ahora en una nueva fase. El objetivo es continuar aumentando el número de ejemplares, pero también conectar las diferentes poblaciones y conseguir que puedan mantenerse y reproducirse por sí mismas en la naturaleza.

«Estamos ante un caso ejemplar de cómo la ciencia, la gestión pública y el compromiso ambiental pueden cambiar el destino de una especie», ha afirmado Vázquez.

Las nuevas plantaciones de Atamaría representan así otro paso para recuperar una especie estrechamente vinculada al patrimonio natural de Cartagena y su Sierra Minera, que hace apenas doce años contaba sus ejemplares con los dedos de una mano y que actualmente vuelve a extenderse por diferentes enclaves de su territorio histórico.