Desde la Repla: DEL DEDÓMETRO AL DOCTORADO EN TRAICIONES. VOX Y EL MÁSTER MURCIANO EN FUEGO AMIGO

Plaza Toros Cartagena

DEL DEDÓMETRO AL DOCTORADO EN TRAICIONES. VOX Y EL MÁSTER MURCIANO EN FUEGO AMIGO

Hay partidos que nacieron prometiendo asaltar los cielos y han terminado discutiendo quién reparte las escaleras, después de destrozar la sociedad española y destrozarse ellos en un tardocomunismo impostado y con el socialismo por interés, de cómplice patibulario. Y luego está VOX, que desembarcó en la Región de Murcia envuelto en épica y banderas al viento, y ahora, parece enfrascado en una liturgia mucho menos heroica, la del relevo interno impuesto y la caza de brujas organizada desde la capital, la del ajuste fino… o la del ajuste sin más.

“Luego, el temblor se queda en un cambio de placa en la puerta, eso sí, de latón malo y café frío en la sede, con canapés rancios para frustración de los votantes esperanzados.”

Si se confirma lo publicado por la prensa y las ondas, la dirección nacional sopesa relevar a José Ángel Antelo al frente del Comité Ejecutivo Provincial y a la corte celestial. Terremoto orgánico, dicen. En esta tierra somos aficionados al seísmo verbal y a la presión por sometimiento de la metrópoli, Cartagena aplastada desde Murcia y Murcia, en una ruleta de aleatorias vanidades sumisas a Madrid todo es histórico, todo es inminente, todo es decisivo. Luego, el temblor se queda en un cambio de placa en la puerta, eso sí, de latón malo y café frío en la sede, con canapés rancios para frustración de los votantes esperanzados.

“no queda nadie de los creadores y curiosamente no están los mejores y lo digo con sentimiento y resentimiento por caer en la mediocridad yacente más profunda”

Antelo no cayó del cielo ni es producto de la cantera como hubiera sido Garre, es producto de más artimañas traidoras del 2019. Llegó en 2020 designado por la ejecutiva nacional para encabezar la gestora que sustituyó la etapa anterior, también decapitada, y más tarde refrendó su liderazgo en procesos internos, fue candidato autonómico y verbigracia de su apoyo universitario y católico. Ha sido, en definitiva, el rostro regional del partido de momento. Pero en política el pasado no garantiza el futuro, y menos cuando las relaciones personales se deterioran y el runrún sustituye al argumentario, ya si no eres amigo y sumiso al amigo del jefe como es el caso con Gestoso, pues a brindarles “sol y sombras” al sol, como en algún otro partido político de cuyo nombre no quiero recordar, no queda nadie de los creadores y curiosamente no están los mejores y lo digo con sentimiento y resentimiento por caer en la mediocridad yacente más profunda, como en Cartagena y su gestión municipal donde, el ranquin de concejales, incluido VOX, caen en una suerte de mediocridad casi instrumental callejera, prosaica y entre chabacana y trivial.

“El votante, que aún estaba leyendo el titular, ya tenía que estar digiriendo el cese, joder, al estilo Sánchez. Esto no es autoridad, es ansiedad con membrete oficial”.

Como decía Maquiavelo, que de estas cosas sabía algo, antes de eliminar a alguien, asegúrate de que el público ya esté convencido de que lo merece y lo lapide sin sonrojo. La pedagogía del hacha, podríamos llamarlo. Primero se trabaja la reputación, se siembra la duda, se barniza al ajusticiado como problema…, muy posiblemente con argumento o relato razonado y sólo después se pasa a la ejecución. Por higiene política o por justificación, más que nada. En Murcia han optado por el método exprés, sin campaña de desgaste, sin dossier filtrado, sin el menor esfuerzo narrativo. Ni unos ni otros son santos de mi devoción, pero como votante me quedo frustrado, y no digo que Abascal no haga lo correcto, soy un pardillo ingenuo e ignorante en estas políticas de enjundia, pero me temo que lo de Ortega Smith como aval y lo de Gestoso como contrario ha sido determinante. El votante, que aún estaba leyendo el titular, ya tenía que estar digiriendo el cese, joder, al estilo Sánchez. Esto no es autoridad, es ansiedad con membrete oficial.

“VOX, practica decapitaciones sin prólogo con vocación de sainete, Pedro Sánchez no necesita hacer nada heroico, no sabe tampoco. Le basta con sentarse, observar y agradecer la colaboración. Son imbéciles de manual.”

