Efemérides

Efemérides de Juan Manzanares García del 29 de octubre

29 OCTUBRE


La frase de hoy.


De quien se ausenta nadie echa cuenta.


REFRÁN ESPAÑOL

PERSONAJE DEL DÍA

PERO NIÑO

Pero Niño nació en Valladolid en el año 1378, falleciendo en Cigales el año 1453.

Primer Señor de Cigales y de Valverde, Primer conde de Buelna. Destacado militar, marino y corsario.

También es conocido por ser el protagonista de “El Victorial” o Crónica de Pero Niño, biografía escrita por el alférez bajo su mando, Gutierre Díez de Games, importante obra de la literatura hispana medieval.

Pero Niño era hijo de Juan Niño e Inés Lasso. La familia, de noble linaje aunque venida a menos por aquel entonces, había servido tiempo atrás a la Corona.

El 4 de octubre de 1379 nacía en Burgos el futuro Enrique III, y como era costumbre se le proporcionó una nodriza (que había de ser de estirpe señorial) para los tres años siguientes. La elegida fue Inés Lasso y por ello los padres de Niño recibieron una generosa retribución, que incluía la concesión del señorío de Cigales. Además disfrutaron del privilegio de que su hijo se criase y educase con el infante, y así ambos pasaron juntos diez años como compañeros de juegos.

Al poco de ser coronado (2 de agosto de 1393) el joven Enrique III tuvo que sofocar revueltas nobiliarias en su contra. En varias de estas acciones bélicas hizo sus primeras armas Pero Niño. En la primera de ellas, cerca de Gijón, cuando tenía sólo quince años, avanzó en vanguardia de una incursión a los alrededores del castillo del conde de Noreña. Se señaló asimismo en posteriores enfrentamientos contra las huestes de otros nobles castellanos rebeldes, en la que formó parte de 1396 a 1399 de las tropas al mando de su antiguo mentor el condestable López Dávalos.

Hacia 1399 Pero Niño contrajo matrimonio con doña Constanza de Guevara, dama de la alta nobleza castellana y hermana de la esposa del condestable. La pareja tuvo un hijo llamado Pedro, que vivió hasta los veintisiete años, pero se truncó por la muerte de ella a los cuatro o cinco años del casamiento.

En torno a 1401 entró al servicio de Niño, Gutierre Díez de Games, quien contaba con una edad similar a la suya, y que le acompañaría en sus posteriores empresas y sería su biógrafo. Díez habla de los múltiples conocimientos y habilidades militares que poseía Pero Niño. Cuenta que era muy diestro en el manejo de diversas armas, especialmente la espada y la ballesta. En esto último debió instruirle su abuelo Pero Fernández Niño, ballestero de Pedro el Cruel.

Por aquellos años Castilla gozaba de un auge de sus intercambios comerciales. Sin embargo estos eran amenazados por una creciente actividad de los corsarios. Y de entre estos, los propios corsarios castellanos, que actuaban en connivencia con Aragón y el Papado de Aviñón, y lo que era peor, con ciertos nobles castellanos.

Por ello Enrique III encomendó secretamente la tarea de atajar este problema a un hombre de su máxima confianza. Éste era Pero Niño, cuya labor debía ser la de una suerte de «policía naval» entre cristianos. No obstante, su misión terminó derivando en corso cristiano contra musulmanes.

Niño no poseía ninguna experiencia naval hasta entonces, pero tendría a su disposición a veteranos marinos. En Sevilla se armaron dos galeras y una nao de vela auxiliar, a las que se dotó de una cualificada tripulación de marineros y ballesteros. Al frente de ellas iba Pero Niño como capitán, acompañado por su primo hermano Fernando Niño y hasta treinta hombres de armas.

La expedición zarpó a principios de mayo de 1404, llegando a Cartagena. En Cartagena estableció Niño una base de operaciones. Pero el primer objetivo no serían los corsarios cristianos, como estaba previsto, sino las costas de Berbería.

