Romper moldes para ampliar derechos

Marga Vilà
Marga Vilà
Romper moldes para ampliar derechos
Romper moldes para ampliar derechos
(Marga Vilà - Secretaria de Igualdad, Diversidad y Conciliación del Sindicato de Trabajadores)  

Cada 8 de marzo conmemoramos la lucha histórica de las mujeres por la igualdad. No es una fecha simbólica ni un gesto ritual: es un recordatorio de que los derechos conquistados deben defenderse y ampliarse cada día, justamente manteniendo la actitud combativa que nos ha traído hasta aquí, nadie nos ha regalado nada y no va a pasar en el futuro.

Desde el Sindicato de Trabajadores, este año ponemos el foco en un desafío que sigue marcando el presente laboral: los estereotipos de género que aún condicionan qué trabajos parecen “propios” de mujeres y cuáles siguen considerándose territorio masculino. Durante décadas, las mujeres hemos demostrado capacidad, talento y liderazgo en todos los ámbitos. Sin embargo, sectores como la industria, la energía, la construcción, el transporte, la tecnología o determinadas ramas científicas continúan fuertemente masculinizados. No por falta de preparación o vocación femenina, pero algunas inercias culturales muy consolidadas pesan más que la evidencia de que las mujeres podemos asumir los mismos retos que los hombres.

Romper estos moldes no significa desplazar a nadie ni enfrentar a mujeres y hombres. Significa ampliar horizontes. Significa que una niña pueda imaginarse ingeniera, mecánica, soldadora, programadora o piloto sin que nadie le sugiera que ese no es “su lugar”. Y significa también que un niño pueda elegir profesiones tradicionalmente feminizadas sin prejuicios. La igualdad libera a toda la sociedad.

Desde el Sindicato de Trabajadores sabemos que la igualdad real se construye con medidas concretas: planes de igualdad efectivos en las empresas; procesos de selección libres de sesgos; formación técnica accesible y sin barreras culturales; protocolos contra el acoso que garanticen entornos laborales seguros; o visibilidad para las mujeres referentes en sectores industriales y tecnológicos.

Pero, sobre todo, necesitamos un cambio cultural profundo. Los estereotipos no se rompen solo con leyes; se rompen con educación, con ejemplos y con compromiso colectivo. Cuando una mujer entra en un taller, en una obra o en una sala de máquinas, no está ocupando un espacio ajeno: está ejerciendo su derecho al trabajo en igualdad de condiciones. La diversidad en los equipos mejora la productividad, la innovación y el clima laboral. No es una concesión ni una moda; es una evidencia respaldada por la experiencia. Las empresas que entienden esto avanzan. Las que no, se quedan atrás.

El 8 de marzo no es una jornada contra nadie. Es una jornada a favor de la justicia, del talento sin etiquetas y de un mercado laboral donde las oportunidades no estén marcadas por el género. La igualdad no resta, suma. No divide, fortalece. Romper estereotipos es, en definitiva, ampliar derechos. Y ampliar derechos es fortalecer nuestra democracia y nuestro tejido productivo. Este 8 de marzo sigamos avanzando con determinación, diálogo y compromiso. Porque el futuro del trabajo será igualitario, o no será plenamente justo.

 

Sobre el STR:

El Sindicato de Trabajadores (STR) es una organización creada en el año 2003 para defender los intereses de sus afiliados y de todos los trabajadores de los sectores en los que tiene representación. Actualmente, el STR cuenta con más de 6.000 afiliados, la mayor parte de los cuales en el sector del refino. El STR es mayoritario en el subsector petroquímico.

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