El voto de VOX es disciplinado y entiende que la marca está por encima de las cabezas individuales, sin duda y además en un mes está olvidado por otros casos más peliagudos como la unidad entre la derecha. El verdugo no lleva mocho o capuchón, precisamente por eso, cuando todo depende de uno, conviene que las ejecuciones no parezcan impulsos. “Asinque”, les hacen la jugada estúpidamente a los verdaderos proxenetas de la política, mientras la oposición, donde están instalados los de VOX, practica decapitaciones sin prólogo con vocación de sainete, Pedro Sánchez no necesita hacer nada heroico, no sabe tampoco. Le basta con sentarse, observar y agradecer la colaboración. Son imbéciles de manual.

“Si el termómetro en Madrid baja dos grados, en Murcia alguien empieza a buscar abrigo previo a la pulmonía.”

Las diferencias con Luis Gestoso, pueden confundirse con la chulería del que manda, portavoz en el Ayuntamiento de Murcia, miembro del Comité Ejecutivo Nacional y próximo a la cúpula, que no copula, no son un simple desencuentro de sobremesa, sin patrones encontrados en una mesa de diseño de moda en la alta costura. En los partidos de estructura vertical que no sindicato, cualquier fricción con el eje nacional se convierte en cuestión estratégica, así pasa en un PSOE a modo de organización cerrada y sometida como una secta nociva y delincuente, o un PP adormecido en esa semblanza al cainismo del líder. Si el termómetro en Madrid baja dos grados, en Murcia alguien empieza a buscar abrigo previo a la pulmonía.

“Las “nuevas etapas” en política suelen parecerse mucho a las “purgas” en los guiones de cine, nadie las llama así, pero todos entienden el género.”

Y aquí aparece el viejo conocido de la política española, una suerte de método que acuchilla la sensatez y la cordura en beneficio de la mediocridad furtiva, el “dedómetro”. Ese instrumento de precisión que selecciona candidatos con la elegancia de un índice extendido y al gusto del peloteo la sumisión y la amistad con el monarca político de turno. VOX prometió combatir la partitocracia y la comparte. Pero la tentación de decidir desde arriba es transversal, ideológicamente inclusiva y peligrosamente cómoda. Cambian los discursos, pero el mecanismo suele ser el mismo.

La pregunta incómoda sigue flotando: ¿van a postularse candidatos y votar los afiliados con libertad real, o se impondrá la jerarquización bendecida por la dirección nacional tipo PP/PSOE?, lo segundo sin duda y nos dejará huérfanos a más de un votante anclado en la frustración, si el relevo responde a cálculos de cara a 2027, convendría explicarlo sin eufemismos terapéuticos. Las “nuevas etapas” en política suelen parecerse mucho a las “purgas” en los guiones de cine, nadie las llama así, pero todos entienden el género.

Y hablando de purgas, quizá convendría recordar que son un recurso dramático para películas de conspiraciones y para manuales de traición palaciega. Convertirlas en método orgánico de trabajo no eleva la calidad del proyecto, sino que la reduce. En esta desgraciada tierra, donde parece que hemos implantado cátedras no oficiales sobre la traición, con doctorados honoris causa incluidos sobre el tema, sobran expertos en fuego amigo y faltan especialistas en proyecto común, ¿he dicho PP y VOX juntos? ....

“En Murcia capital el tono ha sido distinto, más presencia, más altavoz, más gestos. También, según voces internas y externas, más soberbia.”

Cartagena es un buen termómetro. Aquí el perfil del partido ha sido discreto, siendo generoso. Mediocre, vulgar y ordinario, casi socialista dirán otros con menos diplomacia. Mucha declaración altisonante y escasa musculatura política, figuras débiles a pesar de la envergadura y del callejeo de extramuro, sin horizonte ni meta en el andar. El votante que esperaba firmeza se ha encontrado con una oposición más centrada en el enfrentamiento interno o en el salto de chequera municipal que en la construcción de alternativas sólidas. Y el salto de chequera, además de poco elegante, suele salir caro en reputación.

“Pero hay un elemento que debería ser determinante, si VOX aspira a algo más que a administrar siglas, la captación de figuras honradas, capacitadas, inteligentes, con pedigrí profesional y trazabilidad demostrada.”

En Murcia capital el tono ha sido distinto, más presencia, más altavoz, más gestos. También, según voces internas y externas, más soberbia. La política municipal no se gana a golpe de ceja arqueada. Se gana pateando barrios, estudiando expedientes y sabiendo negociar sin parecer que uno concede el alma. La firmeza sin inteligencia estratégica acaba siendo caricatura y camino de un TBO propio de la Rue del Percebe 13 va camino la formación en la región...

Pero hay un elemento que debería ser determinante, si VOX aspira a algo más que a administrar siglas, la captación de figuras honradas, capacitadas, inteligentes, con pedigrí profesional y trazabilidad demostrada. Personas importantes del panorama social de la Región y de Cartagena que aporten experiencia real, no solo entusiasmo de tertulia chabacana. Gente que haya gestionado, dirigido, construido, personas que puedan exhibir currículo sin necesidad de filtro sepia.

