Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “El buen padre”

TÍTULO:     El buen padre

AUTOR:      Santiago Díaz Cortes

EDITA:       PRHGE Roja & Negra (2021)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15 x 23 cm. Número de páginas: 416. PVP: 18,90 €. ISBN: 978-84-17910-99-0

Dinero, sexo y poder son las tres patas de una historia compleja y endiablada que no podemos parar de leer. Cada capítulo deja en suspenso al anterior.

Estamos frente a una novela que es el culmen de un rompecabezas en el que intervienen 11 historias distintas, una por cada personaje fundamental en el universo de “El buen padre”.

Novela perfecta para convertirse en guion de una película o una serie de televisión. El oficio y el buen hacer transpira en cada una de sus páginas, rematado en un final impresionante, final de trilero: ¿Dónde está la bolita? Sumado a otra pregunta ¿Cómo juega el tiempo y el espacio?

Después de recibir una llamada de alarma, la policía encuentra en un chalé de una urbanización madrileña a un hombre manchado de sangre y un cuchillo con sus huellas junto al cadáver de su mujer.

Un año más tarde, un anciano se entrega a la policía afirmando ser el secuestrador de tres personas desaparecidas: el abogado defensor de su hijo, la jueza que lo condenó y una joven estudiante que testificó en su contra en el juicio. Convencido de que los tres fueron sobornados, el hombre asegura que morirá uno cada semana hasta que detengan al verdadero asesino de su nuera y su hijo sea liberado.

La inspectora Indira Ramos, de una ética tan inquebrantable como su fobia a los microbios, solo tiene tres semanas para resolver el caso antes de que «el buen padre» lleve a cabo su macabro plan.

 

Santiago Díaz Cortes (Madrid, 1971) es el hombre de los 500 guiones emitidos. Pocas personas han marcado tanto el inconscientecolectivo como Díaz. Desde hace 24 años, es una de las principales firmas dentro de los grandes éxitos de la ficción televisiva en todo tipo de géneros, de Compañeros a “Aquí no hay quien viva” pasando por “El secreto de puente viejo o Yo soy Bea. Gran contadorde historias, observador fino de nuestra realidad más próxima, sólo era cuestión de tiempo que se pasara a la novela. Lo hizo hace dos años con Talión, que por supuesto se prepara para una adaptación televisiva. Ahora regresa con su mejor historia hasta la fecha, El buen padre, un thriller en que ha volcado su absoluto dominio de la tensión narrativa y que nos presenta a una inspectora de policía que dará mucho que hablar, Indira Ramos. Sus derechos de traducción se han vendido al extranjero antes de su publicación.

En Madrid nos recibe Santiago Díaz Cortes… Gracias

P.- Por favor, presente a Santiago Díaz Cortes

R.- Soy un guionista y escritor de 49 años que nació y vive en Madrid. Después de más de 25 años escribiendo series y películas, di el salto a la literatura con Talión (Ed. Planeta). Mi segunda novela, El buen padre, se acaba de publicar en la colección Roja y Negra de Penguin Random House. Por lo demás, soy alguien absolutamente normal al que le gusta el deporte, las series y, desgraciadamente, le encanta comer.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace El buen padre?

R.- Llevaba bastante tiempo pensando en escribir la historia de un secuestro, pero no quería que fuese el típico secuestro por dinero. Como mi primera novela ya trataba sobre una periodista que se tomaba la justicia por su mano, quise seguir explorando en esa dirección, hasta que decidí que quería escribir sobre un secuestro por justicia, el de un buen padre que decide no cruzarse de brazos al ver que su hijo es condenado injustamente por el asesinato de su mujer.

P.- Cuando la escribía ¿pensaba en una serie televisiva o en una novela?

R.- En una novela, pero mi manera de escribir es muy visual, por lo que es normal que los lectores enseguida la vean como una serie o película. Ojalá sea así y alguna cadena o plataforma se interese y quiera adaptarla.

P.- ¿Cómo se ha documentado?

R.- Después de media vida escribiendo guiones, ya tengo mis contactos dentro de la policía, médicos y abogados a los que consultar todas mis dudas. En caso de necesitar a algún especialista en otro campo, suelo buscar entre mis contactos y sus amistades y siempre hay alguien dispuesto a echarme una mano. A la gente le resulta muy curioso el hecho de colaborar con un escritor y suelen ser muy amables conmigo. En cuanto a las localizaciones, normalmente son sitios que conozco de antes. Cuando visito algún lugar, siempre me imagino qué historia podría desarrollarse allí.

P.- ¿En algún momento se le ha escapado de su dominio algún personaje?