En junio Pero Niño tuvo de noticias de la existencia de un corsario castellano llamado Juan de Castrillo que efectuaba sus depredaciones junto al mallorquín Arnau Aymar, saliendo en busca de ambos desde Cartagena con rumbo nordeste. Cuando se enteró de que se hallaban en las aguas de Marsella se dirigió allí.

Desde una isla próxima al puerto de dicha ciudad, un sistema de banderas solía alertar a los corsarios de la llegada de embarcaciones al lugar. De este modo los dos perseguidos fueron avisados de la presencia de las galeras castellanas e intentaron salir a mar abierto para escapar. Pero nada más atravesar la bocana del puerto se toparon con Pero Niño, ante lo cual urdieron una treta: simularon prepararse para entablar combate (obligando al rival a hacer lo mismo e invirtiendo cierto tiempo en ello) pero volvieron a refugiarse en el puerto.

Sin embargo el peligro para los marinos castellanos estaba en los otros barcos de los defensores de Marsella que ya habían zarpado para enfrentarse a las dos galeras intrusas. A pesar de su evidente inferioridad Niño estaba empeñado en luchar. Pero cuando el choque parecía inminente, desde la abadía de San Víctor, y mediante un enviado, la máxima autoridad de la plaza intentó rebajar la tensión y solicitó la presencia del capitán castellano. Se trataba del aragonés Pedro Martínez de Luna, el Papa de Aviñón reconocido como Benedicto XIII por Aragón, Castilla y Francia. Los castellanos comprendieron que las presas que perseguían estaban bajo la protección del pontífice, que sin lugar a duda amparaba en su provecho la práctica del corso, como así se reconoció. Sin embargo, por evidentes razones políticas su situación ahora era muy embarazosa. Niño se excusó como pudo, alegando que creía estar dando caza a musulmanes, y el incidente pareció momentáneamente apaciguado. El apodado Papa Luna le invitó a pasar unos días en su corte eclesiástica, durante los cuales enfermó. Circunstancia esta que aprovecharon Castrillo y Aymar para huir. A pesar de su mal estado de salud, en cuanto Niño tuvo conocimiento de ello ordenó partir de inmediato tras ellos.

El viaje tras la captura de los fugitivos llevó a las galeras castellanas por las aguas de Cerdeña. La villa estaba bajo el control de la Corona de Aragón. Estaban allí fondeadas las naves de otros corsarios castellanos.

Sin saber el incidente político que estaba a punto de ocasionar, Niño entró en el puerto y abordó una nave corsa antes de que zarpara. Luego fue desvalijada por la marinería, que se apoderó de los equipajes de los representantes y de una carga de trigo, cueros y quesos que habían fletado los mercaderes locales. El capitán castellano se negó a negociar con los diplomáticos un rescate por sus pertenencias, entre las que estaban los documentos que debían presentar ante el monarca, y envió la presa a Cartagena con algunos hombres.

Decepcionado por sus hasta entonces problemáticas e improductivas acciones contra el corso cristiano, Pero Niño decidió volver a probar suerte en Berbería. Llegaron las dos galeras a una pequeña isla y desembarcó la tripulación en ella para descansar y situar vigías al acecho de naves que navegaran por la zona. Tras pasar diez días sin avistar ninguna, una noche Niño decidió adentrarse en la bahía y avanzar con sigilo hacia el puerto de Túnez. A una legua de él hallaron una galera anclada y la asaltaron doblegando cualquier resistencia. Niño ordenó abandonarla, no sin antes saquearla, transbordar a los prisioneros y prenderle fuego.

Tras reponer material y víveres, y a pesar de estar herido en un pie, partió de nuevo Niño hacia Berbería, añadiendo al par de barcos una galeota del puerto y otra aragonesa contratada.