“Murcia y Cartagena están llenas de profesionales solventes, empresarios que han levantado proyectos, juristas de prestigio, docentes con trayectoria, perfiles técnicos con reconocimiento”

No puede haber tanta mediocridad a salto de cuenta bancaria municipal y a golpe de enfrentamiento interno si de verdad se quiere liderar la Región en 2027. No se construye una alternativa sólida con perfiles intercambiables ni con lealtades exclusivamente verticales por sumisas. Se construye con talento. Y el talento, a diferencia del cargo, no se designa por decreto.

Murcia y Cartagena están llenas de profesionales solventes, empresarios que han levantado proyectos, juristas de prestigio, docentes con trayectoria, perfiles técnicos con reconocimiento. Si un partido quiere ser primera fuerza, tiene que atraer a esa élite social sin complejos y sin miedo a que brille demasiado. Porque a veces el problema no es que falten figuras, es que se prefiere que no hagan sombra y ahí hemos estado estancados, aun recuerdo la eterna etapa de Barreiro, la decadencia se instaló y progresaba adecuadamente años tras año hasta que la mediocridad era consustancial a sus figuras de cartón piedra, un final de crepúsculo terrorífico, los juntabas y todo el mundo les daba un resguardo amplio.

La regeneración no consiste en cambiar nombres en el organigrama, sino en elevar el listón a lo magno y extraordinario. Si el listón se mantiene bajo por comodidad o control, el proyecto se convierte en club, y los clubes, salvo honrosas excepciones deportivas, no ganan elecciones autonómicas, las saunas quizás sí.

“comprobar si hay voluntad de abrir el proyecto a los mejores o si se prefiere seguir graduando doctores en intrigas locales, la difícil tarea, gracias al grado de degradación y depravación de la política actual”

De aquí a 2027 hay tiempo. Tiempo para decidir si VOX quiere ser una delegación disciplinada que ejecuta instrucciones o un partido con raíces reales en la sociedad de esta región y de esta ciudad. Tiempo para sustituir el “dedómetro” por urnas internas creíbles y apuestas meritorias. Tiempo para entender que la crítica no es traición sino oportunidades, que descubrir las debilidades fortalecen y que todo bache es una oportunidad de aprendizaje y mejora, como diría un distro en Calidad, y que la discrepancia no es herejía, así, la tautología establecida por interés tan manifiesta, quizás este de más. Al final, el verdadero terremoto no será el relevo de un presidente provincial, su guardia pretoriana y a la derivación en escala descendente. Será comprobar si hay voluntad de abrir el proyecto a los mejores o si se prefiere seguir graduando doctores en intrigas locales, la difícil tarea, gracias al grado de degradación y depravación de la política actual es encontrar y convencer a estas figuras tan necesarias como evadidas. La ironía es que un partido que denuncia las élites cerradas corre el riesgo de construir la suya propia, en versión reducida y con café de máquina, y del malo. “Asinque”, sí no hay guionistas que salven el argumento, solo quedará el público expectante y absorto ante una decepción más. Y el público, cuando se cansa de la función, cambia de canal sin pedir permiso.

“la lealtad consiste en aplaudir convencido mientras la sumisión, en hacerlo con entusiasmo como la Montero, aunque no entiendas nada, como la Montero.”

La lealtad no es lo mismo que la sumisión…, se repite solemnemente. Y es verdad, la lealtad consiste en aplaudir convencido mientras la sumisión, en hacerlo con entusiasmo como la Montero, aunque no entiendas nada, como la Montero. La diferencia es sutil, casi metafísica, pero en política suele resolverse por decreto. Qué curioso fenómeno, el éxito individual como amenaza biológica, lo que pasa es que en política la luz propia no se celebra, solo se regula y por eso, los que tenemos una pizca de dignidad no participamos de esta particular versión de Sodoma y Gomorra u, orgia de traiciones... No vaya a ser que alguien confunda foco emisor de luz con liderazgo. Nadie reconoce errores, de manual del cesado perplejo. Aunque, eso sí, siempre queda la sospecha de haber sostenido demasiado tiempo al de los donuts, ese héroe del absentismo operativo y la vagancia estratégica al que le ha dado un auténtico pulmón de oxígeno… para la inacción.

Moraleja no solicitada: en política las cabezas no ruedan por error, ruedan por cálculo. Y cuando el cálculo falla, siempre queda el recurso más noble de todos, llamarlo cohesión.  Ojito que las alimañas están al acecho…

Andrés Hernández Martínez