Salud

UBIQUINONA O UBIQUINOL SEGÚN SU CONDICIÓN, Juan Hidalgo Caballero

UBIQUINONA O UBIQUINOL SEGÚN SU CONDICIÓN

 

 Si al final del texto se decide  por una  de estas  dos opciones lo más probable es que sea usted una de esas personas proactivas  interesadas en postergar el envejecimiento, o bien tiene un   corazón fatigado por el esfuerzo. Según  dice el refrán: ¡De los cuarenta para arriba no te mojes la barriga!, al llegar a la cuarentena para la mayoría de los individuos ha trascurrido la mitad de sus vidas, es entonces un muy buen momento para cuidarse en serio, pero para empoderarse en un tema tan importante es necesario contar con la mejor evidencia posible, aquí solo abarcaremos uno de  los aspectos, eso sí, de los de que tienen máxima relevancia e impacto en el “envejecimiento saludable”, así que ¡vamos a ello!

Partiendo de la premisa de que las enfermedades cardiovasculares son responsables de mucho sufrimiento, cursan de forma crónica y son la primea causa de muerte en nuestro primer mundo, es incomprensible que sigan ignorándose las  moléculas no patentables que sin duda podrían jugar un papel decisivo en la prevención y el control de estas dolencias propias  de la  temida senectud, una de ellas es la coenzima Q10 que por fortuna está disponible comercialmente en las dos versiones mencionadas en el encabezamiento: ubiquinona y  ubiquinol.

Para comenzar con las EVIDENCIAS  tomaré como ejemplo ilustrativo el famoso estudio de seguimiento liderado por el doctor Svent AageMortensen,  de la Universidad de Copenhagen con el nombre de Ensayo Q-Symbo (Pubmed2014), hasta ahora el estudio  es el más grande controlado con placebo, aporta pruebas convincentes de que la llamada coenzima Q10 REDUCE  LA MORTALIDAD EN PACIENTES CON INSUFICIENCIA CARDÍACA (una de las patologías más frecuentes en adultos mayores) Y FORTALECE EL MÚSCULO CARDÍACO (justo lo que necesitan estos pacientes cuyo corazón está agotado). 

Fueron 17 los hospitales participantes repartidos entre Europa, Asia y Australia, fue la revista médica JAAC Heart Faliure quien recogió este excepcional trabajo de investigación, pero más tarde en 2019 se publicó el estudio de  seguimiento en la revista Cardiology Journal. En esta ocasión se separaron los pacientes europeos del resto de participantes, arrojando un mejor resultado aún,  pues la tasa de mortalidad redujo en  un 53%  en comparación con los sujetos no tratados con la coenzima Q10 a dosis de 300mg por día (la tasa de mortalidad intercontinental promedio fue del 43%, ¡también impresionante!) Solo UN TERCIO de los pacientes tratados con la Q10 respecto del grupo placebo tuvo un evento cardiovascular adverso importante. La fracción de eyección, fuerza de bombeo del ventrículo izquierdo, aumentó un 6%. El corazón de estos pacientes están “HAMBRIENTOS DE ENERGÍA”, las muestras de tejido evidencian niveles bajos de Q10, lo que explica la falta de energía necesaria para contraerse. EN TODOS LOS CASOS el grupo tratado con la Q10 mejoró algunos de los síntomas de la enfermedad por lo que los autores confirmaron la (GRAN) efectividad del tratamiento.  Es increíble que a pesar de la indudable relevancia que este RECIENTE trabajo tiene para la salud, no haya tenido relevancia mediática fuera del mundillo científico, su autor, tristemente fallecido en 2015, fue una eminencia en su campo, miembro de la Sociedad Europea de Cardiología y director  de la unidad de trasplantes de corazón en el Rigshospitalet, el hospital más grande de Dinamarca.