Desembarcaron en una playa y comenzaron a reunir rebaños de ovejas y vacas que pastaban por las cercanías. Niño dio orden de sacrificar cuantos animales cupieran a bordo para perder así menos tiempo. Los beduinos, intentando salvar sus ganados, dieron pelea a los castellanos, y estos, en un contrataque hacia tierra adentro, llegaron hasta el campamento que andaban buscando. De su saqueo obtuvieron un valioso botín de alimentos y productos de lujo. Luego lo incendiaron y, cargados con lo robado, iniciaron una atropellada huida, pues empezaban a ser acosados por la vanguardia de la caballería beduina, quien ya habían sido avisados. Fernando Niño organizó entonces una retirada ordenada, que se vio favorecida por la muerte de un jeque moro por una flecha castellana. Ya en la playa, Pero Niño emplazó la defensa en torno a unas peñas, y hubo de mantenerla, mediante sucesivos relevos de hombres, hasta el final del día, cuando por fin embarcaron y levaron anclas.

En septiembre de 1404 la escuadra sufre un temporal y se ve forzada a refugiarse en las Habibas. Tras pasar unos veinte días sin poder hacerse a la mar, la escasez de alimentos, pero sobre todo de agua, hacen que Niño decida incursionar una vez más en la costa, aun a sabiendas del riesgo que ello entrañaba. Los castellanos tuvieron la suerte de que los berberiscos les descubrieran sólo cuando ya habían cargado el agua, por lo que la operación concluyó sin complicaciones. Después el viento roló de tal forma que la flota pudo arribar sana y salva a Cartagena.

En tierra el capitán recibió un mensaje del rey con orden de dejar las galeras en Sevilla y regresar a la Corte. Satisfizo a toda la tripulación mediante el reparto del botín capturado, exceptuando la parte del rey, que viajaría hasta Sevilla, y tras unos días de descanso puso rumbo a dicha ciudad.

En 1405 Carlos V de Francia pidió ayuda al rey de Castilla para enfrentarse a Enrique V de Inglaterra, que había reanudado las hostilidades entre los dos países. Enrique el Doliente accedió a prestarle apoyo militar. Además, la situación le daba la oportunidad de acometer acciones corsarias de represalia contra Inglaterra, cuyos marinos, con la aquiescencia de su rey, estaban asaltando desde hacía tres años a naves castellanas que transitaban por el Canal de la Mancha.

El monarca puso a disposición de Pero Niño tres galeras de guerra que habrían de salir de Santander, al tiempo que enviaba a Ruiz de Avendaño a Bretaña, al frente de cuarenta barcos mercantes con escolta. Ambos capitanes debían luego reunirse para atacar conjuntamente.

Niño dotó a sus tres naves de una buena tripulación de marineros, galeotes, ballesteros y hombres de armas cántabros, además de pertrechos y víveres. De nuevo él mismo se puso al mando de una de ellas y su primo Fernando de otra. La tercera sería capitaneada por Gonzalo Gutiérrez de la Calleja.

Hacia abril de 1405, el capitán castellano, al ver que Avendaño, con quien debía agruparse allí para partir después a Inglaterra, no acudía a su encuentro, decidió iniciar las operaciones por su cuenta. Tras reunirse con varios mandos franceses en La Rochela, acordó con estos dirigirse hacia Burdeos, en poder de los ingleses. La flotilla de tres galeras castellanas más dos chalupas francesas, llegó hasta las proximidades de la citada ciudad, demasiado bien guarnecida como para intentar una incursión en ella. Sin embargo, saqueó e incendió las dos riberas de su estuario, también una posesión inglesa. Cuando los atacantes tuvieron noticia de la venida de una escuadra enemiga regresaron a La Rochela.

Juntamente con otros barcos aliados, mantuvieron un acoso perfecto a los puertos y barcos ingleses durante bastante tiempo.

