PENSANDO EN VOZ ALTA: PACIENCIA…Y ALGO MÁS
PENSANDO EN VOZ ALTA
PACIENCIA…Y ALGO MÁS
Paciencia… y algo más es lo que me pido interiormente todos los días porque es patético y penoso el levantarse cada día y creerse uno que está en el día de la marmota, día sí y día no tenemos las mismas simplezas porque simples son los actores, “¿políticos?”, de esta mala película. Si no fueran simples, todos habrían dado un paso adelante dejando atrás la mochila de yo llevo razón y tu no; y se habrían puesto en primera posición de firme tendiendo la mano a España.
Llevo muchos días, mejor, meses o porque no, años, que no salgo de mi asombro (esto lo repito muy a menudo, a fuer de ser pesado). Pienso que debe ser porque soy corto de mente, alguien dirá que me faltan muchos estudios para llegar a comprender la grandeza de la política y, sobre todo, de los políticos.
Llega un momento en nuestras vidas que cada cual tiene que sacrificarse por los demás y reconocer que el de enfrente, también, puede tener razón. Un país avanza si todos remamos al unísono y en la misma dirección –sin que nadie tenga ni pito ni gorra- porque nadie es más que nadie, nadie es imprescindible y todos somos necesarios, nadie está por debajo de nadie. La grandeza está en colaborar sin entorpecer, no creerse que eres el hijo de “la polla roja” y no pensar que o tu o el caos.
Ándense con cuidado los “salva patrias” y los ‘¿muy preocupados por nuestro bienestar?’ que como el personal, que es soberano y menos simples que ellos, se dé cuenta y tome buena nota de que seguimos funcionando, se van a quedar sin pito y sin gorra. Es mezquino y cansino el ver cada día como todos los partidos, sin excepción, por la mañana dicen blanco y por la noche negro; habiendo pasado durante el día por toda la gama de grises. Cada uno se cree en posesión de la verdad absoluta y el Santo Grial. Se reúnen unos con otros, los otros con aquellos, reuniones a cuatro bandas y a cinco, todos con todos menos con aquel. Seguramente pensarán que la sociedad está pendiente de sus cuitas, ellos se creen que somos imbéciles y que caeremos rendidos ante su verborrea –por cierto, rima con diarrea-, cuando lo que están practicando es un simple postureo, van de rueda de prensa en rueda de prensa…y los días pasan y pasan y vuelven a pasar sin llegar a ningún puerto. ¡Lógico! todos quieren lo mejor para España –eso dicen-; mi opinión es que quieren lo mejor para ellos. Trincar suculentos sueldos, trincar blindadas pensiones y si por el camino cae algo más…trincarlo también. Tanto trincar ha llevado a muchos a prisión, otros están camino de ella y otros sacando entradas para la misma.
Particularmente ningún partido político merece mis respetos porque no veo altura personal ni altura de miras al no poner delante de todo a España… antes España y después el partido y después la propia persona. Soy consciente que muchos me dirán que no están de acuerdo, ¡faltaría más!, sólo vierto en estas líneas mi pensamiento en voz alta. Otra cuestión que me deja ojiplático es el secretismo con el que se negocia todo. A mi no me interesa el resultado que de una negociación se da a conocer; lo que me interesa es la parte que no se da a conocer, pero está negociada. Verán ustedes que soy un iluso y me faltan, dirán, muchos hervores.
Aquí va mi último pensamiento de hoy (2 de febrero de 2026, primer lunes de mes). Te pasas la vida, más o menos puteado… ¿para qué?, para morirte. Tengan en cuenta que hagas lo que hagas todos tenemos el mismo premio “la muerte”. Es lo único que iguala a tontos, idiotas, imbéciles, “poseedores de la verdad”, estúpidos y personas normales.