Haré un inciso en el relato para recordarles  que la coenzima Q10 es una molécula fabricada internamente por nuestro hígado cuya misión es nada más y nada menos que activar la creación  de energía que tiene lugar  dentro de las mitocondrias celulares, sin ella la vida misma sería imposible pues el procesado del ATP (reacción química de la energía) quedaría sin efecto. La Q10  es de naturaleza soluble en grasa y tiene otra función  no menos importante que es proteger a todas las células de los radicales libres (lo que conocemos como antioxidante interno). Como empecé diciendo en el título, la Q10 está presente en el organismo en forma OXIDADA  ubiquinona (Q) o en forma REDUCIDA  ubiquinol (QH2) que es el que realiza las actividades propiamente antioxidantes, existe otra forma  intermedia que goza de ambas propiedades de forma débil. El nombre de ubi-quinona viene de que es una quinona ubicua, que está  en todas y cada una de las células (trasportando electrones). El grado de absorción en  los adultos de más edad se dice que es mayor para el ubiquinol que para la ubiquinona, pero  no tenemos suficientes estudios para demostrar este particular, de hecho el cardiólogo holístico estadounidense de más experiencia con la Q10, el doctor Stephen T Sinatra, hizo un estudio para averiguarlo y los resultados fueron similares para las dos substancias (el ubuquinol es más costoso). El laboratorio japonés Kaneka ha lanzado un preparado de muy buena absorción con ubiquinona. La ubiquinona se transforma en ubiqinol automáticamente al pasar por la parad intestinal.

Pongámonos en el hipotético caso de que un fármaco SINTÉTICO (controlado bajo patente por  una de las grandes empresas farmacéuticas) prometiera tener un beneficio similar, aunque tuviera un  beneficio potencial de solo el 10% comparado con la Q10, con toda probabilidad se convertiría en un gran éxito de ventas que gozaría de la mejor cobertura informativa y de plena financiación pública. Por suerte para usted y para mí ese no es el caso, así que nuestra protagonista continuará como hasta ahora en cualquiera de  los establecimientos del ramo pero de forma libre sin receta. Tristemente a pesar de su enorme impacto para la salud y la longevidad, SU MÉDICO NO PODRÁ RECOMENDARLE LA Q10 PORQUE NO ESTÁ EN EL GRUPO DE MEDICAMENTOS FINANCIADOS  Y TAMPOCO SE CONTEMPLA  SU USO EN LOS PROTOCOLOS OFICIALES. A los médicos no se les da formación académica reglada respecto de la coenzima Q10 y por la razón antedicha quedará relegada  a ser  un “fármaco huérfano” (como hay muchos otros), su doctora quizás crea que solo  se trata  de un ingrediente  cosmético. Llama poderosamente la atención que las agencias reguladoras  acceden a conceder  una licencia de venta  para un medicamento  con el aval de un solo ensayo cuya HONEROSA FINANCIACIÓN corre, por supuesto, a cargo del   propio laboratorio solicitante (las grandes corporaciones con enorme capital copan el mercado de las patentes del ramo), los autores científicos participantes en los ensayos de fármacos tienen que firmar previamente una cláusula de confidencialidad con sus contratantes de forma que todo quede bien atado (cuando el autor o autores científicos tienen un conflicto de interés previo a la investigación es muy frecuente no declararlo). La condición para persuadir a un regulador  para  que informe favorablemente sobre un fármaco solo requiere que, además de no haber constancia (o información) de inasumibles efectos secundarios, su beneficio sea “ESTADÍSTICAMENTE SIGNIFICATIVO PARA EL GRUPO DE PACIENTES ESTUDIADO (QUE ES LIMITADO)”, sin embargo la  PRODIGIOSA Q10  es mucho más que estadísticamente significativa, su gran beneficio no deja lugar a dudas puesto que ha sido ratificado una y otra vez por autores diferentes  SIN CONFLICTOS DE INTERESES, las evidencias hasta el día de hoy son abrumadoras,  como veremos más adelante la ubicua coenzima tiene  virtudes que abarcan un vasto campo de empleo SIN NINGÚN EFECTO SECUNDARIO (y no hay problema para su fabricación a bajo coste). ¿Quién puede decir que tiene una molécula parecida?, ¡nadie ni de lejos!, el tratamiento que reciben las  sustancias no patentables y los medicamentos huérfanos es discriminatorio porque las reglas del mercado, las regulaciones y las fuentes financieras juegan en contra de ellos.