En eso se hallaba ocupada la flota combinada cuando se enteraron de que se encontraba cerca de Poole, el señorío del marino y corsario inglés Harry Pay (Arripay para los castellanos), notorio por sus incisivos ataques a naves y poblaciones francesas y castellanas. Con el aliciente de cobrarse venganza ante tamaño enemigo en su propio feudo, la escuadra buscó el lugar en cuestión. Se situó frente a él una mañana de finales de septiembre de 1405. El francés desaconsejó el desembarco por los bajos rocosos del litoral y la potencia de la guarnición. Ante la negativa de su colega, el capitán castellano decidió realizar la operación con sus propias fuerzas. Mandó a sus hombres en botes con órdenes de quemar cuanto pudieran sin detenerse a tomar botín, y así lo hicieron, recorriendo el trecho que separaba la orilla del pueblo. Los defensores pretendieron ocupar precisamente ese tramo de tierra para obstaculizarles la retirada, por lo que tuvieron que retroceder. Niño hizo desembarcar un segundo grupo al frente de su primo Fernando, que unido al anterior derrotó a la avanzadilla inglesa y continuó con la quema de toda la aldea. Varios resistentes ingleses se atrincheraron en una casa, que tras su toma resultó ser un almacén de armas y pertrechos, de los que se apoderaron los castellanos antes de incendiarla y dar por cumplida así la misión.

Pero Niño y Charles de Savoisy se reunieron nuevamente en verano para acometer una nueva campaña contra Inglaterra. A sus naves se sumaron tres barcones balleneros franceses, componiendo así la expedición ocho naves en total. A mediados de junio partieron de Harfleur en dirección a la costa oriental británica, pues la occidental ya estaba en alerta tras sus incursiones en ella el año anterior.

En Brest, Pero Niño recibe orden real de regresar a Castilla. Se despide mediante un emisario del rey y los nobles franceses, y tras una accidentada singladura a causa de temporales, llega a Santander. De allí, llega a Madrid, donde se hallaba en ese momento la Corte. Enrique III le arma Caballero y le promete «poner en muy mayor estado«. Sin embargo, el soberano moriría poco tiempo después.

Juan de Portugal, hijo de Pedro I de Portugal, que se refugió en Castilla, casó en segundas nupcias con Constanza de Castilla, hija bastarda de Enrique II. De este matrimonio nacerían dos hijas, y con una de ellas, Beatriz de Portugal, mantendría un intenso romance Pero Niño.

Beatriz había quedado, tras la muerte de su padre, bajo la tutela del rey. Al fallecer este en 1406, Fernando pasó a ocupar la regencia de Castilla durante la minoría de edad de Juan II. Con este cargo, Fernando utilizó la tutela sobre Beatriz y la utilizó políticamente con fines personales, intentando concertar matrimonios con ella que le permitieran a él satisfacer sus aspiraciones de poder.

Pero Niño supo por primera vez de Beatriz cuando, tras participar en un torneo en Valladolid en 1409, llegó a sus oídos que una doncella le había elogiado por su acción en un lance. Entonces comenzó a cortejarla, primero enviándola mensajes mediante intermediarios, consagrándose a ella en las lizas y colmándola de halagos. Luego convenció a personas de su entorno para que influyeran en ella, pero no obstante no consiguió llamar su atención. Un día se vio personalmente con Beatriz, y mientras tomaba las riendas de su caballo, le transmitió sus sentimientos, intentando despejar las dudas que sobre su sinceridad ella pudiera albergar. Le ofreció contraer matrimonio, y la joven se comprometió a darle una respuesta. Finalmente, y con la mediación de su hermano, tomó una decisión: Si él estaba dispuesto a afrontar los previsibles obstáculos que pondría el regente, accedería a ello, pues «non avía en el reyno otro cavallero a quien esta empresa perteneçiese tomar si non a él«. Poco después, ante unas pocas personas de confianza, la pareja se casó en secreto. Sin embargo, a la hora de intentar formalizar oficialmente el enlace, Pero Niño se topó con la oposición de Don Fernando, quien tenía previsto concertar el casamiento de la doncella con algún poderoso noble o miembro de la realeza del momento. Insistió el capitán varias veces más al regente, sin éxito. Temiendo sufrir represalias de este, Niño pasó medio año en guardia permanente. Hacia enero de 1410, el de Antequera interrogó, por separado, a los dos pretendientes, pero se encontró con la negativa a acatar su voluntad, primero de él, y luego de ella. Con esta actitud, ambos (y especialmente Beatriz) mostraban una independencia de criterio totalmente inusual en aquellos tiempos.

