Desde la Repla: LA REGIÓN DEL “OK” O CÓMO SE GOBIERNA EN LA REGIÓN DE MURCIA SIN RESPONDER A NADA
LA REGIÓN DEL “OK” O CÓMO SE GOBIERNA EN LA REGIÓN DE MURCIA SIN RESPONDER A NADA
Si hay una técnica política en auge en la Región de Murcia, más allá de las tormentas de febrero y de poner millonarios planes industriales en PowerPoint es el arte de no contestar. No responder a la gente, no responder a la oposición y, desde luego, no responder a la lógica, como Sánchez en Madrid. Porque en Cartagena y Murcia, el “OK” no es solo una palabra, es una estrategia de gobierno perfectamente ensayada.
La política regional ha evolucionado desde la vieja artimaña del “ya lo miraremos” hasta esa obra maestra contemporánea de comunicación, el “OK” que lo arregla todo. Pregúntale a cualquier ciudadano de esta desgraciada región si tiene respuestas sobre la lista de espera sanitaria, los contratos públicos o la saturación educativa, y lo más probable es que reciba un “OK” tan vacío como el hueco de sentido que deja la letra pequeña de los pliegos en los que se basa la adjudicación del servicio de bicicletas en Cartagena.
Cartagena y las bicicletas eternas. La verdad es que, personalmente me da igual, pero si bien es cierto que es un revulsivo turístico. El contrato de bicicletas eléctricas en Cartagena, prometido desde 2016 y aún sin concretarse, ha terminado convertido en el ejemplo perfecto del “anuncio eterno” que el socialismo de cartón piedra usa contra el consistorio. El Ayuntamiento, liderado por Noelia Arroyo, presentó un pliego con errores tan clásicos que necesitaron una “corrección técnica” para salvarlo de impugnaciones, de vergüenza y luego nos quejamos de Sánchez y sus licitaciones amañadas…. ¿Resultado? Otro retraso y un debate local sobre sí, eso fue una muestra de mala planificación o una forma sutil de demostrar que el tiempo político, como la paciencia ciudadana es infinito.
Ah, pero ojo: hay 250 bicicletas y 20 puntos de alquiler en el contrato. Solo que nadie sabe cuándo llegarán, porque primero hubo que rehacer la memoria económica en el Sobre 3… y después surgió otra noticia que afectaba al sobre 4…, y el 1… ¿en correos?, un desastre de trabajo funcionarial. Bienvenidos a la Región del Sobre 2… eterno. El perdido, como el cuartel de la Guardia Civil que el socialismo de cartón piedra no refleja en sus denuncias. El silencio como política de Estado o de Ayuntamiento. Mientras tanto, en la política regional se manejan asuntos que sí importan de verdad como la saturación de plazas educativas, como los problemas para cubrir plazas de matemáticos en centros públicos, que hoy preocupa a padres y profesores por igual que no sale en los anuncios con foto de consejera y alcalde mirando planos. Un clásico murciano es el presupuesto regional. El PSOE defendió en Madrid que la prórroga presupuestaria es una señal de estabilidad, como si prorrogar sin cambios fuera sinónimo de solución, mientras aquí ataca que VOX apoye presupuestos y si no los hubiera en Madrid seria licito y aquí una desvergüenza, no sé ni cómo tienen algún voto por absurdos. Es como si te prometiera la mudanza de casa y te dieran la misma llave que siempre. Tranquilo: al menos no te echaron.
Multas y medio ambiente: una excusa excelente en Cartagena, la Comunidad Autónoma multa con 2 millones de euros a una empresa que no descontaminó los terrenos de Zinsa. La historia tiene todos los ingredientes de una tragedia griega: una prórroga que caducó, una inspección que llegó al día siguiente y una sanción que ahora está en alegaciones eternas, tragicomedia de verbena de pueblo en julio. Este tipo de casos eran ideales para generar noticias claras y contestaciones directas. Pero en cambio, tenemos una región que no contesta… excepto al que pregunta por qué todavía no hay bicicletas eléctricas… que diría Alex Clavero.