La historia comienza  cuando el doctor R.A.Morton de Liverpool descubrió la coenzima Q10 en 1955, y  poco después, en 1957,  el Dr.Frederick Crane de Wisconsin  aisló la Q10 en las mitocondrias del corazón de una vaca, al año siguiente el Dr.Karl Folkers de los laboratorios Merck logró sintetizarla y producirla, sin embargo fue en Japón donde  el Dr. Yamamura la utilizó por vez primera para tratar el FALLO CARDÍACO. Duante el 1966 se descubrió la propiedad antioxidante de la Q10 por los doctores Mellors y Tappel. En 1972 los doctores Karl Folkers y Gian Paolo Litarru descubrieron definitivamente la DEFICIENCIA de Q10 en todas las enfermedades cardíacas, el resultado de las biopsias realizadas a pacientes con diversas afecciones de corazón mostraron un déficit muy marcado de Q10 en el 75% de los casos. A mediados de los 70 los  japoneses se dieron prisa en conseguir la tecnología suficiente para producirla en gran escala animados por el Premio Nobel concedido a Peter Mitchell en 1978 por su contribución a esclarecer los intercambios energéticos intracelulares en los que la Q10 es clave. En esa fecha los laboratorios clínicos estaban ya en posesión de la tecnología necesaria para medir la concentración de Q10 en sangre y tejidos humanos, a partir de ahí se comenzó a estudiar sus aplicaciones en otros campos como: obesidad, rendimiento deportivo, diabetes, problemas inmunológicos, cáncer, fertilidad, migrañas y GINGIVITIS.

Sólo en el año  1979 se recetó Q10 a 1,5 millones de japoneses y a finales del siglo veinte se habría recetado a más de 20 MILLONES  de personas, los resultados de los estudios mostraron SIEMPRE las mismas conclusiones, las estadísticas reflejaron que más del 75% de los pacientes se beneficiaron significativamente de la coenzima Q10.

En junio de 1994 en la revista YOUR HEALTH podía leerse: “una molécula conocida como coenzima Q10  está a la venta en farmacias, puede evitarle tener que elegir entre un trasplante de corazón o la muerte”. No parece que mintiera la revista pues el 24 de noviembre de 1997 la cadena norteamericana ABC presentó el caso de Gina Feguson que padecía de un corazón grande (hipertrofiado) y débil, a los 24 años de edad  temía por su vida de forma inminente. “Unos pasos para ir al cuarto de baño me hacía sentir como si hubiera andado kilómetros”, decía Gina, (ESTA SITUACIÓN ES MUY COMÚN ENTRE NUESTROS MAYORES CUANDO PADECEN DE INSUFICIENCIA CARDÍACA) pero ante tan grave situación de deterioro sin solución, un cardiólogo  sugirió probar con la coenzima Q10, pocos conocían su gran poder.

En palabas de Peter Langsjoen  uno de los cientos de investigadores que han estudiado sobre este tema: “Los efectos de la coenzima Q10 no son sutiles sino claros y contundentes”,” los niveles son especialmente bajos en los pacientes cardíacos”.

A los treinta días  de tomar la  Q10 el cambio de Gina era notable: “voy a seguir aquí todavía y seguiré siendo madre y esposa y mi hijo seguirá teniendo una madre, la Q10 me ha salvado la vida”, dijo sonriendo.

En febrero de 1996 en Harvard Heart Letter se pudo leer:” La coenzima Q10 ha demostrado ser efectiva contra la congestión cardíaca y la angina de pecho”.

En abril de1996 En The Nutrition Reporter se leía: ”La coenzima Q10 estimula la producción de energía en las mitocondrias  ralentizando   así  el proceso de envejecimiento”.

En 2003 el  doctor Matthias Rath publica un libro de divulgación que contiene una visión muy interesante de las enfermedades cardiovasculares (plagada de éxitos en casos reales) desde la óptica ortomolecular, indicando los nutraceúticos como adyuvantes a los tratamientos farmacológicos, en el caso de los pacientes con insuficiencia cardíaca la Q10 se recomienda en primer lugar.

En 1997 se constituyó la Asociación Internacional de la coenzima Q10 con sede en la Universidad de Ancona en Italia, pasando a recaer en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla en 2013. El catedrático de biología celular  Plácido Navas fue nombrado el nuevo presidente de la International Coenzyme Q10 Association en dicho año, ¡no hay muchas moléculas que se distingan por tener una asociación internacional!

En 2009 la investigadora Ana María Moreno Fernández  de la Universidad sevillana Pablo Olavide hizo avances en la relación de la Q10 en pacientes de FIBROMIALGIA. En  24 de agosto de 2020 esta autora y sus colegas publicaron otro artículo en este mismo sentido donde se administró Q10 a un pequeño grupo de pacientes con fibromialgia obteniendo mejoría contrastada OBJETIVAMENTE por pruebas clínicas en más de la mitad de ellos. La publicación se hizo en Open Acces Reumatology

El pasado 20 de marzo de 2022 el catedrático de biología molecular Guillermo López Lluch y colegas, también de la misma universidad sevillana, han publicado en la revista The Conversation  un interesante artículo titulado «Por qué Envejecemos Mejor con Coenzima Q10″.