R.- Muchas veces. Eso, para mí, es lo bonito de la escritura. Aunque más que decir que se hayan escapado de mi dominio, diría que te sorprenden con cosas que no te esperas. Y hay que dejarlos volar para ver a dónde te pueden llevar. En El buen padre, por ejemplo, el personaje de la jueza era totalmente distinto en mi cabeza a como quedó en realidad. De repente, sin saber por qué, escribí que le gustaba el juego y me dejé llevar por lo que ella misma me contaba. Sé que suena raro, pero es así.

P.- ¿Se perdió, en algún momento, al montar «este auténtico rompecabezas»?

R.- No me perdí, pero muchas veces es complicado conseguir que todo encaje, sobre todo si estás manejando muchas tramas. Para eso, yo utilizo los mismos métodos que se usan en las salas de guionistas: Post-it de colores y una gran pizarra. Para cada trama uso un color y, al pegar todas las notas en la pizarra, veo con más facilidad el equilibrio que hay o si en un lugar falta o sobra presencia de alguna historia. Es complicado, pero con paciencia y esfuerzo, todo termina encajando.

P.- Personalmente se decanta en sus historias por ¿psicología o sangre? ¿Tiene algún arma preferida a la hora de matar?

R.- A mí me gusta mucho trabajar los personajes y descubrir por qué son como son. No solo se trata de matar por matar, sino de darle un sentido. Aunque hay que reconocer que en este tipo de historias hay tantas muertes que necesitamos hacerlo de muchas maneras diferentes. Como decía un personaje de Talión: “Con una pistola es más rápido y seguro, pero con un cuchillo es más personal”.

P.- ¿Tiene algún referente en la novela negra?

R.- Muchísimos. De cada uno de los grandes autores de novela negra se puede aprender algo, pero a mí me encantaba Vázquez Montalbán y su Pepe Carvalho. Contaba las mismas historias que los autores americanos, pero en un ambiente mucho más reconocible para mí.

P.- Sus géneros y autores preferidos ¿son?

R.- La novela negra y la novela histórica. Dentro del primero, si tengo que elegir a uno, me quedo con Pierre Lemaitre, aunque también disfruto mucho con Jo Nesbo, Don Winslow o Carmen Mola. En cuanto a la histórica, me declaro un apasionado de las trilogías sobre emperadores romanos de Santiago Posteguillo.

P.- Como lector se decanta por ¿libro electrónico, papel o audio libro? ¿Que está leyendo ahora mismo? Recomiende, por favor, un par de títulos.

R.- Me gusta más el libro de papel, pero reconozco que, en algunas circunstancias, el electrónico es un lujo, porque estás a un clickde conseguir todo lo que quieras. Ahora mismo estoy leyendo la próxima novela de Antonio Mercero, Pleamar, que la editorial ha tenido a bien mandarme y me está gustando mucho, y estoy empezando 64, del japonés Hideo Yokoyama. Como recomendación, cualquiera de Lemaitre. Vestido de novia, por ejemplo.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- No soporto dejar una palabra suelta en una línea. Es algo muy estúpido, porque cuando lo maquetan, todo cambia, pero soy capaz de reescribir todo un párrafo para evitarlo.

P.- Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora… si la hubiere.

R.- Más que una curiosidad, una metedura de pata relacionada con la literatura. En cierta ocasión, en una cena, estaba charlando con dos escritores y no se me ocurrió otra cosa que decir que las novelas de determinado escritor no me gustaban nada. Al rato, uno de mis contertulios me dijo que el escritor al que había puesto a parir era el tercero en discordia. No me atreví ni a acercarme a él para disculparme.

P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer El buen padre?

R.- Porque es un libro muy entretenido, lleno de acción y con una buena premisa que se mantiene hasta la última página. Y todo ello conducido por un personaje muy potente y distinto a todo como es la inspectora Indira Ramos. Garantizo que, aparte de diversión, hará pensar y plantearse si, en la misma situación del secuestrador, desesperados ante una injusticia que se está cometiendo con un hijo, no estaríamos cualquiera de nosotros dispuestos a hacer una locura.

P.- ¿Cómo está «toreando» la pandemia? Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Por suerte para mí, yo llevo años trabajando en casa, así que mi vida tampoco ha cambiado tanto. Lo siento más por la gente que me rodea, muchos de los cuales lo están pasando fatal. En cuanto a mis planes, aparte de algún proyecto para la tele, ya estoy metido de lleno en la escritura de la nueva entrega de la inspectora Indira Ramos. Creo que sorprenderá más que nada que haya escrito antes.

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