Investigadores de la UMU revelan el impacto que la caza de perdiz roja con reclamo tiene en una especie amenazada y proponen medidas para su conservación

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Investigadores de la UMU revelan el impacto que la caza de perdiz roja con reclamo tiene en una especie amenazada y proponen medidas para su conservación

 

La presencia de actividad cinegética y el ruido por disparo alteran la tranquilidad de las rapaces, entre ellas la del águila perdicera, en peligro en la Región de Murcia.

 

Un estudio liderado por el grupo de investigación de Ecosistemas Mediterráneos de la Universidad de Murcia (UMU), en colaboración con el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC– CSIC, UCLM, JCCM) y científicos independientes, arroja luz por primera vez sobre cómo la caza de perdiz roja con reclamo, una modalidad de caza menor cuya práctica resulta muy popular entre los cazadores, interfiere directamente en el comportamiento de incubación  del águila perdicera (Aquila fasciata), una especie catalogada "en peligro" en la Región de Murcia tras décadas de declive provocado por electrocuciones en tendidos eléctricos y persecución directa.

 

Tras 14 años de monitorización, la investigación, que acaba de ser publicada en la revista científica European Journal of Wildlife Research, proporciona una base científica para resolver el conflicto entre la caza de perdiz roja con reclamo y la protección de una especie bandera de la biodiversidad mediterránea.

 

En España, la caza es practicada por casi un millón de personas y atrae a más de 70.000 cazadores extranjeros cada año. La perdiz roja (Alectoris rufa) es una de las especies más importantes de caza menor en la península. En muchas zonas del centro y sur, se practica una modalidad de caza denominada caza de perdiz con reclamo, la cual consiste en colocar a un macho de perdiz roja enjaulado como señuelo sonoro para atraer a otras perdices salvajes del entorno durante su periodo de celo.

 

Sin embargo, esta investigación demuestra que la presencia del cazador y el ruido por disparo  cerca de los nidos alteran la tranquilidad de las rapaces, pudiendo provocar que interrumpan la incubación e incluso que abandonen temporalmente la puesta de los huevos.

 

 Para las águilas perdiceras, el ruido impredecible, agudo y estruendoso de un disparo durante la caza es interpretado como un riesgo letal inminente, generando una intensa respuesta de huida. “La reacción del águila es casi tres veces mayor si se produce una detonación que ante la sola presencia del cazador”, aclara José Enrique Martínez, investigador que lidera el trabajo y colaborador del grupo de investigación.

 

Soluciones para la coexistencia

 

Este equipo de la UMU propone soluciones basadas en la evidencia científica para conciliar la gestión cinegética y la conservación del águila perdicera en ambientes mediterráneos. En primer lugar, proponen establecer un radio de protección de 600 metros alrededor de los nidos ocupados como ‘zonas de amortiguación’ para esta especie. “Los modelos matemáticos indican que existe una elevada probabilidad de que el águila reaccione si el puesto de caza se sitúa a menos de 600 metros del nido”, explica María Victoria Jiménez Franco, investigadora en el Departamento de Ecología e Hidrología y una de las autoras de la investigación. Esta sencilla restricción sería suficiente para eliminar por completo el impacto perturbador.

 

Por otro lado, la investigación identificó una clara relación entre el éxito de eclosión de los nidos y la diferencia de altitud respecto al puesto del cazador. En concreto, la probabilidad de que la puesta no llegara a eclosionar aumentaba de forma significativa cuando los nidos se encontraban a una cota inferior a la del puesto de caza. Según explican los investigadores, desde una posición elevada el águila detecta con mayor facilidad la presencia del cazador, lo que incrementa su percepción de riesgo y vulnerabilidad. Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de evitar la instalación de puestos de caza en puntos elevados del terreno situados por encima de los nidos ocupados por águilas perdiceras.

 

La ecología comportamental tiene un papel primordial para identificar problemas a tiempo, y ayudar a mejorar la gestión y conservación de la fauna amenazada, particularmente en un contexto en que las actividades humanas son cada vez más frecuentes y extendidas. Los estudios del comportamiento aplicados a la conservación de la fauna son cada vez más numerosos, aunque esta temática tiene todavía grandes posibilidades de desarrollo.

 

Más información:

Martínez, J. E., Zuberogoitia, I., Calvo, J. F., Jiménez-Franco, M. V., Arroyo, B., Margalida, A.  (2026). When gunshot disturbance matters: The effect of call-lure hunting on the incubation behaviour and hatching success of the Bonelli’s Eagle. European Journal of Wildlife Research 72: 72. https://doi.org/10.1007/s10344-026-02104-9