HAN PASADO 45 AÑOS Y SEGUIMOS SIN VER LA Q10 EN EL TRATAMIENTO DE LOS ENFERMOS CRÓNICOS DE CORAZÓN. MILLONES DE PERSONAS EN LOS EEUU , JAPÓN  Y EN EUROPA LA TOMAN POR DIVERSAS RAZONES COMO MANTENER LA VITALIDAD Y EL RENDIMIENTO FÍSICO EN LA EDAD ADULTA O PARA CONSEGUIR AUMENTAR EL RENDIMIENTO DEPORTIVO, AMÉN DE  CONTRIBUIR AL TRATAMIENTO DE PATOLOGÍAS VARIAS.

El meollo de la cuestión es que los alimentos nos aportan sólo una parte muy pequeña de la Q10 que necesitamos así que nuestro hígado debe fabricar una cantidad constante que cubra las necesidades de los órganos, sobre todo  los que más la consumen como son el corazón, cerebro, el páncreas, músculos  y pulmones, para ello nuestra dieta debe estar suficientemente provista de vitaminas y oligoelementos (cosa que no siempre ocurre por las frecuentes deficiencias) necesarios para una fabricación de Q10, que por otra parte no es sencilla ya que consta de 17 pasos para su activación. El obstáculo principal está en LA EDAD puesto que a medida que cumplimos años la producción de coenzima Q10 DISMINUYE dramáticamente por lo que se ha determinado que uno de los problemas graves del envejecimiento es precisamente ese. A menos coenzima más riesgo de enfermedades, es en el momento de más fragilidad para nuestra salud, la senectud, cuando contamos con el menor apoyo y la vitalidad de la coenzima Q10, esta relación inversa es más intensa en las mujeres que en los hombres. Además, para colmo, VARIOS MEDICAMENTOS de uso muy frecuente INTEFIEREN EN LA FABRICACIÓN de esta “molécula del vigor”, ejemplos de ello son los betabloqueantes usados precisamente para mejorar el ritmo cardíaco, las estatinas (grupo de moléculas para disminuir la fabricación hepática de colesterol), antidepresivos varios como la amitriptilina (triptizol) que aumenta el umbral del dolor. Es paradójico que estos fármacos que pretenden evitar problemas de corazón hagan precisamente daño a dicho órgano privándole de la energía vital, ¡qué bueno sería que estos consumidores de fármacos se les compensara añadiendo un comprimido de Q10 a su tratamiento habitual!

La veterana organización científica Cochrane, con su ganada buena reputación por sus trabajos en meta-análisis, “mete la pata” dejándose representar  y oír  el 03/02/21 con la publicación de un estudio de revisión que esencialmente recoge TIBIAS CONCLUSIONES acerca del contenido de solo 11 de las inagotables referencias existentes, en el mejor de los casos, esto  se explica porque cuando se produjo la revolución científica de la coenzima Q10 (desde 1979 en adelante) estos  autores científicos firmantes de la Cochrane quizás no estaban aún en el instituto o quizás llevaran pantalón coto, me refiero a los señores Al Saadi T, Assaf Y, Farwati M, Turkmani K, Al-Mouakeeh A, autores del “análisis” de la Cochrane. Se observa poca claridad en general durante la lectura de sus conclusiones y parece que se contradicen a renglón seguido en su alegato pues dicen que “ES PROBABLE QUE LA Q10 REDUZCA  LA MORTALIDAD Y LAS HOSPITALIZACIONES”, admiten  a priori que son pequeños estudios de corta duración los 11 elegidos para su veredicto, y al final aseveran que: “NO SE  ENCUENTRAS RAZONES PARA CONFIRMAR NI REFUTAR EL USO DE LA COENCIMA EN INSUFICIENCIA CARDÍACA”. ¿Por qué  no han analizado el estudio Q-SYMBO?, sea como sea, flaco favor nos hace a todos  la Cochrane que no se explica a día de hoy y no puede calificarse más que como una metedura de pata como ya he dicho.

Antes de finalizar les diré que es muy importante también para la salud del corazón y la longevidad complementarse con magnesio que formara un muy buen equipo con la coenzima, y hay otras moléculas importantes también que sería pecado no mencionar: el ácido ascórbico (vitamina C), la vitaminaD3  y la menaquinona Mk7 (vitamina K2), en el blog: La salud emancipada tienen información rigurosamente contrastada al respecto de estos últimos remedios  huérfanos.

            ¡Mucho ánimo!          

                                                          Juan Hidalgo Caballero

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