Beatriz había tenido que reconocer al Infante que se habían casado secretamente, y bajo esta acusación, aquel llamó a declarar a Niño. Ante la reina y los emisarios de Don Fernando, el militar replicó airadamente que «el ynfante non hera su señor«. Dichas palabras fueros consideradas insultantes por el regente, quien ordenó apresar a Niño, exigiendo para ello que fuera entregado por la reina. Esta, temiendo que el incidente sirviera de excusa a su cuñado para quitarle la custodia del entonces niño Juan II, se declaró incapaz de defender al capitán, quien partió hacia Palenzuela, y más tarde se exilió en Bayona. A Beatriz, quien se negaba obstinadamente a ceder a las presiones del Infante, se le prohibió salir del castillo de Urueña. Allí vivió durante un año y medio, hasta que finalmente el regente, seguramente convencido por Doña Catalina y algunos nobles de que no era conveniente perder el servicio de un caballero tan valioso como Pero Niño, perdonó a este y permitió su regreso a Castilla y el matrimonio con Beatriz. La boda se celebró en Cigales.


EFEMÉRIDES DE CARTAGENA DEL 29 DE OCTUBRE


©Juan Manzanares García


-1603. El regidor Juan de Sepúlveda informa al alcalde del mal estado en que se encuentran las casas de la nieve de Sierra Espuña, cuyas cubiertas están derruidas y las paredes en el suelo. El alcalde manda que se hagan los reparos necesarios antes de que empiecen las nevadas para hacer la recolección de nieve cuando llegue el verano.


-1644. Los priores de los cinco conventos y la priora de las monjas que hay en Cartagena, piden al Ayuntamiento que, de los ducados dados por Su Majestad para remediar la miseria, se les de cierta cantidad para poder reponer las camas, ropas y enseres que les fueron quemados por el contagio de la peste.

-1708. Nace en Cartagena Fray Leandro Soler (Leandro Narciso Joseph Soler y Rosselly). Fraile franciscano. Autor de “Cartagena Ilustrada”, libro de alto contenido histórico. Una joya para los amantes de Cartagena.


-1711. Es bendecida la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen.


-1810. Se concede al abastecedor del carbón, dados los gastos que ocasiona la conducción a la plaza, aumente un real por arroba en la venta al por mayor. 
Asimismo, el vecino de Elche D. José Bru, ofrece quedarse con el abasto del jabón duro depinta, al precio de 28 cuartos la libra.


-1823. A las siete y media de la mañana, sale de Cartagena con dirección a Murcia el general Torrijos, acompañado de los generales Valdés y Chacón. Son escoltados por tropas de la plaza hasta el cuartel general francés en Pozo Estrecho, y desde este pueblo hasta Murcia les acompañará un piquete de caballería francesa.


-1876. Son trasladados los restos del poeta Monroy desde el cementerio parroquial al de Nuestra Señora de los Remedios acompañados por las primeras autoridades y gran número de ciudadanos.


-1888. Por Real Decreto se concede la gran Cruz de Isabel la Católica al Excmo. Sr. D. Justo Aznar y Butigieg.


-1967. Se inaugura en la Avenida de los Toreros el nuevo Hogar de la Infancia.

-1990. Carthagineses y Romanos. Se inscribe en el Registro de Asociaciones la Tropa Cartaginesa, TROPA MASTIENOS, constituida el 14 de abril de 1990, siendo su primer presidente Vicente Rosique Molina. Fue una de las tropas fundadoras.

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