El ruido que trae el “OK”, el sí, pero no. La saturación política en la Región contrasta con problemas genuinos, seis de cada diez murcianos señalan que la política, el desempleo y la inmigración son sus principales preocupaciones. Y cuando surge tensión social como la que vimos en Torre‑Pacheco con disturbios y xenofobia el año pasado, lo que se queda en la memoria no es la gestión, sino la foto del caos difundida por redes y la ausencia de respuestas claras de las instituciones locales.
Mientras tanto, la gestión de servicios públicos, hospitales y seguridad sigue siendo un “Punto aleatorio y prescindible que nadie desarrolla en profundidad salvo cuando llega un accidente ferroviario o una infraestructura insostenible como ha pasado en España o un incendio como tuvimos recientemente en el complejo hospitalario de Cartagena.
Planes industriales con títulos de blockbuster, eso es el panfleto de una fotonovela cutre. Luego está la pieza de resistencia o el anuncio de inversiones multimillonarias, anuncios y demagogia. La Región de Murcia presentó un plan industrial que promete crear 15.000 empleos hasta 2035, con casi 1.731 millones en inversiones. Fantástico. El problema es que semejante plan parece más parte de una película de ciencia ficción que la respuesta concreta a la precariedad local o a las tensiones laborales en sectores como el sanitario o el educativo además de la crisis en la construcción naval de los submarinos, la empresa auxiliar desamortizada por Navantia que es la que fabrica y, en Navantia más jefes que indios para trabajar, muchas intención pero poco pragmáticas, seguimos sin alejarnos de lo convencional, en el submarino y en el astillero…, ¿nadie ha pensado en que el sistema de licitaciones y pagos de la empresa pueden pasar una factura operativa en el desarrollo del proyecto desterrando empresas auxiliares? Pues estamos cerca, la realidad es implacable, como el desprecio contra SABIC, el absentismo regional, más OK vacío, y ni el PSOE activa, incompetentes o serviles con Ferraz y Moncloa, ambas, así las cosas, el guión se detiene en el tráiler, grandes promesas, tecnologías innovadoras, puertos, trenes… pero sin fecha de estreno, y los cines vacíos, sobre todo el Central.
Cartagena en particular y la región en general se ha convertido en un gran teatro ambulante con artistas de último nivel, escena de reparto con protagonistas cambiantes. Noelia Arroyo, alcaldesa de Cartagena, ha tenido que lidiar no solo con contratos complicados y con la sombra de planes que nunca aterrizan, sino también con decisiones judiciales que anulan acuerdos políticos pasados sobre tránsfugas y competencias. Si esto no genera titulares de primera plana, ¿qué lo hará? Quizá una bicicleta eléctrica finalmente funcionando… o una estatua que lo anuncie. la Región del “OK” eterno.
Al final, el arte de gobernar en Murcia y Cartagena no consiste en responder, consiste en saturar, distraer y aplazar. Un presupuesto en diferido o tele-aprobado es estabilidad. Un plan de empleo a diez años es inmediatez. Un contrato mal redactado es una brillante estrategia de suspense. Y el ciudadano, saturado de anuncios, ruedas de prensa y escenarios industriales perfectos sobre el papel, termina contestando, irónicamente o resignados con un “OK” para todo.
La Región vive en el modo Inbox lleno permanente, la bandeja está llena. Y tarde o temprano, como en cualquier bandeja de entrada sin limpieza, llegará el momento en que todo explote de una vez. Hasta entonces, aferrémonos a ese “OK” que todo lo oculta, nada lo responde y mucho lo entretiene.
Murcia y su subidito cartagenero, reino del “OK” eterno, donde prometer es arte y cumplir una herejía; contratos, planes y presupuestos flotan en la atmósfera como fantasmas de PowerPoint; mientras la ciudadanía pregunta, el gobierno responde con un silencio tan elocuente como un teatro de sombras, y así, la política se convierte en espectáculo de humo, aplazamiento y tragicomedia perpetua y encima la posición goza de una mediocridad enfermiza y en este teatro de humo y aplazamientos, la tragicomedia se estrena eternamente, sin final ni reembolso.